martes, septiembre 30, 2008

Esa maldita costumbre

Es la mañana. Me siento en mi cama. Veo mis piernas. A duras penas me baño y desayuno algo ligero por la dieta en la que ya he perdido más de diez kilos. Trato de no pensar en ti pensando en ti.
Salgo a la calle, nuevamente busco tu camioneta en miles de camionetas similares que rolan por Puebla. Obviamente ninguna es la tuya.
Me vuelvo un mal espía. Me veo a mi mismo con un periódico a la altura de mis ojos buscando los tuyos.
Como mi vista es muy mala, necesito lentes, pienso haberte encontrado en cualquier parte de la Angelópolis, pero no. Trato de no pensar en ti pensando en ti.

Al llegar a donde trabajo comienzan las bromas, los chistes, los chismes sobre tal o cual persona. Un día muy ordinario. De pronto yo pierdo la atención en lo que los demás hablan y me encuentro pensando en ti. Recordándo algo, diciendo algo. Después reacciono y regreso a la charla. Comienzo a escribir mis encargos. Prendo un cigarro. Recuerdo que regresé a fumar por un momento de debilidad ante tus ojos que provocaron que perdiera el estilo y las formas. Voy a comer. Las charlas siguen siendo iguales. Hay mujeres en el restaurante. Todos los de la mesa las vemos y comentamos sobre sus cuerpos. De pronto mi socio me da un golpe en la cabeza "pero es que este güey siempre se enamora", dice y ríe. Los demás también ríen como si lo mío fuera algo muy infantil. Yo de pronto me sobo, río como cómplice y en señal de "mirenme soy medio pendejo", en ese momento no sé cómo es que ya estoy pensando en ti. Y no se me ocurre nada para llamarte, para hablarte. Me siento idiota tratando de sonreírles a los demás cuando en el fondo siento un vacío interno, después de que una imagen tuya aparece inmediatamente frente a mi. Cómo mandarte flores en ese instante porque no sé tu dirección, sé dónde estudias y dónde tienes un negocio, pero no sé cómo hacerle en ese momento.
Cómo gritarte lo que siento por ti en ese instante. Cómo despedirme de esta comida con políticos hijos de puta que lo único que piensan es cómo chingarse la lana y cogerse a sus secretarias, aunque de pronto se pongan moralistas. Cómo levantarme y mentarles su madre y decir que voy en busca de ti, que me perdonen pero me es más importante ir en busca de una mujer que estar escuchando pendejadas que son de todos los días.
Termino un poco ebrio. Mis sentimientos acompañados de pensamientos se vuelven desbordantes. Pienso en ti.

Hago ejercicio. 45 minutos. No puedo más por mis problemas de presión alta. Entro al vapor. Salgo bañado y regreso al internet en mi casa. Sigo pensando en ti. Veo mi celular quiero mandarte un mensaje. Serán como las once de la noche. Ya es tarde pienso. Más tarde me acuesto a dormir. Me quemo por dentro, como diría Luis Eduardo Aute. Beso mi almohada pensando que eres tú, muerdo mis cobijas.Doy vueltas y vueltas. Digo en voz alta tu nombre. Golpeo mi colchón molesto porque no estás conmigo y porque me imagino a veinte mil pendejos cortejándote y mientras yo sigo con mi vida ordinaria. Escucho música. Todo tiene que ver contigo. Si voy al cine también. Si tomo un café igual, si camino en la calle, si veo coches, si veo gatos recuerdo tu gusto por los felinos, si veo una comida recuerdo el sambuca negro. Si subo a un elevador huelo tu perfume.
Puta madre!
No estás ahí. Y todo el mugroso tiempo de mi existencia debe tener relación contigo. Y ya vez no he perdido el gusto de pensar en ti.
No he perdido esa maldita costumbre de estar pensando en ti.

sábado, septiembre 27, 2008

Sólo tengo un par de dos + (Sozhino)

Contigo no tengo estrategias. Contigo no me salen los planes. Simplemente no me salen las jugadas. En la mesa puse un par de dos y aposté todo. Me quedé sin fichas. Sin saber cómo abrí mi juego de manera egoista. Descubrí el misterio. No sé cómo es que sucedió. No lo tenía planeado. Simplemente salió.
Yo esperaba tener en mis manos un pocar de ases o una flor imperial, un full de reyes con reinas, pero no, en las manos sólo había un simple par de dos. Y abrí mi jugada.
Yo quisiera tener la estrategia ideal para ganar la jugada, saber calcular las miradas, ver los estados de ánimo del contrincante, respirar sin que se noten mis movimientos y mis nervios, pero debajo de la manga sólo había un tres y un cinco de diferente figura, los ases los había perdido en quién sabe qué parte.
En la mesa sólo había un par de dos.
La casa gana. Y yo esperaba matar cualquier jugada, pero contigo no tengo estrategia, me pongo transparente, abro mi juego sin pensar. A ti no puedo engañarte, no puedo presentarme como un tahúr de Las Vegas: tan sólo me puse nervioso, me puse pálido con un pequeño par de dos.
Y es que cuando estás ausente son miles de pensamientos los que me invaden. Los diálogos entre uno y otro, pienso cómo ganar la jugada, me imagino a mi mismo con la sonrisa de un gángster después de haber controlado la situación, pero cuando estoy frente a ti me invade una sonrisa, me mata la ternura, me haces sentir tan joven, tan chamaco, se me acaban los pensamientos, regreso a mi origen, juego como un novato, toda la experiencia se va al basurero de cualquier casino y dejo, sin pensar, que ganes la partida.
Cuando me di cuenta sólo abrí mi juego y en la mesa había un par de dos. Pedía tiempo para explicar por qué esa jugada, gritaba por dentro que se parara el reloj, que regresara unas horas antes. Era imposible. Abrí la jugada. Me di dos golpes en la cabeza al darme cuenta que ya no podía pedir más cartas y que ya había mostrado mi mejor jugada: un par de dos.
Pero cómo iba a ser todo eso posible cuando te vi ahí y tus ojos me hipnotizaban. Y eran ellos los que sin quererlo me obligaron a levantar las cartas y extenderlas y mostrar ese pequeño par de dos. Las demás barajas no servían: un joto, una reina y un seis.
Ahí pongo pues mi par de dos: uno de corazones y el otro de espadas.
Contigo no tengo estrategias. Soy tan transparente, tan cursi, tan enternecido por tus ojos y tu sonrisa. Me queda claro que a ti no puedo engañarte ni aún con la verdad.

"No soy ni quiero ser tu dueño
"Es que un cariño a veces viene bien
"Tengo mis secretos y mis planes...secretos
"Solo los abro para ti y para nadie más
"¿por qué me olvidas y por qué me sumas?
(...)
¿por qué me dejas tan solo?
"por qué no me sigues el rastro
"Me estoy sintiendo muy solito.
(...)
¿Donde estás ahora?"

Caetano Veloso "Sozhino" (Solito)

sábado, septiembre 13, 2008

Admisión

El que esto escribe admite que siempre ha tenido prejuicios.
Que cuando andaba por los 20 años y estaba de moda la llamada trova, le incomodaba sobre todo porque hasta los panistas la cantaban en los antros que estaban en la avenida Juárez, pero como son unos persignados, se hacían pendejos cuando hablaban de sexo y penetración.
Que había un programa que se llamaba Cantares y que Alejandro Ramírez -el locutor- ponía canciones de Sabina y de Aute y las mezclaba con el aburrido de Alejandro Filio.
Que existían antros en la ciudad de Puebla en los cuáles se sentían intelectuales quienes interpretaban las canciones de Silvio y Pablo.
Que no eran ni son intelectuales por tocar una guitrarra, usar lentes redondos, no bañarse en tres días y fumar delicados sin filtro. Eso se llama ser cochino, estar ciego y que en la secundaria tocaron en una rondalla.
Que era lo que estaba inn en ese momento.
Que tenía prejuicios.
Que me arrepiento porque hasta apenas estoy descubriendo cosas muy bellas como las canciones de Sabina.
Que nunca es tarde para que se nos quite lo pendejos.
Que de todas maneras les miento la madre a los que se dicen intelectuales, no se bañan y usan lentes redondos.
Que aún Filio sigue siendo aburrido.
Que la letra que pongo a continuación es buení-sima.
Que el video de youtube, no tanto, aunque las nalgas de Kim Basinger sí y que no sé si así se escribe su apellido.
Que ya me voy, que ahí nos vemos y que esta letra viene en mentiras piadosas y que ojalá mi amiga Exi la recuerde bien, aunque no sé si aún visita este blog.
Que bye.



Y Si Amanece Por Fin
Joaquin Sabina



Y si amanece por fin
y el Sol incendia el capó de los coches
baja las persianas;
de ti depende y de mí
que entre los dos siga siendo ayer noche

lunes, septiembre 08, 2008

The Story

Esta rola me la recomendó mi amigo el Jimmy.

Es buenísima,chéquenla. Más allá del tono romántico hay dos partes que me parecen las claves de la letra:

"Ves la sonrisa que hay en mi boca
"Esconde las palabras que no salen
"Y todos mis amigos que piensan que soy tan afortunado
"Ellos no saben que mi cabeza es un caos
"No, ellos no saben quién realmente soy"

"Todas estas líneas que cruzan mi cara
"Te cuentan la historia de quién soy
"Tantas historias de donde he estado
"Y cómo llegué adonde estoy
"Pero estas historias no significan nada
"Cuando no tienes nadie a quién contárselas"

The Blower's Daughter

Y así es
justo como dijiste que podría ser
la vida sigue fácil para mí
la mayor parte del tiempo.
Y así es
la historia más corta
sin amor, sin gloria
sin un héroe en su cielo.

No puedo quitar mis ojos de ti
No puedo quitar mis ojos de ti
No puedo quitar mis ojos de ti
No puedo quitar mis ojos de ti
No puedo quitar mis ojos de ti
No puedo quitar mis ojos...


Y así es
justo como dijiste que debía ser
ambos olvidaremos la brisa
la mayor parte del tiempo.
Y así es
el agua más helada
la hija del agresor,
la pupila en la negación.

No puedo quitar mis ojos de ti
No puedo quitar mis ojos de ti
No puedo quitar mis ojos de ti
No puedo quitar mis ojos de ti
No puedo quitar mis ojos de ti
No puedo quitar mis ojos...


Dije que te aborresco?
Dije que quiero dejar todo esto atrás?

No puedo quitar mi mente de ti
No puedo quitar mi mente de ti
No puedo quitar mi mente de ti
No puedo quitar mi mente de ti
No puedo quitar mi mente de ti
No puedo quitar mi mente...

Mi mente...mi mente...

Hasta que encuentre a alguien.




O si la quieren escuchar en portugués, aún está mejor:

sábado, septiembre 06, 2008

No hay nostalgia peor
que añorar lo que nunca jamás sucedió
(...)

Y al llegar a la Plaza de Mayo me dió
por llorar y me puse a gritar dónde estás

jueves, septiembre 04, 2008

"Ni hablar mujer, trais puñal"

Cursi.

Según la real academia de la lengua esto significa:
1. adj. Se dice de un artista o de un escritor, o de sus obras, cuando en vano pretenden mostrar refinamiento expresivo o sentimientos elevados. 2. adj. coloq. Dicho de una persona: Que presume de fina y elegante sin serlo. U. t. c. s. 3. adj. coloq. Dicho de una cosa: Que, con apariencia de elegancia o riqueza, es ridícula y de mal gusto.

Alguien alguna vez me dijo que cursi es todo aquello que no llega a suceder y por ello se vuelve cursi.

No lo sé, lo que sí me queda claro es que todo mundo tenemos momentos así: cursis, rosas.

Idealizamos tanto que se vuelve exagerado lo que pensamos. Cuando uno relee sus viejos textos sobre lo que sentía respecto a la chamaca en turno, internamente uno se sonroja y dice en voz baja "ay, que pinche cursi". Pero en el momento en el que lo escribes para ti es lo más sublime y chingón que pudiste haber hecho. Y es que en ese momento, para ti, la chamaca en turno es la más sublime y chingona vieja que existe.
Tiempo después, cuando ya pasó la locura, te la encuentras y pueden pasar varios pensamientos: "Ay en la madre", "qué pendejo fui", "de la que me salvé" o un escueto "chale".

Ahora bien, yo sé que ando un poco cursi en estos últimos días. Y es que como les dije uno piensa en lo sublime y lo exagerado.
"Ni hablar mujer trais puñal" (Torito, dixit).

Y recuerdo una escena fenomenal en la película Hell boy II The golden army: Red (hell boy) se topa con Abe quien escucha una canción de Barry Manilow (más cursi no pudiera ser)porque Abe anda enamorado de la muchacha chicha. Abe trata de esconder el disco de las cien mejores canciones de amor y dice que está escuchando a Vivaldi. La escena en si es buenísima porque todos tenemos esa parte rosa y mamilona. Y siempre en nuestras colecciones debemos tener una cancioncilla ahí que nos llega. Yo, por ejemplo, tengo un disco de Carlos Lico en donde canta: "No", de Armando Manzanero.

En fin, sé que ando cursi y no es justificación.

"Ni hablar mujer, trais puñal".


martes, septiembre 02, 2008

Cualquier pretexto es bueno

Abro los ojos después de haberme revolcado en las cobijas. El sol no sale aún. Se ve que pronto amanecerá. Me pregunto dónde diablos andas y si es que por algo o por alguna extraña razón te acordaste de mi.
Me baño y miro el jabón, creo en mi mente ilusiones y me pregunto si es que hoy irás a clases o si es que te encontraré en algún lado como alguna vez ha llegado a ocurrir. Me topo con mis libros. No sé a ciencia cierta si es que has leído lo que te he recomendado.
Arranco mi coche y busco tu auto por todos lados. Cuando encuentro uno parecido me acerco para saber si es que tú lo conduces, pero por alguna extraña razón me doy cuenta que no recuerdo el color ni las placas de tu auto ni la marca, ni nada. Sigo de frente.
Camino en la Avenida Juárez. Busco tus pasos. Veo cabelleras y trato de alejarme un poco para no ser imprudente, pero ni ahí estás.
Sigo de frente. Miro el cielo y pregunto si es que disfrutas tanto el cielo como yo lo disfruto.
Estoy tomando con mis cuates. Alguien dice algo. Yo de inmediato hago un flashback y me recuerdo al momento en el que comimos o tomamos café.
Compro un disco. Lo escucho. Trato de encontrarle un significado o un parecido contigo. Escribo en mi blog a sabiendas que jamás lo vas a leer y por eso me atrevo a teclear lo que se me venga en gana.
Escribo. ¿Escribo? Bueno, golpeo las teclas de esta vieja computadora que compré hace años, mientras como un poco de atún.
Duermo, sueño, despierto y siempre que veo hacia el techo me pregunto cómo estarás, dónde estarás, en qué chingaos estarás pensando.
Hago un poco de ejercicio. Veo unos monitores colgados en la pared y me pregunto si es que has ido a tus clases de danza que habías abandonado.

Y es que en el fondo, viéndolo objetivamente: cualquier pretexto es bueno para pensar en ti.

Cómo explicar

"Pero cómo explicar que me vuelvo vulgar al bajarme de cada escenario".

viernes, agosto 29, 2008

Algo sobre los ojos

Sin duda, tus ojos son los que pusieron la pauta. Los míos sólo hicieron lo propio y lo políticamente correcto: mirarlos.
Poner atención a tus ojos fue mi peor error aunque te confieso fue mi mejor acierto y es que no sabes lo de buenas que me ponen esos dos.
Caminaba tranquilo cargando una mochila en la mano. Llevaba una laptop. Era terrible andar cargando el artefacto ese porque no lo usé para nada.
Lo primero fueron tus ojos. Lo segundo un hola. Lo tercero una aprobación.
Hubo una pausa.
Lo cuarto fue una sonrisa. Lo quinto fue una plática. Lo sexto fueron tacos. Lo último fue un adiós.
Hubo una pausa.
Lo séptimo fue el teléfono. Lo octavo fueron tus ojos y unos mariscos. Lo noveno fue plática. Lo décimo más plática. Lo onceavo fue nada.
Ya no hubo pausa.
Lo último fue una foto de mis ojos que captaron toda la escena y con esa me quedo. Aunque todo sólo sirva para escribir líneas y líneas.

Al principio fueron unos ojos.
Tus ojos. Dos. Sí, dos nomás, pero lo suficientemente verdes como para nunca olvidarlos.

De entonces para acá sólo existen dos ojos, lo mismo que siempre existió desde un principio.
Dos ojos sin pausa.
Dos nomás.

Yo seguiré siendo el freak de siempre y tus ojos seguirán ahí en un recuerdo como desde el principio.

Tus ojos se quedarán en mis ojos y los míos siempre se quedarán conmigo.

Ojos de gata

miércoles, agosto 27, 2008

Algo sobre mis ojos

A diferencia de los tuyos, los míos carecen de ese brillo. Sabes a qué brillo me refiero.

Mi tío Carlos, un viejo a toda madre que vivió 98 años y que en términos reales era como mi abuelo me regañaba porque me rascaba los ojos desde niño: "Los ojos con los codos", me decía cada que me los tallaba con las manos. Cuando tienes seis años no entiendes qué significa eso e intentaba llevarme los codos a los ojos y es un ejercicio imposible de realizar, aún si fuera contorsionista.

Hace poco más de 34 años, unos días más, pues, abrí por primera ves mis ojos. Vi una luz clara, fuerte, deslumbrante. Lloraba (los ojos por lo tanto se me hacían pequeños). No recuerdo bien el incidente pero supongo que así fue. Más tarde vi a mi madre, a mi padre, a mi hermano mayor y nunca me imaginé que mis ojos servirían para encontrarte 33 años después en un salón enorme. Nunca me imaginé que mi par de bolas que tengo encima de mi nariz (también de bola) servirían para contemplarte un buen rato. Servirían para congelarte en un cuadro que se iría inmediatamente a mi mente.

Mucho menos pensé que con esas bolas te buscaría por todos lados. Que de mis ojos saliera una onda electrónica que recorriera mi cuerpo (también de bola) y esta onda, a su vez, me generara un algo en las piernas, un aire caliente en el pecho y un exhalar profundo.

No.

Tampoco que mis ojos sirvieran para confrontar a los tuyos y que yo ebrio (lo recuerdo aún) brindara contigo mientras miraba los tuyos. Y que me dijeras: "Me viste mientras brindabas" y yo me tragara esa bebida rara que preparaste con sabor a tutsi pop.

Qué chingaos me iba a imaginar que por mirar tus ojos en un restaurante de mariscos me fuera yo a atragantar, perder el estilo, sentir las ganas de tomar aire, porque en ese momento se me acabó y verme en la necesidad de prender un cigarro después de casi un año que no había fumado.

Es más debo confesarte hace 34 años no tenía idea de mi, ni de lo que iba a hacer ni dónde iba a terminar. Poco antes de esa edad, probablemente flotaba cuidando el cuerpon que mis padres hicieron en un momento de calentura. Mi madre siempre me reclama que yo nací porque en ese mes que fui concebido dejó de tomar la píldora. No estaba preparado ni programado. Incluso, dice mi madre que estuve a punto de nacer en un taxi porque ya me urgía salir de ese recinto que me albergó por nueve meses.

Qué iba yo a saber que mis ojos serían como los de mi tío Carlos. Qué sabría yo que un día así nada más vería los tuyos y me quedara pasmado, como siempre que los veo.
Yo que iba a saber que tus ojos estarían en los míos. Qué me iba a imaginar que estarías en mis ojos. Y que siempre que los abro en las mañanas con ellos te veo.

Sé que sueno a lugar común, pero qué quieres. Son mis ojos los que suspiran, son los que te fuman, son los que hacen y provocan todo. De ahí que mis ojos los empiezo a valorar. Uno de ellos tiene astigmatismo: el derecho. El otro: miopía. Mis ojos no sirven para ver de lejos, sólo de cerca. Mis ojos se robaron a los tuyos y sin pedir permiso.

Son ellos los que se mueven, son ellos los que piensan, son los que de manera autoritaria determinaron sacarte una fotografía mejor que la que sirve de publicidad en una revistilla ahí de mal gusto. Son mis ojos los que aún tallo cuando tengo sueño.

Son ellos.

Los mismos que se habrán de comer los gusanos. Los mismos que servirán para verte una y otra y otra vez. Son los que ríen, los que sacan a flote todas esas emociones.

Yo qué pinche culpa.

martes, agosto 26, 2008

lunes, agosto 25, 2008

Father and son

De Cat Stevens.



Esta canción debe leerse en dos partes: el diálogo del papá al hijo y la respuesta del hijo al papá. El padre le dice a su hijo que no se vaya, que espere, que encuentre una buena mujer y que espere, pero el hijo le responde que es el momento de irse porque sabe que debe ser así.
Dura, sin duda, pero poca madre. Así que la letra para quienes no la conocen y para los que ya, pues vean el video gracias a la magia del youtube que es mejor que cualquier canal de televisión.



Papá:
No es tiempo para hacer un cambio,
Simplemente relájate, tómalo con calma.
Todavía eres muy joven, eso juega en tu contra,
Hay tanto que tienes que saber.
Encuentra una muchacha, establécete,
Si quieres puedes casarte.
Mírame, yo soy viejo, pero estoy contento.
Yo fui como tu, y sé que no es fácil,
Con tranquilidad puedes encontrar lo que buscas.
Pero toma tu tiempo, piensa mucho,
piensa en todo lo que tienes.
Por ti estas cosas estarán aquí mañana,
pero puede que tus sueños ya no.

Hijo:
Cómo puedo explicarle, cuando yo hago algo él lo rechaza de nuevo.
Siempre es lo mismo, la misma vieja historia.
Desde el momento en que pude hablar se me ordenó que escuchara
Ahora es mi turno y sé que tengo que marcharme.
Yo sé que me tengo que ir.

Papá:
No es tiempo para hacer un cambio,
Simplemente siéntate, tómalo con calma.
Todavía eres muy joven, y eso juega en tu contra,
Hay muchas cosas que debes vivir.
Encuentra a una muchacha, establécete,
si quieres puedes casarte.
Míreme, yo soy viejo, pero estoy contento.

Hijo:
Lejos Lejos Lejos, yo sé que tengo que
Tomar esta decisión solo-
Todas las veces que lloré y guardé todas las cosas que llevo dentro,
Es duro, pero es más difícil ignorarlo.
Si ellos tuvieran razón, yo estaría de acuerdo,
pero es a ellos a quien conoce y no a mí.
Hay una manera ahora y sé que tengo que marcharme.
Yo sé que me tengo que ir.

Papá:
Quédate, Quédate, Quédate, Por qué debes irte y
tomar esta decisión solo?

domingo, agosto 24, 2008

A la orilla de la chimenea

"Puedo ponerme humilde y decir
que no soy el mejor
que me falta valor para atarte a mi cama,
puedo ponerme digno y decir
“toma mi direccion cuando te hartes de amores
baratos de un rato… me llamas”.
Joaquín Sabina, A la orilla de la chimenea

sábado, agosto 23, 2008

Algo sobre tus ojos

Cuando uno lee un libro se da uno cuenta que no ha leído nada. Cuando aprendes algo, te ves a ti mismo como un ignorante. Sabes que tienes que ir por más. Sabes que debes devorar todo lo que esté a tu alcance, porque sabes que no sabes nada.

Lo mismo ocurre cuando veo tus ojos.

Lo mismo me sucede siempre que me topo con tu mirada: es el momento cuando me doy cuenta que estoy solo.

Lo primero que vi fueron tus ojos. Eso ya hace algún tiempo. Sonreías, no sé por qué sonreías, pero sonreías. Te sonrojaste, no sé por qué te sonrojaste pero te sonrojaste. Nos quedamos platicando un rato más del tiempo que marcaba el protocolo en ese momento, ¿recuerdas?

Sentados, juntos. Todos se habían levantado para ir a los cursos que estábamos tomando. Tú llevabas una mochila con tu laptop en la mano. Me levantaba del asiento, sin dejar de mirar tus ojos y el reflejo de ellos.

Me detuviste con la mano y me dijiste: “Espera. Faltan 10 minutos para que empiece. Sígueme contando”.

Yo, debo reconocerlo, me sorprendí y pues tu invitación era bien tomada por mis ojos porque era más que sugerente.

Seguimos platicando.

De pronto, nos quedamos verdaderamente solos en ese salón frío del Centro de Convenciones. Nos dimos cuenta de ello. Salimos caminando, lento. Debo reconocer que no dejaba de ver tus ojos, porque éstos miraban a los míos. No es que fuera un reto es que era un poco hipnótico.

¿Me explico?

Yo quería que los pasos —nuestros pasos— fueran lentos. Yo hablaba de historias, como los cuentistas cuando hablan de piratas o de dioses mitológicos o de epopeyas increíbles. Tú reías, te sonrojabas o de alguna forma tus ojos aprobaban mis discursos porque de pronto brillaban.

El encanto no duró mucho. Cada quien agarró su camino a alguna butaca azul para escuchar una ponencia.

Te vi más tarde, sólo para despedirme de ti como si fueras alguien totalmente desconocida. Unas horas antes parecía que tú y yo éramos viejos conocidos que por cuestiones del destino nos separamos un buen de años y nos tuvimos que encontrar para volver a platicarnos de todo lo que sufrimos, amamos, bailamos, bebimos en tanta ausencia.

Al siguiente día, buscaba tu mirada en cada cara que se me presentaba. No habías llegado. Entré a ese enorme auditorio preguntándome dónde diablos te habrías sentado.
Me mandaron a la parte de arriba porque el salón estaba lleno. De pronto alguien me dio un zape en la cabeza:
—Ora, güey —dije
—Jejeje —era uno de tantos que me conocía y que me hacía sonrojar al preguntarme—¿a quien buscas?
—A nadie, güey —y yo pensaba si es que era tan evidente mi búsqueda.
De pronto apareciste. Te vi. Te sentaste arriba del lado opuesto a donde yo estaba. Suspiré. Te observaba tranquilamente mientras fingías tomar nota. Llevabas un vestido claro, una blusa negra, zapatos idem de charol.
De pronto, otro zape:
—Ponga atención, chamaco cabrón —decía aquel sujeto que me veía despistado, mientras yo me sobaba la cabeza.

Tus ojos no habían cambiado.

Aunque nuestro saludo por la mañana fue frío, al mediodía, ya concluido el curso. Te miraba desde lejos y no sabía que hacer para acercarme. Algo se me ocurrió de pronto. Lo hice. Platicamos ese día hasta las diez de la noche mientras comíamos unos tacos árabes en Beirut (frente al hospital de la Upaep).

Por cierto, ese día de los tacos, era el día D, el día del desembarco de los gringos a Normandía, nada más que 64 años atrás.

Mientras mordía un taco árabe, miraba tus ojos.
—Cuando me llama mi mamá aparece pilas en mi celular, no sé por qué pero aparece pilas —dijiste al momento en que tomabas la llamada.
—Pos ponle otro nombre —dije yo mientras hacía el tradicional “ussss” de que me había enchilado con la salsa.
Tu mirada seguía ahí como hasta ahora.

Yo veía tus ojos y el reflejo de ellos, me comunicaba con ellos como si fuesen otros entes distintos al resto de tu cuerpo. Con ellos me entendía, con tu mirada platicaba de forma telepática.

Y cada que los veo sólo siento ese toque hipnótico, esa aguja con un narcótico que entra a mis venas y provoca que se dilaten mis pupilas.

Y es que es como cuando leo un libro, me doy cuenta que no sé nada. Es lo mismo que sucede cuando veo tus ojos: me doy cuenta que estoy solo.

viernes, agosto 22, 2008

En cualquier parte

Te busco en las calles, en los cafés,en la entrada de los cines, en los parques
en los panteones en las calles repletas de gente en los mercados en las llanteras
en los camellones en los bodegones en los restaurantes en las taquerías en las torterías en los centros comerciales en los aviones en las nóminas secretas y discrecionales en la nota roja en las revistas de sociales

En cualquier parte.

lunes, agosto 18, 2008

HUELE A PÓLVORA

Crónicas Marxianas
Freak Show

Los ladrones viejos 1


El ambiente aún olía a pólvora. Se sentía caliente. Era una cosa densa como una masa que de pronto se puso encima pero no se veía, sólo se percibía.
Había patrullas.
La zona estaba acordonada. Los movimientos de los policías uniformados y tácticos generaban confusión. Es como cuando uno llega a un lugar que no conoce, en donde no sabe lo que pasa y debe uno tomar datos porque le inercia es tan cabrona que uno no debe ni puede quedarse inmóvil, pero se queda uno inmóvil porque no se entiende ni madres. Sólo uno finge que entiende. Finge que apunta, que garabatea una libreta, “total ya saldrá mañana en los periódicos y de ahí se tomarían los datos”, pensó algún reportero de policía que todavía andaba desnorteado.
En el suelo se veían los casquillos. Dijeron que son 40 impactos de bala que recibió un Jetta.
Es en serio, decían, el lugar aún olía a pólvora. Y se sentía caliente.
“¡40 impactos!”, retiembla en una cabeza.
“Tan delicado nomás de eso se murió”, respondería Chava Flores desde el más allá al escuchar este escándalo.
Eran de AK 47, mejor llamados cuernos de chivo.
—De seguro en la PGJ van a decir que fueron 40 balas perdidas —le dijo uno que estaba ahí a su compañero.
—Sí, van a decir que de una pistolita salieron unos balacitos, así, chiquitos, chiquitos.
Las llamadas telefónicas sonaron de volada y fueron parte del propio operativo o del mismo escenario caliente con olor a pólvora.
—¿Cómo viste el atentado contra Pérez Dorantes?
—Ah, chingá, cuál atentado de qué o qué.
—Le dispararon al subprocurador hace rato ahí por la laguna de San Baltasar.
—Huevos.
—...
—¿Y de parte de quién?
—Es que ya llegaron. Es un aviso. Este cuate de Pérez Dorantes sabía que algo así podría suceder.
—¿Y quienes llegaron?
—..., no pus no, por teléfono no.
—¿No será un ajuste de cuentas de alguna banda local?
—Eso es lo que van a decir mañana (sábado) que eran unos narcomenudistas, pero no cualquiera anda con sus cuernos de chivo así como así. Hay más, mucho más.
Mientras hablaban estos dos sujetos, algunos reporteros mandaban sus primeros reportes a sus redacciones. Como era de noche, algunos trataban de alumbrar sus apuntes con las luces de las torretas de los autos de la policía:
—A ver Lupita, te va el avance.
—...
—50 impactos de bala... ¿fueron 50?, perdón Lupita, perdón... 40 impactos de bala recibió un auto de la... ¿de quién chingá era el auto?... ah sí, Lupita, un auto de la Procuraduría General de Justicia... ¿qué?, ¿cómo?, ¿qué te estaba diciendo?, es que me están distrayendo unos compas acá. Ya güey, da chance, perdón Lupita.
—...
—¿Sabes qué, Lupita?, mejor deja redacto y te marco en 10. ¿Va?... Oye y de lo otro, de lo de mañana ¿podrás?
—...
—Bueno, bueno, te marco en 10, besos.
En el área del crimen los peritos con sus batas caminaban, hablaban, mostraban sus guantes.
La zona seguía acordonada.
Todo era pura especulación.
Todo eran llamadas a celulares a nexteles, a los cuates, a los políticos, a las redacciones y a Lupita la secretaria que aún esperaba la llamada para confirmar si se hacía o no lo del sábado.
Lo real eran los impactos de bala en el suelo, los cristales rotos del Jetta, los casquillos de las AK 47 regados por todos lados.
Real eran los reporteros con sus libretas y las grabadoras, los policías, las torretas, los vecinos mirones que eran removidos por los uniformados, la confusión y ese maldito olor a pólvora, acompañado de esa masa etérea que se pone sobre las cabezas y genera bochorno, cansancio y hueva.

Los ladrones viejos II
Desde el viernes 15 de agosto, Puebla, aunque no lo reconozcan las autoridades estatales huele a pólvora y va acompañado de ese ambiente denso que pesa sobre las cabezas, sin olvidar la confusión y el movimiento que genera todo ello, la actitud del reportero desnorteado que debe moverse pero no sabe cómo, no sabe a dónde y espera el periódico del otro día para piratearse los datos, no obstante, garabatea su libreta y hace como que trabaja.
La respuesta de la Procuraduría General de Justicia del sábado fue la lógica: un ajuste de cuentas en contra de unos Agentes del Ministerio Público por parte de algunos delincuentes o narcomenudistas.
¿Será cierto? No se sabe, pero es un hecho: el ambiente huele a pólvora y está caliente. Tampoco se vale entrar al juego del señalamiento contra algún grupo armado como los “zetas” (no los de Zavala, por supuesto), no obstante, esa especulación sí pesa en el ambiente y el atentado fue directo.
Desde hace pocos años, Puebla entró a la modernidad y con ello a los enfrentamientos entre grupos armados, secuestros, levantones. Y eso no es especulación, es la puritita verdad.
Lo real es que desde el viernes por la noche esto ya apesta a pólvora y es un hecho irrefutable, aunque el tremendo procurador de la tremenda Puebla diga que eran unos delincuentes así, así (piense en una mano moviéndose como en un más o menos).
Puebla huele a pólvora y está caliente.
Y no hay vuelta atrás, la masa densa pesará sobre las cabezas.

Los ladrones viejos III
La escena del crimen se quedó ahí, guardada en fotografías que empiezan a circular en diarios e internet. Los uniformados peinando la zona, los reporteros garabateando, las torretas prendidas, las cintas amarillas de no pase, el jetta con los cristales prácticamente destruidos y ese olor a pólvora.
—Ora sí, Lupita, te va mi avance... Ah, oye, antes ¿’tons qué, sí o sí?
—...
—Eso chingá... Bueno, a ver ora sí: 50 impactos de bala
—...
—¿Dije 50? ¿Y cuántos son? ¿40? Sabes qué, mejor te marco en 10 para que cheque, es que los compañeros nomás me están carneando. Bueno, pero ya quedamos mañanita, ¿eh? Besitos.
—...
—Ah, pinche Lupita... Oye güey, que son cuarenta no cincuenta.
Huele a pólvora.

Los ladrones viejos IV
He titulado a esta entrega los ladrones viejos por dos razones: la primera por la relación de historias negras y la segunda por una recomendación de un película o mejor dicho documental de Everardo González que hago desde este espacio.
Para que se den una idea: es la entrevista con varios ladrones que operaron en México en los años 60 hasta los 80, pero entre ellos aparece especialmente uno al que llaman “El Carrizos”, él fue quien robó la mansión de Luis Echeverría cuando era presidente, además abrió las cajas fuertes de López Portillo y de Uruchurtu cuando fue regente de la ciudad de México. La historia del “Cuatro vientos” que le robó la cartera a López Mateos cuando estaba en la Presidencia de la República.
Por supuesto, el mismo Carrizos lo dice: “ladrón que roba a ladrón” en referencia a los hurtos a los expresidentes, pero un dato extra: a él lo mandó a llamar Javier García Paniagua en persona para que robara la caja fuerte de Rosario Ibarra de Piedra en donde estaba un expediente en el que presuntamente inculpaba a Miguel Nazar Haro de la desaparición del hijo de la luchadora social.
Además la historia del famosísimo pozo, cómo los torturaban, las fugas de los penales, Lecumberri o cómo a un teniente al que llamaban “El drácula” y se apellidaba Téllez Girón se vio envuelto en un conflicto con Durazo Moreno porque el primero detuvo al hijo del “Negro” con un cargamento de cocaína en los años del lopezportillismo.
Así que búsquenla porque en ningún cine de Puebla la han exhibido. “Los ladrones viejos: las leyendas del artegio”, producida en el 2007 y dirigida por Everardo González. No se la pierdan, sé lo que les digo y por qué se los digo.
Abur.

sábado, agosto 16, 2008

Everybody's talking (Feliz cumpleaños)

Camino por las calles y sólo escucho el sonido de mis zapatos. Volteo y veo mucha gente pero sólo suenan mis tacones.
Entro a un café y veo gente hablando. Un par de mujeres con cigarros en su mesa dialogan como si el tema fuera apasionante:
"Entonces le dije, güey (wey). Y el tipo se me fue encima. Estaba desnudo y yo..."
"..."

En otra mesa un par de viejos no hablan. En otra, una señora está con sus ex compañeras de la escuela. Ella lleva a sus hijos que corren por los pasillos del café. Los niños corren se suben a otras sillas, saludan a los otros clientes. La mamá cuando se da cuenta grita: "¡Lorenzo. Ya. Basta!". Y Lorenzo la ve con cierto dejo de indiferencia. No le importa lo que diga su mamá, él seguirá corriendo en los pasillos porque necesita llamar la atención. Ella ve de reojo una camioneta blanca que le dio su marido. Otra de sus acompañantes piensa que tendrá que coger con el instructor del Sport City hoy por la tarde, porque su marido, quien es un empresario conocido ya no le hace el amor ni en defensa propia. Otra amiga no puede hablar de ello pero sabe que tiene cáncer cervicouterino. Su marido siempre llega con rastros de otras mujeres: perfumes baratos, lápiz labial en el cuello y un olor a alcohol.

En las noches, los antros. Mujeres hermosísimas con unos traseros idem salen a relucir de quien sabe dónde. Una mesa con muchísimos hombres y una mujer. Ella es la novia de uno de ellos. Al parecer son libaneses por los apellidos. Ella es producto nacional. Parece sola, parece scort aunque no lo es. Él, la trata así. Los demás, sus acompañantes, le ven las nalgas sin que se dé cuenta el novio de la chica. Ella, sabe que le ven las nalgas pero no dice nada. Ella, se ve triste, pero se comporta con el "aquí nos tocó vivir". El novio la besa y ella devuelve el favor con el juqueteo de la lengua. Los demás borrachos se ven unos a otros, beben, brindan, presumen de que han cogido más mujeres que kilómetros en Ferrari.

Todos hablan.

En otra mesa del mismo antro hay varias amigas que beben como en concurso. "Ya güey (wey)". Ellas cantan canciones de José José porque en un pequeño escenario montado como karaoke está un tipo cantando "El triste".

Todos cantan.

Yo levanto un vaso con güisqui y veo los enormes traseros de estas mujeres. Veo a unos amigos que creo que están sentados al rededor mío. Ellos hablan, ríen, discuten. En el pequeño escenario ahora sube un grupo de amigas que cantan como si fueran artistas.

Es puro blof, pienso. Pero me detengo, no será que el blof sea el mío y ellos actúen normal.

Pasan los días. La vida es como una vieja discoteca de los años ochenta: es la misma fiesta pero con diferentes borrachos.

Todos hablan.

Veo en Angelópolis mujeres con sus esposos. Y se ve a la familia feliz y tradicional comiendo en un fast food. Ella, la señora, se acostó con otro hombre y ella piensa en ello. Se justifica pensando que "es que mi marido no me satisface". Ella le da un beso a su marido y le dice: "Somos muy felices. Somos una familia muy feliz, gordito, te quiero mucho". Él la besa pensando que en verdad, después de casi ocho años de casados, sigue enamorada. Sonríe con su esposa pero piensa "Te quiero, pero ya no te aguanto. Me aburres".

Todos hablan.

En otro lado de la ciudad, una familia ve la televisión. Ven TV Azteca o Televisa. Y están ahí atentos a lo que digan sobre la farándula.

Todos escuchan.

Las calles.

Nadie sonríe.

Cada quien a su paso.

Cada quien a su velocidad.

Desayuno huevos en un restaurante.

Todos están ahí.

Feliz cumpleaños número 34.

jueves, agosto 14, 2008

en cualquier parte

Camina en las calles, en los cafés, en los parques, en los panteones, en las oficinas públicas, en los baños, en los balnearios, en los basureros, en los cajones de los estacionamientos, en el Paseo Bravo, en los cerros, en el relleno sanitario, en la esquina de su casa, en la carnícería, en cualquier parte, en cualquier parte, en cualquier parte


de pronto trata de mirar al pasado, voltea, vuelve hacia atrás pero no hay nadie, sólo fantasmas.

Sigue caminando se detiene ve a los boleros del zócalo, ve el palacio municipal, ve el puesto de periódicos de doña mago, ve el vittorios.

Te busco en las calles, en las arboledas, en las plataformas, en los discursos del PRI, en la doble moral del PAN, en el aroma a perredista protestando, en los mercados ambulantes, en las ofertas de la papaya maradol, en los tacos de canasta, en los Chedraui, en Superama, en Soriana, en el toks, en los pollos toledo, en las escuelas públicas, en los baños de las primarias, en los dibujos obscenos, en las paredes, en las pintas en los grafitis, en la perrera municipal, en los jardines de fiestas, en las bodas, en los quince años, en los bautizos, en las gasolineras.

en cualquier parte, en cualquier parte, en cualquier parte, en cualquier parte.

Sigue caminando