De Rockdrigo González “El profeta del nopal”.
Pasas tus días siempre a través de la ventana
Soñando el tiempo, barriendo a veces con desgana
Ya muy temprano, haz preparado el desayuno
Y ahora tienes que apurarlos uno a uno
Ir al mercado para pelear con el marchante
Volver cargada, con mil trabajos por delante
Pararte un poco, para observar la primavera
Sabiendo bien que tu reino no está afuera
Dejar tus manos entre los platos y las penas
Buscar ansiosa la hora de la telenovela
Salir al patio y platicar con la vecina
De algunos chismes de su marido en la cantina
Bañar los niños, pues llegan hechos una pena
Y luego tienes que ir a preparar la cena
Juegan los días a que tu eres un dibujo
De algún recuerdo que interpretaste como embrujo
Ahora cansada, tal vez bastante fastidiada
Llega el momento en que no quieres saber ya nada
Cruzas las horas con horizontes siempre iguales
Te atrapa el tiempo con sus achaques y sus males
Pasas los días entre la casa y la familia
Vez con orgullo como ha crecido tu Cecilia
Y nunca supiste, que hubo un tiempo que perdiste
Para ser más que ama de casa un poco triste
martes, enero 16, 2007
jueves, noviembre 30, 2006
miércoles, noviembre 29, 2006
A toda madre 3 !!!
A toda madre 2 !!!
Violeta Lagunes, la diputada CocacolaCantan diputados corridos, boleros y rancheras en San Lázaro.
Los legisladores interpretan corridos y boleros esta madrugada, en la tribuna de la Cámara de Diputados
Ricardo Gómez / El Universal / Ciudad de México
Ricardo Gómez / El Universal / Ciudad de México
Diputados del PAN que se encuentran en la tribuna de San Lázaro cantan corridos, boleros y rancheras por la madrugada.
Entre gritos, rechiflas y aplausos varios legisladores entonan canciones rancheras como 25 rosas de Joan Sebastian, Acá entre nos y Y nos dieron las diez…, de Joaquín Sabina.
Los principales intérpretes de las fuerzas panistas son los legisladores Nicolás Morales, de Jalisco, y Francisco Barradas Miravete, de Veracruz.
A estos le han seguido otros diputados que permanecen en la toma de la tribuna en San Lázaro.
Los cánticos han impedido dormir a otros diputados.
Los legisladores llevan cerca de una hora entonando canciones, de José Alfredo Jiménez -El rey- y otras de dominio popular, como Un buen perdedor, de Franco de Vita.
Todas las bancadas tienen algunos diputados que cantan.
Los legisladores llevan más de 15 horas en la tribuna acusándose mutuamente de haber tratado de apoderarse del recinto legislativo.
Entre gritos, rechiflas y aplausos varios legisladores entonan canciones rancheras como 25 rosas de Joan Sebastian, Acá entre nos y Y nos dieron las diez…, de Joaquín Sabina.
Los principales intérpretes de las fuerzas panistas son los legisladores Nicolás Morales, de Jalisco, y Francisco Barradas Miravete, de Veracruz.
A estos le han seguido otros diputados que permanecen en la toma de la tribuna en San Lázaro.
Los cánticos han impedido dormir a otros diputados.
Los legisladores llevan cerca de una hora entonando canciones, de José Alfredo Jiménez -El rey- y otras de dominio popular, como Un buen perdedor, de Franco de Vita.
Todas las bancadas tienen algunos diputados que cantan.
Los legisladores llevan más de 15 horas en la tribuna acusándose mutuamente de haber tratado de apoderarse del recinto legislativo.
martes, noviembre 28, 2006
A toda madre!!!!
miércoles, octubre 25, 2006
La cultura blanda
Este texto es de Hermann Bellinghausen y salió el Lunes en La Jornada
Ahí va: es una maravilla.
Es una chingonería
Nos encontramos en un punto semimuerto de la cultura-cultura, la que hacen los artistas, intelectuales y funcionarios con licencia de cultos. Importan demasiado las becas, de origen usualmente gubernamental; los encargos jugosos de las empresas deseosas de "prestigio"; los premios que se negocian y cabildean, porque si no se escurren entre los dedos. Y sí, hacer obra o reditarla.
Lo importante es no comprometerse. Hacer de la independencia creativa una justificación para no estar en el mundo real, que se ha vuelto ingrato, incómodo y muy demandante. Complica la relación con el poder, ahora que el poder tiene legitimidad tambaleante pero conserva, con fuerza, el poder (perdonando la redundancia).
No es exclusivo de nuestro país. Así está el mundo. Veamos nuestro "modelo" más cercano, Estados Unidos, donde hasta para ser Noam Chomsky o Kurt Vonnegut se necesita riesgo. El espionaje y la tortura son legales en ese país. La frontera cierra de manera no muy distinta de cómo se hace entre Israel y Palestina, o de lo que fue en su momento el muro de Berlín. Es decir, a lo bestia.
¿Quién, entre la casta ilustrada, alzaría la voz si reprimieran a los bárbaros de Oaxaca? No lo hicieron con Atenco, que hasta fue televisado. Policías garroteando, gaseando, pateando, violando. En Oaxaca la policía dispara; los sicarios del gobierno matan a la vista de todos. Pero es mejor dudarlo. Hay confusión, sabes. Grupos interesados en incrementar la crispación. El pueblo, los pobres, los sindicatos, los indios, andan rete sospechosos. Ya no digamos los trasnochados de izquierda.
Ya quedó lejos ese México donde las luchas del pueblo poseían prestigio entre los artistas. No se trata de volver al arte de Diego Rivera y menos el de David Alfaro Siqueiros, pero había algo ahí que se ha perdido. Todavía el 68, esa dolorosa derrota, fue una victoria cultural verdadera.
Quedan algunos hombres y mujeres mayores, con edad y obra cumplidas, que se mantienen del lado de (o cerca de) los de abajo. Habrá quien diga que pueden, que están más allá del bien y del mal; como sea, tienen valentía y mérito. En un país cada día más en poder de la inculta ultraderecha, se arriesgan a que los zarandeen en la televisión y los actos públicos.
Las universidades, algunas, son eficaces, pero han dejado de ser surtidores de la crítica. Allí operan también las becas, las plazas definitivas, el silencio de los inocentes. Perdón, la vida académica.
Hoy se destruyen o privatizan selvas, manglares, bosques y hasta zonas arqueológicas con la venia y la participación de biólogos, arquitectos y arqueólogos que "racionalizan" las voracidades del mercado desde la lógica del posibilismo. Si tal agencia yanqui o europea financia un proyecto "correcto", los científicos colaborarán, aunque el destino final sea innoble, trasnacional, y finalmente destructivo.
Los públicos de la cultura se han vuelto reverentes, tratan de ser exquisitos, portarse a la altura, aplaudir y punto. Ya no hay quien irrumpa y disrumpa en la Alta Cultura, quien provoque o ponga el dedo en la llaga, como lo hicieron en su tiempo los despreciados Infrarrealistas, curiosamente hoy menos olvidados que nunca, y que sobre todo gracias a la obra del escritor chileno Roberto Bolaño se han convertido en un mito literario de alcance continental y trasatlántico, en una época que ya no hay mitos.
Hace unos años se hablaba, con desdén culterano, de literatura light. Ya no hace falta. La cultura es 'light' sin adjetivos (visibles). Hasta los roqueros que fueran rebeldes (aún a niveles instintivos) hoy sueñan con que los acepte MTV y el dulce precio del éxito.
O bien está la cultura politizada, que tapa calles, estorba ingeniosamente en los grandes centros comerciales, performancea por las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, las violadas de Atenco, las agresiones electorales y culturales de la derecha yunquista. Pero ésa, desde los Olimpos de la Cultura que Importa, no es cultura, es payasada, rémora, "loqueras de Jesusa". En realidad, es en ella donde se conserva la vitalidad creativa, atrapada tal vez en las urgencias de la hora. Pero si mientras el país se cae a cachos no hay quien la arme de tos, entonces cuándo.
Se dirá que siempre fue así. Que las torres de marfil y los "intelectuales de café" siempre han copado la Alta Cultura. No es verdad. Y no que todo deba ser José Revueltas (que no estaría mal, por cierto). Hoy la cultura es una vía al bienestar. Lo opuesto a la generación juarista, o la revolucionaria, que se comprometieron con una idea de Nación, quisieron ser maestros del pueblo, creyeron en sí mismos como parte de algo más grande que sus nombres o personas o cofradías. Hubo un núcleo duro de cultura nacional que hasta el poder temía. Hoy, la cultura visible es blanda, no muerde.
Ahí va: es una maravilla.
Es una chingonería
Nos encontramos en un punto semimuerto de la cultura-cultura, la que hacen los artistas, intelectuales y funcionarios con licencia de cultos. Importan demasiado las becas, de origen usualmente gubernamental; los encargos jugosos de las empresas deseosas de "prestigio"; los premios que se negocian y cabildean, porque si no se escurren entre los dedos. Y sí, hacer obra o reditarla.
Lo importante es no comprometerse. Hacer de la independencia creativa una justificación para no estar en el mundo real, que se ha vuelto ingrato, incómodo y muy demandante. Complica la relación con el poder, ahora que el poder tiene legitimidad tambaleante pero conserva, con fuerza, el poder (perdonando la redundancia).
No es exclusivo de nuestro país. Así está el mundo. Veamos nuestro "modelo" más cercano, Estados Unidos, donde hasta para ser Noam Chomsky o Kurt Vonnegut se necesita riesgo. El espionaje y la tortura son legales en ese país. La frontera cierra de manera no muy distinta de cómo se hace entre Israel y Palestina, o de lo que fue en su momento el muro de Berlín. Es decir, a lo bestia.
¿Quién, entre la casta ilustrada, alzaría la voz si reprimieran a los bárbaros de Oaxaca? No lo hicieron con Atenco, que hasta fue televisado. Policías garroteando, gaseando, pateando, violando. En Oaxaca la policía dispara; los sicarios del gobierno matan a la vista de todos. Pero es mejor dudarlo. Hay confusión, sabes. Grupos interesados en incrementar la crispación. El pueblo, los pobres, los sindicatos, los indios, andan rete sospechosos. Ya no digamos los trasnochados de izquierda.
Ya quedó lejos ese México donde las luchas del pueblo poseían prestigio entre los artistas. No se trata de volver al arte de Diego Rivera y menos el de David Alfaro Siqueiros, pero había algo ahí que se ha perdido. Todavía el 68, esa dolorosa derrota, fue una victoria cultural verdadera.
Quedan algunos hombres y mujeres mayores, con edad y obra cumplidas, que se mantienen del lado de (o cerca de) los de abajo. Habrá quien diga que pueden, que están más allá del bien y del mal; como sea, tienen valentía y mérito. En un país cada día más en poder de la inculta ultraderecha, se arriesgan a que los zarandeen en la televisión y los actos públicos.
Las universidades, algunas, son eficaces, pero han dejado de ser surtidores de la crítica. Allí operan también las becas, las plazas definitivas, el silencio de los inocentes. Perdón, la vida académica.
Hoy se destruyen o privatizan selvas, manglares, bosques y hasta zonas arqueológicas con la venia y la participación de biólogos, arquitectos y arqueólogos que "racionalizan" las voracidades del mercado desde la lógica del posibilismo. Si tal agencia yanqui o europea financia un proyecto "correcto", los científicos colaborarán, aunque el destino final sea innoble, trasnacional, y finalmente destructivo.
Los públicos de la cultura se han vuelto reverentes, tratan de ser exquisitos, portarse a la altura, aplaudir y punto. Ya no hay quien irrumpa y disrumpa en la Alta Cultura, quien provoque o ponga el dedo en la llaga, como lo hicieron en su tiempo los despreciados Infrarrealistas, curiosamente hoy menos olvidados que nunca, y que sobre todo gracias a la obra del escritor chileno Roberto Bolaño se han convertido en un mito literario de alcance continental y trasatlántico, en una época que ya no hay mitos.
Hace unos años se hablaba, con desdén culterano, de literatura light. Ya no hace falta. La cultura es 'light' sin adjetivos (visibles). Hasta los roqueros que fueran rebeldes (aún a niveles instintivos) hoy sueñan con que los acepte MTV y el dulce precio del éxito.
O bien está la cultura politizada, que tapa calles, estorba ingeniosamente en los grandes centros comerciales, performancea por las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, las violadas de Atenco, las agresiones electorales y culturales de la derecha yunquista. Pero ésa, desde los Olimpos de la Cultura que Importa, no es cultura, es payasada, rémora, "loqueras de Jesusa". En realidad, es en ella donde se conserva la vitalidad creativa, atrapada tal vez en las urgencias de la hora. Pero si mientras el país se cae a cachos no hay quien la arme de tos, entonces cuándo.
Se dirá que siempre fue así. Que las torres de marfil y los "intelectuales de café" siempre han copado la Alta Cultura. No es verdad. Y no que todo deba ser José Revueltas (que no estaría mal, por cierto). Hoy la cultura es una vía al bienestar. Lo opuesto a la generación juarista, o la revolucionaria, que se comprometieron con una idea de Nación, quisieron ser maestros del pueblo, creyeron en sí mismos como parte de algo más grande que sus nombres o personas o cofradías. Hubo un núcleo duro de cultura nacional que hasta el poder temía. Hoy, la cultura visible es blanda, no muerde.
miércoles, octubre 18, 2006
La salida de la radio, gracias a Marín
martes, octubre 17, 2006
Freaks
Freaks
Un clásico de lo grotesco
Alejandro C. Manjarrez escribió ayer en su columna Réplica Contrarréplica sobre la denuncia de hechos que presentó Mejía y Rueda ante la Fiscalía Especializada en Atención de Delitos contra Periodistas y cito las últimas líneas sobre su análisis: “Es un hecho, pues, que los periodistas vivimos entre borrascas y malas caras. Y que en ocasiones usamos la libertad de expresión de manera osada, a veces satírica y de vez en cuando mordaz. Ello causa a quienes criticamos desde la molestia pasajera y tolerable hasta el enojo visceral que propicia la intolerancia. Y en el asunto que nos ocupa, cuyo origen es la entrevista que hizo Jesús Manuel Hernández al gobernador Mario Marín Torres, lo único que se notó fue precisamente la molestia del mandatario, si usted quiere bien justificada. Lo demás, como la supuesta intervención del gobierno para suspender el programa de Arturo y Mario es, valga la expresión, algo subjetivo ya que no se puede probar. Las palabras que expresó Mario Marín son muy parecidas (por no decir las mismas) a las de cualesquiera de los políticos que han ‛sufrido’ la crítica mordaz, satírica y osada de los periodistas en cuestión, con una diferencia: no las pronunciaron en un programa de radio ni son gobernadores”.
Hasta aquí la cita.
Desde la semana pasada se han dado comentarios sobre si es exceso de protagonismo de los señores Rueda y Mejía, que si es el dolor porque salieron de un espacio radiofónico, que si detrás existe la mano negra de Enrique Doger, que si los periodistas carecen de credibilidad, que como Mejía es un periodista que ha criticado a sus colegas de otros medios no se pueden solidarizar con el director editorial de CAMBIO, que si bla, bla, bla y no sé cuántas burradas más.
Manjarrez, de cierto modo, da en el clavo al señalar que hay una diferencia entre las críticas de un gobernador hacia un reportero a las críticas que haga un reportero a un gobernador. Y vaya que existen diferencias: de entrada, el dueño del balón es el gobernador. Él tiene bajo su mando a los cuerpos policíacos, a jueces, judiciales, policías de a pie, al venerable anciano de Pacheco Pulido, las fuerzas vivas del PRI, directores de medios de comunicación, en fin, todo lo que se mueva, desde presidencias municipales hasta diputados. Todos comen de su mano, aunque debilitada, es su mano, aunque pequeñita, es su mano y es la mano de un gobernador.
No es lo mismo dos micrófonos, dos libretas, dos plumas, dos teclados de computadora. En nada se compara.
Pero de todo esto surge la pregunta: ¿por qué denunciar a Marín? Quiero aclarar que pese a que trabajamos juntos, sobre este tema poco he platicado con los denunciantes, es decir, es un punto de vista muy, pero muy personal.
Una denuncia contra el gobernador de Puebla por dos periodistas deja un precedente en la historia. Además, abre una nueva discusión que pocos periodistas quieren entrarle por el miedo, más que a Marín, a sus directores o a los dueños de los medios de comunicación, quienes actúan como empleados de Marín.
Si Marín actúa como lo hace contra los medios simplemente es porque los radiodifusores o los dueños de los periódicos se han convertido en pajes del reino y evitan a toda costa que sus reporteros cuestionen al amo del balón en Puebla.
¿Cuál es la discusión? Simple y sencillo: la mentada relación entre la prensa y el poder.
Cuando un hombre llega al poder hace lo que él quiera, entonces su nivel de civilidad se ve opacado al regresar a su nivel más instintivo, digamos que regresa a su estado animal. De ahí que vienen declaraciones tan fuertes como: “Ya le di sus pinches coscorrones (…) vieja cabrona”, y demás lindezas del lenguaje sexenal. Esos comentarios, hay que recalcarlo, son propios de un animal en su estado natural.
¿Cuál sería, entonces, el método para frenar a un hombre que una vez subido a la silla del poder puede mandar, comprar, enajenar, censurar, callar, festejar, chingar, ayudar a quien se le ocurra? ¿Cómo controlar a un hombre que todo lo que dice es ley?
Los reporteros —y los que se llaman columnistas— nos hemos convertido más en policías políticos que en informadores, por ejemplo: es más importante saber quién filtró los documentos que el delito cometido, y que los citados documentos que lo comprueban. Es más preocupante saber quién es la mano detrás de la filtración que los delitos de corrupción en los que se incurre. Estamos de la chingada, pues. Y aunque siempre es importante saber el ¿de parte de quién? De fondo, siempre de fondo, es el delito que se persigue.
¿Qué garantía tendrá cualquier reportero para escribir, pensar, decir o disentir? De entrada en Puebla aún es un delito la difamación a diferencia del Distrito Federal. De entrada en Puebla no existen los mecanismos para enfrentar a un gobernador o funcionario que se pasa de lanza con un reportero.
Un ejemplo: El 27 de febrero del 2005, 11 diputados priistas denunciaron a Mejía y a Selene Ríos. Los diputados tienen fuero constitucional. Si los periodistas, como así fue, tuvieran la razón y quisieran denunciar a los diputados por difamarlos eso no procedería por el fuero de los legisladores. Un fuero que les da impunidad e inmunidad.
¿Cómo entonces un medio deberá defenderse de los ataques de un gobernador? Al gobernador se le puede criticar por su actuar, pero nunca un reportero serio actuará para derrocar a un mandatario. Un gobernador como es Marín sí actuará para callar a un medio. Y una vez que logra ese objetivo, entonces, utiliza sus chocantes Avances para suplir las malas noticias con sus supuestas buenas noticias.
En Cuba se tiene a Radio Venceremos en donde se habla de las políticas “del compañero Fidel”. En Puebla tenemos los Avances en los que el gobernador usa a su Puebla revolucionaria y salen sus viejitos y viejitas.
¿Libertad de expresión? ¡Mis huevos!
Esta denuncia no es sólo de Mario Alberto Mejía y Arturo Rueda. Aquí le entramos todos los que estamos en contacto con la información.
Es la garantía de que en el próximo sexenio cualquiera pueda decir, pensar y escribir lo que quiera. Es para el próximo sexenio porque éste ya está visto que no. El totalitarismo y las prácticas fascistas seguirán por un largo rato.
Ése para mí, y un grupo de personas con las que he platicado, es el punto más importante de la denuncia contra el gobernador.
Es la primera medida fuerte que se toma para enfrentar la censura en Puebla. No quiero decir que el par de locos del director y subdirector editorial de CAMBIO son unos chingones y que sin ellos no existiría la información, no, por supuesto que no. Ellos al igual que muchos tenemos claroscuros.
El tema es la discusión de fondo, con qué seguridad vamos a trabajar los que nos dedicamos a esto.
Ya sé que van a responder: pinche idealista, pendejo. Ajá y, ¿cómo frenar los excesos de los medios? La respuesta es simple: para eso existe la calidad informativa y la autorregulación. La competencia. De eso depende todo.
En fin, éste es para muchos el tema de la discusión. Con qué reglas vamos a trabajar para poder expresarnos.
Y sí, de antemano soy un pinche idealista y pendejo.
Un clásico de lo grotesco
Alejandro C. Manjarrez escribió ayer en su columna Réplica Contrarréplica sobre la denuncia de hechos que presentó Mejía y Rueda ante la Fiscalía Especializada en Atención de Delitos contra Periodistas y cito las últimas líneas sobre su análisis: “Es un hecho, pues, que los periodistas vivimos entre borrascas y malas caras. Y que en ocasiones usamos la libertad de expresión de manera osada, a veces satírica y de vez en cuando mordaz. Ello causa a quienes criticamos desde la molestia pasajera y tolerable hasta el enojo visceral que propicia la intolerancia. Y en el asunto que nos ocupa, cuyo origen es la entrevista que hizo Jesús Manuel Hernández al gobernador Mario Marín Torres, lo único que se notó fue precisamente la molestia del mandatario, si usted quiere bien justificada. Lo demás, como la supuesta intervención del gobierno para suspender el programa de Arturo y Mario es, valga la expresión, algo subjetivo ya que no se puede probar. Las palabras que expresó Mario Marín son muy parecidas (por no decir las mismas) a las de cualesquiera de los políticos que han ‛sufrido’ la crítica mordaz, satírica y osada de los periodistas en cuestión, con una diferencia: no las pronunciaron en un programa de radio ni son gobernadores”.
Hasta aquí la cita.
Desde la semana pasada se han dado comentarios sobre si es exceso de protagonismo de los señores Rueda y Mejía, que si es el dolor porque salieron de un espacio radiofónico, que si detrás existe la mano negra de Enrique Doger, que si los periodistas carecen de credibilidad, que como Mejía es un periodista que ha criticado a sus colegas de otros medios no se pueden solidarizar con el director editorial de CAMBIO, que si bla, bla, bla y no sé cuántas burradas más.
Manjarrez, de cierto modo, da en el clavo al señalar que hay una diferencia entre las críticas de un gobernador hacia un reportero a las críticas que haga un reportero a un gobernador. Y vaya que existen diferencias: de entrada, el dueño del balón es el gobernador. Él tiene bajo su mando a los cuerpos policíacos, a jueces, judiciales, policías de a pie, al venerable anciano de Pacheco Pulido, las fuerzas vivas del PRI, directores de medios de comunicación, en fin, todo lo que se mueva, desde presidencias municipales hasta diputados. Todos comen de su mano, aunque debilitada, es su mano, aunque pequeñita, es su mano y es la mano de un gobernador.
No es lo mismo dos micrófonos, dos libretas, dos plumas, dos teclados de computadora. En nada se compara.
Pero de todo esto surge la pregunta: ¿por qué denunciar a Marín? Quiero aclarar que pese a que trabajamos juntos, sobre este tema poco he platicado con los denunciantes, es decir, es un punto de vista muy, pero muy personal.
Una denuncia contra el gobernador de Puebla por dos periodistas deja un precedente en la historia. Además, abre una nueva discusión que pocos periodistas quieren entrarle por el miedo, más que a Marín, a sus directores o a los dueños de los medios de comunicación, quienes actúan como empleados de Marín.
Si Marín actúa como lo hace contra los medios simplemente es porque los radiodifusores o los dueños de los periódicos se han convertido en pajes del reino y evitan a toda costa que sus reporteros cuestionen al amo del balón en Puebla.
¿Cuál es la discusión? Simple y sencillo: la mentada relación entre la prensa y el poder.
Cuando un hombre llega al poder hace lo que él quiera, entonces su nivel de civilidad se ve opacado al regresar a su nivel más instintivo, digamos que regresa a su estado animal. De ahí que vienen declaraciones tan fuertes como: “Ya le di sus pinches coscorrones (…) vieja cabrona”, y demás lindezas del lenguaje sexenal. Esos comentarios, hay que recalcarlo, son propios de un animal en su estado natural.
¿Cuál sería, entonces, el método para frenar a un hombre que una vez subido a la silla del poder puede mandar, comprar, enajenar, censurar, callar, festejar, chingar, ayudar a quien se le ocurra? ¿Cómo controlar a un hombre que todo lo que dice es ley?
Los reporteros —y los que se llaman columnistas— nos hemos convertido más en policías políticos que en informadores, por ejemplo: es más importante saber quién filtró los documentos que el delito cometido, y que los citados documentos que lo comprueban. Es más preocupante saber quién es la mano detrás de la filtración que los delitos de corrupción en los que se incurre. Estamos de la chingada, pues. Y aunque siempre es importante saber el ¿de parte de quién? De fondo, siempre de fondo, es el delito que se persigue.
¿Qué garantía tendrá cualquier reportero para escribir, pensar, decir o disentir? De entrada en Puebla aún es un delito la difamación a diferencia del Distrito Federal. De entrada en Puebla no existen los mecanismos para enfrentar a un gobernador o funcionario que se pasa de lanza con un reportero.
Un ejemplo: El 27 de febrero del 2005, 11 diputados priistas denunciaron a Mejía y a Selene Ríos. Los diputados tienen fuero constitucional. Si los periodistas, como así fue, tuvieran la razón y quisieran denunciar a los diputados por difamarlos eso no procedería por el fuero de los legisladores. Un fuero que les da impunidad e inmunidad.
¿Cómo entonces un medio deberá defenderse de los ataques de un gobernador? Al gobernador se le puede criticar por su actuar, pero nunca un reportero serio actuará para derrocar a un mandatario. Un gobernador como es Marín sí actuará para callar a un medio. Y una vez que logra ese objetivo, entonces, utiliza sus chocantes Avances para suplir las malas noticias con sus supuestas buenas noticias.
En Cuba se tiene a Radio Venceremos en donde se habla de las políticas “del compañero Fidel”. En Puebla tenemos los Avances en los que el gobernador usa a su Puebla revolucionaria y salen sus viejitos y viejitas.
¿Libertad de expresión? ¡Mis huevos!
Esta denuncia no es sólo de Mario Alberto Mejía y Arturo Rueda. Aquí le entramos todos los que estamos en contacto con la información.
Es la garantía de que en el próximo sexenio cualquiera pueda decir, pensar y escribir lo que quiera. Es para el próximo sexenio porque éste ya está visto que no. El totalitarismo y las prácticas fascistas seguirán por un largo rato.
Ése para mí, y un grupo de personas con las que he platicado, es el punto más importante de la denuncia contra el gobernador.
Es la primera medida fuerte que se toma para enfrentar la censura en Puebla. No quiero decir que el par de locos del director y subdirector editorial de CAMBIO son unos chingones y que sin ellos no existiría la información, no, por supuesto que no. Ellos al igual que muchos tenemos claroscuros.
El tema es la discusión de fondo, con qué seguridad vamos a trabajar los que nos dedicamos a esto.
Ya sé que van a responder: pinche idealista, pendejo. Ajá y, ¿cómo frenar los excesos de los medios? La respuesta es simple: para eso existe la calidad informativa y la autorregulación. La competencia. De eso depende todo.
En fin, éste es para muchos el tema de la discusión. Con qué reglas vamos a trabajar para poder expresarnos.
Y sí, de antemano soy un pinche idealista y pendejo.
lunes, octubre 09, 2006
El adiós a la quintacolumna
Al Pueblo carretonero
P R E S E N T E
Palabras como: “¡Ya no hay nada que escuchar. Son chingaderas! ¡Ahora resulta que todo es color de rosa! ¡Me lleva la chingada!”, se pueden oír en cualquier café del centro de la ciudad.
Ayer por ejemplo, un amigo se quejaba amargamente por la desaparición de “La Quintacolumna” radiofónica.
—¿De veras, hermano, que el precioso compró el espacio?
—Pues según la propia gente del gobierno, así fue.
—¿Sabes qué es lo peor, mano? Que esa ya no se la va a acabar. Marín ya le dio sus pinches coscorrones a Lydia Cacho. Ya le dio sus pinches coscorrones a ustedes y ahora quiere poner otro Sicom, pero de música tropical. ¿De qué se trata?, de veras hermanito, ¿de qué se trata? ¿Por qué jugar así de sucio?, ¿qué quiere?, ¿un Estado totalitario, acaso? Pero si le falta el nivel hasta para eso, mano, le falta nivel.
A veces, el pueblo carretonero es más sabio que los políticos de la elite o por lo menos de la elite marinista.
Y a colación con todo esto que está pasando bien vale un texto de Raymundo Riva Palacio que publicó en su libro La Prensa de Los Jardines: “La desinformación es un fenómeno inherente a la lucha por el poder. Se desinforma para moldear a la opinión pública y extender así las fronteras del dominio político. Es decir, la desinformación es el ejercicio de la mentira: se engaña para mantener el poder, llegar a él o querer más. De lo anterior se desprende que la verdad nunca se ha llevado con la política”.
Y el marinismo es un claro ejemplo de ello.
Si existe alguien que quiera refutar la idea anterior vale la pena retomar el “sí es mi voz, pero no es mi voz, pero finalmente sí es mi voz, pero bueno, es mi voz pero truqueada, pero bueno sí la voz sí es la voz, pero es mi voz”.
Recuerden que el propio Marín dijo que le pusieron un acento así como de costeño cuando presentó el estudio del tal (Howard E.) Mattern, que ante la imagen pública valió idem. ¿Eso no es una mentira, acaso?
Ahora, tanto las frecuencias AM y FM se convirtieron en un monólogo gubernamental en donde “todo está muy bien”. En donde ya no son necesarios los infomerciales del Gobierno del estado porque todo está de hueva.
Prendes la radio y escuchas la voz cascada de Enrique Montero Ponce y a Gaby Cruz diciendo: “Sí, señor Montero”.
—Eso (cof, cof) no se vale —dice Montero.
—No, señor Montero, no se vale — responde Gaby Cruz con su vocecita.
O las anécdotas pasadas por agua de Fernando Canales.
En fin, de hueva.
No se trata de decir que el programa radiofónico “La Quintacolumna” sea el nom plus ultra de la información local, no. A lo mejor tuvo sus yerros y sus excesos, pero de algo sí se es claro, era el único programa en la radio —en la historia de Puebla— en la que no se escondía nada, pues hasta sus conductores eran criticados por su público que de pronto se volvió muy severo.
No había día en que los radioescuchas no censuraran a los titulares del programa. No había día en que no despedazaran al invitado, o que criticaran la entrevista. Las llamadas telefónicas hacían el programa de radio.
Eran, en muchísimas ocasiones, la principal fuente de información. Haberse escuchado eso antes en Puebla, jamás.
Por otro lado, el binomio Mario Alberto Mejía-Arturo Rueda fue un fenómeno avasallador. Rueda tenía sus fanes. Mario tenía otros, y ambos se llegaron a partir lamadre entre ironías y acusaciones mutuas. Eso era algo fenomenal. Rompía los guiones escritos, las reglas del buen comportamiento, transgredía todo.
Era un espacio en el que no se ocultó nada.
Se criticó a todos: al gobernador, a su secretario de Gobernación, al PRI, al PAN, al PRD. No se le podía tachar de priistas ni de panistas, ni de rojos a sus conductores porque a veces defendían o denostaban a los mencionados. Eso sí, era un programa duro, fuerte; incluso, hasta pasado de lanza, pero con inteligencia, algo de lo cual carecen nuestras autoridades estatales.
Fue el primer programa radiofónico en Puebla en el que se habló del caso Lydia Cacho, pues aquel 14 de febrero se leyó la nota publicada en La Jornada. Ningún medio se atrevió a hablar ese día por la mañana.En “La Quintacolumna” se escucharon las grabaciones en las que el gobernador festejaba con su ex amigo Kamel Nacif la detención de la periodista. Fue el único programa en el que nos enteramos que un funcionario del sexenio compró un departamento en las playas de Acapulco.
Fue un fenómeno brutal. Las amas de casa, los taxistas, los franeleros, los luchadores, los políticos, los periodistas, los doctores, las enfermeras, los fayuqueros, los empresarios, entre otros, participaron en ese ambiente carretonero, cahuamero y mala madre.
Era el ring de la arena Puebla, en el que a todos, sin excepción, se les mentaba la madre como forma de reconocimiento.
Eran rudos contra rudos.
Era el famoso llano de las prepas o las secundarias en el que se enfrentaban con todo tanto invitados como radioescuchas: los chacos, las cadenas, los varazos, los piquetes de ojos, salían a relucir todas las mañanas.
Creo que eso era lo más valioso del programa: lo desenfadado del respetable y sus dos conductores, pero ese espacio fue acallado por una mano marinista, y confirmado por el propio gobernador al acusar a los conductores de actuar por consigna y perseguirlo.
¿Cómo imaginar a Mejía y a Rueda con sus dos grabadoras de reportero correteando Marín por toda Casa Aguayo? Ellos con una carcajada fúnebre como de película de terror de Vincent Price y el gobernador suplicando como el personaje “El Tuerto” en “Nosotros Los Pobres”: “¡Ya no me pegues, Pepe!, ¡ya no me pegues!”.
Marín cumplió su cometido: censurar.
La radio poblana regresa a su actitud provinciana y chalupera.
Los políticos pueden dormir tranquilos; pueden ir a colocar sus enormes y pestilentes traseros a los cafés y restaurantes de moda; a seguir entre el cochupo y la miseria, porque en la radio ya nadie les dirá nada.
P R E S E N T E
Palabras como: “¡Ya no hay nada que escuchar. Son chingaderas! ¡Ahora resulta que todo es color de rosa! ¡Me lleva la chingada!”, se pueden oír en cualquier café del centro de la ciudad.
Ayer por ejemplo, un amigo se quejaba amargamente por la desaparición de “La Quintacolumna” radiofónica.
—¿De veras, hermano, que el precioso compró el espacio?
—Pues según la propia gente del gobierno, así fue.
—¿Sabes qué es lo peor, mano? Que esa ya no se la va a acabar. Marín ya le dio sus pinches coscorrones a Lydia Cacho. Ya le dio sus pinches coscorrones a ustedes y ahora quiere poner otro Sicom, pero de música tropical. ¿De qué se trata?, de veras hermanito, ¿de qué se trata? ¿Por qué jugar así de sucio?, ¿qué quiere?, ¿un Estado totalitario, acaso? Pero si le falta el nivel hasta para eso, mano, le falta nivel.
A veces, el pueblo carretonero es más sabio que los políticos de la elite o por lo menos de la elite marinista.
Y a colación con todo esto que está pasando bien vale un texto de Raymundo Riva Palacio que publicó en su libro La Prensa de Los Jardines: “La desinformación es un fenómeno inherente a la lucha por el poder. Se desinforma para moldear a la opinión pública y extender así las fronteras del dominio político. Es decir, la desinformación es el ejercicio de la mentira: se engaña para mantener el poder, llegar a él o querer más. De lo anterior se desprende que la verdad nunca se ha llevado con la política”.
Y el marinismo es un claro ejemplo de ello.
Si existe alguien que quiera refutar la idea anterior vale la pena retomar el “sí es mi voz, pero no es mi voz, pero finalmente sí es mi voz, pero bueno, es mi voz pero truqueada, pero bueno sí la voz sí es la voz, pero es mi voz”.
Recuerden que el propio Marín dijo que le pusieron un acento así como de costeño cuando presentó el estudio del tal (Howard E.) Mattern, que ante la imagen pública valió idem. ¿Eso no es una mentira, acaso?
Ahora, tanto las frecuencias AM y FM se convirtieron en un monólogo gubernamental en donde “todo está muy bien”. En donde ya no son necesarios los infomerciales del Gobierno del estado porque todo está de hueva.
Prendes la radio y escuchas la voz cascada de Enrique Montero Ponce y a Gaby Cruz diciendo: “Sí, señor Montero”.
—Eso (cof, cof) no se vale —dice Montero.
—No, señor Montero, no se vale — responde Gaby Cruz con su vocecita.
O las anécdotas pasadas por agua de Fernando Canales.
En fin, de hueva.
No se trata de decir que el programa radiofónico “La Quintacolumna” sea el nom plus ultra de la información local, no. A lo mejor tuvo sus yerros y sus excesos, pero de algo sí se es claro, era el único programa en la radio —en la historia de Puebla— en la que no se escondía nada, pues hasta sus conductores eran criticados por su público que de pronto se volvió muy severo.
No había día en que los radioescuchas no censuraran a los titulares del programa. No había día en que no despedazaran al invitado, o que criticaran la entrevista. Las llamadas telefónicas hacían el programa de radio.
Eran, en muchísimas ocasiones, la principal fuente de información. Haberse escuchado eso antes en Puebla, jamás.
Por otro lado, el binomio Mario Alberto Mejía-Arturo Rueda fue un fenómeno avasallador. Rueda tenía sus fanes. Mario tenía otros, y ambos se llegaron a partir lamadre entre ironías y acusaciones mutuas. Eso era algo fenomenal. Rompía los guiones escritos, las reglas del buen comportamiento, transgredía todo.
Era un espacio en el que no se ocultó nada.
Se criticó a todos: al gobernador, a su secretario de Gobernación, al PRI, al PAN, al PRD. No se le podía tachar de priistas ni de panistas, ni de rojos a sus conductores porque a veces defendían o denostaban a los mencionados. Eso sí, era un programa duro, fuerte; incluso, hasta pasado de lanza, pero con inteligencia, algo de lo cual carecen nuestras autoridades estatales.
Fue el primer programa radiofónico en Puebla en el que se habló del caso Lydia Cacho, pues aquel 14 de febrero se leyó la nota publicada en La Jornada. Ningún medio se atrevió a hablar ese día por la mañana.En “La Quintacolumna” se escucharon las grabaciones en las que el gobernador festejaba con su ex amigo Kamel Nacif la detención de la periodista. Fue el único programa en el que nos enteramos que un funcionario del sexenio compró un departamento en las playas de Acapulco.
Fue un fenómeno brutal. Las amas de casa, los taxistas, los franeleros, los luchadores, los políticos, los periodistas, los doctores, las enfermeras, los fayuqueros, los empresarios, entre otros, participaron en ese ambiente carretonero, cahuamero y mala madre.
Era el ring de la arena Puebla, en el que a todos, sin excepción, se les mentaba la madre como forma de reconocimiento.
Eran rudos contra rudos.
Era el famoso llano de las prepas o las secundarias en el que se enfrentaban con todo tanto invitados como radioescuchas: los chacos, las cadenas, los varazos, los piquetes de ojos, salían a relucir todas las mañanas.
Creo que eso era lo más valioso del programa: lo desenfadado del respetable y sus dos conductores, pero ese espacio fue acallado por una mano marinista, y confirmado por el propio gobernador al acusar a los conductores de actuar por consigna y perseguirlo.
¿Cómo imaginar a Mejía y a Rueda con sus dos grabadoras de reportero correteando Marín por toda Casa Aguayo? Ellos con una carcajada fúnebre como de película de terror de Vincent Price y el gobernador suplicando como el personaje “El Tuerto” en “Nosotros Los Pobres”: “¡Ya no me pegues, Pepe!, ¡ya no me pegues!”.
Marín cumplió su cometido: censurar.
La radio poblana regresa a su actitud provinciana y chalupera.
Los políticos pueden dormir tranquilos; pueden ir a colocar sus enormes y pestilentes traseros a los cafés y restaurantes de moda; a seguir entre el cochupo y la miseria, porque en la radio ya nadie les dirá nada.
martes, septiembre 26, 2006
De Kamel con un chingo de amor
La carta de Kamel para iniciados traducida del cabroñol al español y del español al cabroñol
“Hasta hoy había decidido tramitar la denuncia que promoví en contra de la señora Cacho —hija de la chingada— bajo las más estrictas reservas de ley —¡a güevo!— , litigando precisamente ante las instancias idóneas como lo son los tribunales —de puta madre— y no los medios —bola de ojetes, hijos de su reputa—, pero los hechos acontecidos hace unos días en los que se divulgan grabaciones obtenidas ilícitamente de mis líneas telefónicas —no mamen, ya no la chinguen— hacen necesaria esta carta abierta ante la opinión pública —culera, mal agradecida—.
”Nunca imaginé que lo expresado de manera privada fuera a hacerse público, fundamentalmente por el entorno en que se difundieron mis palabras. Moralmente —ahí sí no mamen, soy un cabrón pero no un hijo de la chingada— no hay otra responsable que mi persona —la pura verga—, soy yo quien habló en esas conversaciones —y si no chin chin— y las expresiones ofensivas son mías —agüeleme los prietos—, insisto, en diálogos que eran de carácter privado —con mis nalguitas—.
”Sí soy un empresario —bien chingón—, sí, sí hice bromas desmesuradas, burdas y machistas pero repito —así pienso y qué jijos de su reputanguera—, en el ámbito de la privacidad de una línea telefónica, éstas fueron bromas y sugerencias estúpidas entre varones —pura bola de cabrestos, son putitas como tú papá—, que jamás se cumplieron.
(…) No soy pederasta, soy un industrial, fui un jugador públicamente conocido en Las Vegas —y putañero— y así me asumo, pero quiero aclarar que toda la vergüenza y la infamia que hoy padezco deriva de grabaciones obtenidas ilícitamente —son mamadas, para acabar pronto—.
”La opinión pública —que no sabe ni un carajo de la opinión privada— y los afectados tienen derecho a saber el origen de las mismas —¿en qué chichi mamó tarzán?—.
A partir de la explicable sorpresa —me cagué— sobre su difusión o igualmente explicable el agravio de los afectados y de la opinión pública, se han hecho señalamientos como responsables de su generación y propalación a terceros que nada tienen que ver —son rependejos—y hasta a las instituciones del Estado que realizan actividades de inteligencia han sido señaladas —son ojetes, pero no tanto— (…) Las grabaciones —coño, hombre— fueron ordenadas a causa de una diferencia de carácter personal —nos agarramos a madrazos, un chile al chile—en mi matrimonio —que me llevó a la mierda—. Ella, la señora Irma Benavides — vieja jija—, con un propósito por demás delictivo. (…)
”Muchas gracias —perros—
”Kamel Nacif Borges —su rey—.”
“Hasta hoy había decidido tramitar la denuncia que promoví en contra de la señora Cacho —hija de la chingada— bajo las más estrictas reservas de ley —¡a güevo!— , litigando precisamente ante las instancias idóneas como lo son los tribunales —de puta madre— y no los medios —bola de ojetes, hijos de su reputa—, pero los hechos acontecidos hace unos días en los que se divulgan grabaciones obtenidas ilícitamente de mis líneas telefónicas —no mamen, ya no la chinguen— hacen necesaria esta carta abierta ante la opinión pública —culera, mal agradecida—.
”Nunca imaginé que lo expresado de manera privada fuera a hacerse público, fundamentalmente por el entorno en que se difundieron mis palabras. Moralmente —ahí sí no mamen, soy un cabrón pero no un hijo de la chingada— no hay otra responsable que mi persona —la pura verga—, soy yo quien habló en esas conversaciones —y si no chin chin— y las expresiones ofensivas son mías —agüeleme los prietos—, insisto, en diálogos que eran de carácter privado —con mis nalguitas—.
”Sí soy un empresario —bien chingón—, sí, sí hice bromas desmesuradas, burdas y machistas pero repito —así pienso y qué jijos de su reputanguera—, en el ámbito de la privacidad de una línea telefónica, éstas fueron bromas y sugerencias estúpidas entre varones —pura bola de cabrestos, son putitas como tú papá—, que jamás se cumplieron.
(…) No soy pederasta, soy un industrial, fui un jugador públicamente conocido en Las Vegas —y putañero— y así me asumo, pero quiero aclarar que toda la vergüenza y la infamia que hoy padezco deriva de grabaciones obtenidas ilícitamente —son mamadas, para acabar pronto—.
”La opinión pública —que no sabe ni un carajo de la opinión privada— y los afectados tienen derecho a saber el origen de las mismas —¿en qué chichi mamó tarzán?—.
A partir de la explicable sorpresa —me cagué— sobre su difusión o igualmente explicable el agravio de los afectados y de la opinión pública, se han hecho señalamientos como responsables de su generación y propalación a terceros que nada tienen que ver —son rependejos—y hasta a las instituciones del Estado que realizan actividades de inteligencia han sido señaladas —son ojetes, pero no tanto— (…) Las grabaciones —coño, hombre— fueron ordenadas a causa de una diferencia de carácter personal —nos agarramos a madrazos, un chile al chile—en mi matrimonio —que me llevó a la mierda—. Ella, la señora Irma Benavides — vieja jija—, con un propósito por demás delictivo. (…)
”Muchas gracias —perros—
”Kamel Nacif Borges —su rey—.”
domingo, agosto 27, 2006
Un par de nalgas por López Obrador

Es la 1:30 de la tarde y arriba de un templete unos niños vestidos de huehues, pero sin la máscara, miran a dos jóvenes del Frente Juvenil Universitario mostrar sus traseros a los pocos asistentes que apoyan a López Obrador.
“Niños cochinos”, espeta una venerable anciana al ver tremendo espectáculo. Ella está sentada dándole de comer a las palomas del zócalo y tapa sus lentes con una de sus manitas.
El comentario no es para menos, pues los dos estudiantes universitarios enseñan salva sea la parte a la catedral de Puebla, donde cada domingo las familias muy católicas se reúnen a escuchar la homilía de don Rosendo Huesca.
Los niños vestidos de huehues ven los traseros de los dos jóvenes, mientras varios turistas caminan frente a ellos observando que la democracia en México es puesta al descubierto por estos estudiantes. Los extranjeros, también jóvenes, ríen al ver las credenciales de los dos muchachos que llevan los boxers hasta los tobillos.
“Es para Fox, Calderón y el Trife”, dice el líder de los jóvenes perredistas, quien no se atrevió a sentir las ventiscas de aire que pegan ligeramente a esa hora del día.
Lamentablemente es muy poco el espectáculo, pues es disfrutado por unos niños huehues, una viejita que alimenta palomas, turistas y uno que otro morboso que se detiene a ver si es que alguno de los “artistas” cuenta con algún lunar distintivo en la nalga derecha.
Es curioso ver cómo las partes pudendas de estos muchachos de no más de 20 años están justo a la altura de una pancarta de López Obrador, en la cual por su puesto sonríe, y lleva puesto el dedo pulgar en alto, como si festejara que los estudiantes le pusieran esa “otra cara” —la de atrás, pues— a La Fuente de San Miguel.
La viejita ya molesta se levanta. En una mano lleva un paraguas y en la otra su bolsa negra ya un poco lastimada por el tiempo.
Las palomas ahora sufren de falta de alimento por culpa “de unos chamacos pornográficos” que le pusieron el nalgatorio al palacio de Charlie Hall, y el “pequeño demócrata que todos llevamos dentro” a nuestra catedral poblana donde se encuentra la imagen de “Dios, nuestro señor”.
Así culmina la protesta por la democracia, con dos cuerpos desnudos, palomas hambrientas, viejitas furibundas y turistas jocosos que no dejan de reír al ver a los porristas de “El Peje”.
lunes, agosto 21, 2006
De regreso
martes, julio 11, 2006
Hasta siempre, Syd Barret

El viernes pasado murió el primer líder de Pink Floyd, Syd Barret. Recordé a un viejo amigo, Francisco Fraga, quien tiene más de 10 años que no veo y que conocí por la vieja estación Si FM, sin duda una de las mejores estaciones de radio que han existido en Puebla pero que lamentablemente nadie se ha atrevido a lanzar un proyecto como tal.
Fraga una vez me dijo al saber que yo era un fanático de Pink Floyd. En ese entonces tendría yo como 20 años. Hace como 12, para ser exactos: El caso de Pink Floy es el siguiente: Es la historia de un hombre que perdió su mente (Syd Barret); Un hombre que perdió a su grupo (Roger Waters) y un hombre que perdió a su mejor amigo (David Gilmour.
Y es que Barret se perdió, literalmente, bajó el influjo de la droga.
Waters perdió a su grupo. Pink Floyd es, sin duda, Waters.
Y David Gilmour era el mejor amigo de Roger.
Syd Barret murió el viernes pasado. Los rockeros debemos estar de luto.
miércoles, junio 28, 2006
Cumplimos dos añotes

¡Carajo! El domingo pasado cumplimos dos añotes en este su blog. Todo empezó con una crisis de faldas y una terrible borrachera. Mi amigo y director de Cambio, en ese entonces de Intolerancia, Mario Alberto Mejía fue quien indirectamente lo bautizó después de haberme perdido en el alcohol por unos días y aparecer tirado en una hermosa banqueta de la colonia Las Hadas. Por su puesto no es algo de lo que me sienta orgulloso, pero en fin, gajes del oficio.
Este blog ha sufrido muchísimos cambios, ha tenido de todo desde crónicas que he publicado hasta recetas de cocina.
Agradezco a todos sus lectores, a los que me han felicitado y a los que me han mentado la madre.
En la foto aparezco con mi amigo Mario Martell, pues esa foto fue tomada en el 2004, cuando este blog arrancaba. Por cierto uno de los primeros post(e)s está dedicado a Martell, es uno que tiene que ver con las llamadas telefónicas.
Así que dos años ya
y espero que muchos más.
Gracias
domingo, junio 18, 2006
whisky

Película uruguaya. Fenomenal. La historia trata de dos hermanos que se reencuentran después de muchos años tras la muerte de su madre. Ambos se dedican a hacer calcetines. Jacobo, el que se queda en Uruguay, no le va tan bien. Él se encarga de la fábrica de su padre pero debe cuidar de la salud de su madre y por ello crece frustrado. El otro se va a Brasil. A él (Herman) le va bien: se casa con una brasileña y tiene una vida acomodada. En la fábrica de Jacobo trabaja una mujer, Marta. Quién se pasa la vida en medio de una aburrición terrible. Tanto Jacobo como Marta viven en una rutina desgarradora. En la mañana Jacobo desayuna un café con leche y un pan. En la fábrica revisa todos los días una persiana que está descompuesta. Marta, por su parte, llega. Trabaja. Prepara el té de Jacobo. Fuma un cigarro. Se va a su casa o al cine. La llegada de Herman cambia un poco las cosas.
Es sin duda una fotografía de la rutina, de la soledad, de la frustración humana. Es una visión maravillosa de esos tres elementos que son tan comunes, que indudáblemente se ve uno reflejado con cualquiera de los tres protagonistas.
La vida de Jacobo y Marta es tan gris. Tan común, que no por ello deja de ser de respeto.
El tema de la película es una vieja canción de Leonardo Favio que es más cursi,aquella que decía:
"Hoy corté una flor...
y llóvía, llovía"
Esa visión de la vida es maravillosa
miércoles, junio 07, 2006
Defiende a tus amiguitos
domingo, junio 04, 2006
Nueve Reinas

Esta cinta argentina es buenísima, tiene una frase que es para colgarla en algún lugar del Congreso del Estado en letras de oro: "No es que falten putos, lo que hace falta es financiamiento".
Una película de suspenso, juego, trampas, estafas. No llegaría al nivel de Following de Cristopher Nolan, que la considero hasta ahorita como la reina en películas de juegos de trampas y estafas, de trhillers y de historias bien contadas, no obstante, no se queda atrás este film argentino.
domingo, mayo 28, 2006
One headligth
Este sin duda es un rolón de los Wallflowers
So long ago, I don´t remember when
That´s when they say I lost my only friend
Well they said she died easy of broken heart disease
As I listened through the cementery trees
I see the sun comin´up at the funeral at dawn
The long broken arm of human law
Now it always seemed such a waste
she always had a pretty face
So I wondered how she hug around this place
Hey, come on try a little nothing is forever
There´s got to be something better tha
in the middle
But me & Cinderella
We put it all together we can drive it home
with one headlight
She said it´s cold it feels like Independence Day
And I can´t break away from this parade
But there´s got to be an opening
Somewhere here in front of me
Throug this maze or ungliness and greed
And I seen the sun up ahead
at the county line bridge
Sayin´all there´s good and nothingness is dead
We´ll tun until she´s out of breath
She ran until there´s nothin´ left
She hit the end, it´s just her window ledge
Hey, come on try a little
Nothing is forever
There´s got to be something
better than in the middle
But me & Cinderella
We put it all together
We can drive it home
With one head light
Well this place is old
it feels just like a beat up truck
I turn the engine, but the engine doesn´t turn
Well it smells of cheap wine, cigarettes
This place is always such a mess
Sometimes I think I´d like to watch it burn
I´m so alone and I feel
just like somebody else
Man, I ain´t changed, but I know I ain´t the same
But somewhere here in between the city
walls of dying dreams
I think of death, it must be killing me
Hey, hey, hey
come on try a little
Nothing is forever
There´s got to be something better
than In the middle
But me & and Cinderella
We put it all together
We can drive it home
With one headlight.
So long ago, I don´t remember when
That´s when they say I lost my only friend
Well they said she died easy of broken heart disease
As I listened through the cementery trees
I see the sun comin´up at the funeral at dawn
The long broken arm of human law
Now it always seemed such a waste
she always had a pretty face
So I wondered how she hug around this place
Hey, come on try a little nothing is forever
There´s got to be something better tha
in the middle
But me & Cinderella
We put it all together we can drive it home
with one headlight
She said it´s cold it feels like Independence Day
And I can´t break away from this parade
But there´s got to be an opening
Somewhere here in front of me
Throug this maze or ungliness and greed
And I seen the sun up ahead
at the county line bridge
Sayin´all there´s good and nothingness is dead
We´ll tun until she´s out of breath
She ran until there´s nothin´ left
She hit the end, it´s just her window ledge
Hey, come on try a little
Nothing is forever
There´s got to be something
better than in the middle
But me & Cinderella
We put it all together
We can drive it home
With one head light
Well this place is old
it feels just like a beat up truck
I turn the engine, but the engine doesn´t turn
Well it smells of cheap wine, cigarettes
This place is always such a mess
Sometimes I think I´d like to watch it burn
I´m so alone and I feel
just like somebody else
Man, I ain´t changed, but I know I ain´t the same
But somewhere here in between the city
walls of dying dreams
I think of death, it must be killing me
Hey, hey, hey
come on try a little
Nothing is forever
There´s got to be something better
than In the middle
But me & and Cinderella
We put it all together
We can drive it home
With one headlight.
martes, mayo 23, 2006
El mecánico que se hizo alcalde
Esta historia es real y sucedió ayer aquí en Puebla. Es una nota de mi compañero Efraín Núñez y es una verdadera joya de nuestra historia
“Don Guille” hizo municipio una colonia de la ciudad y luego se declaró presidente
Es mecánico automotriz de oficio. Se llama Guillermo Santibáñez y desde hace un par de días se hizo presidente municipal de una colonia de la ciudad de Puebla. Pues él, por sus fueros, determinó hacer un nuevo municipio en el estado.
De un plumazo se convirtió en alcalde y su colonia “Álamos Vista Hermosa” la hizo municipio, el 218 de la entidad.
Para ello creó su propio cabildo, a su hermano lo hizo director del agua, quien ya cobra a los vecinos el uso de un pozo del Soapap.
La alcaldía es el salón de fiestas de esta demarcación que se ubica al oriente de la ciudad, poco antes de llegar a Amalucan. Dentro de dicho salón social están sus oficinas y las de la Tesorería Municipal, que se pueden distinguir por una cartulina grandota color amarillo, pintada con un plumón Esterbrook.
En la fachada del “Palacio Municipal” de Álamos Vista Hermosa está escrito —con letras color verde— “municipio autónomo”. Una vez dentro del otrora salón de fiestas, se ve a lo lejos un hombre barbado y de cabellera cana, solemne y orgulloso, como todo presidente municipal.
Guillermo Santibáñez está sentado en su escritorio. Es bajo de estatura y rollizo. Detrás de él hay una vieja bandera mexicana y a su lado izquierdo cuelga en la pared la imagen de don Benito Juárez.
Hay una cartulina que define el perfil de Guillermo Santibáñez, pues con este mensaje condiciona a los vecinos para los servicios municipales: “Para cualquier servicio público presentar boleta de agua potable y pago de predial al corriente. Atentamente el Honorable Ayuntamiento de Vista Hermosa”. Lo mejor de todo es que dichos pagos se cobran en esas oficinas. Y si no hay pago no hay trámite.
Al alcalde de Álamos Vista Hermosa los vecinos lo conocen como don “Guille”.
“Es un mecánico que trabaja en la 14 oriente, pero la verdad es medio maleta”, comenta el talachero José Delfino Mateos, “se tarda un montón en entregar los coches averiados”.
La talachería de Delfino está justo enfrente del “Palacio Municipal” y él, sorprendido, le dice al reportero: “La verdad, la verdad, nunca pensé que don Guille quería ser presidente”.
El alcalde dijo a Cambio que el “municipio” de Álamos Vista Hermosa se ajustará a la legislación federal una vez que el Congreso del estado acepté la autonomía de este territorio, además, en un tono solemne, aseguró que acatará el “acuerdo de neutralidad” con el IFE, por lo que dijo que se abstendría de hacer declaraciones políticas a la prensa.
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