Sólo esta canción, pero ahora interpretada por Andy Williams
y Henry Mancini, que es como se planeó originalmente para Desayuno en Tifanys
Moon river
lunes, diciembre 29, 2008
viernes, diciembre 26, 2008
La Conjura de los necios (pequeño fusil)
"Cuando en el mundo aparece un verdadero
genio, puede identificársele por este signo:
todos los necios se conjuran contra él"
Johnathan Swift
Pues bien, me he tomado el atrevimiento de robarme esta frase sin permiso ni del autor de la conjura de los necios ni el epígrafe con el que inicia la novela.
A principios de los años noventa, cuando empezaba la preparatoria, me junté con una serie de locos -a algunos todavía los respeto, a otros no- y escuchábamos a Pink Floyd, a Led Zeppelin, Sabath, Rockdrigo González. Leíamos a Spiderman, opinábamos de tal o cual tema. Sentíamos que éramos distintos a los demás. Algunos de ellos jugaban dungeons and dragons. Fumábamos hasta el hartazgo. Veíamos porno. Albureabamos. Sentíamos que el mundo nos pertenecía. Hablábamos de nuestros amores platónicos. Algunos eran escritores. Otros pintaban. Varios les gustaba la música y tocaban algún instrumento. Uno era un genio de la computación. Yo había sido corrido de una escuela en donde nunca me sentí parte de ellos. Era el CENHCH y ahora entiendo por qué. Eran demasiado poblanos. Demasiado tradicionales. Por ello me identifiqué con esa bola de locos con los cuales más tarde terminé peleado, no por mi, sino por ellos porque sintieron que me burlé de H.P.Lovecraft y no sé qué tonterías.
Honestamente me valió madre su reacción infantil.
Ya a mediados de los noventa comencé a chambear como office boy en una estación de radio desaparecida: Sí F.M.
En esa época conocí a un tipo muy inteligente y buen amigo: Luis Diego, quien ahora es productor de Radio UAP. Él junto con una bola de freaks producían la barra nocturna de esa estación.
Los viernes ir con esa bola de freaks era una locura: cervezas, música, alcohol, más música y mucho ron.
Era puro exquisito.
Y nada de escuchar en español porque sería aberrante.
Todo en inglés y que fuera rock, blues, jazz.
Lo demás era para nostálgicos, románticos, tarugos, enfermos, cursis.
Por supuesto yo me asumía como parte de ellos, aunque nada más era apariencia. Era la necesidad de ser parte de alguien y como efectivamente me chocaba la música comercial en español, no me quedaba otra más que pegarle al rollo "b".
Total que me volví un intolerante con la música. Debo confesar que a mi me gustaba Pearl Jam, pero como a ellos les parecía un mal intento de rebeldía dejé de escuchar a estos muchachos.
Pasaron años y yo me volví un necio, intolerante y si no era nada con rock estaba mal para mi. Era un sello distintivo, era decir que yo era malo, malito, hell angel y no sé cuántas tonterías más.
Lo mismo ocurria en el cine y en libros y en todo.
Hace poco, no mucho, descubrí que sólo era un cretino, un necio, un invento más de la moda-antimoda.
No sé de quien sea la frase: "La peor película es la que no has visto" y creo que eso se aplica a la música, a la vida, a todo.
Si estoy sugiriendo que estos cuates con los que me juntaba eran necios, cretinos, bueno, algunos sí, no todos.
Algunos, como Luis Diego, sí son auténticos.
Otros, no.
Un amigo por ejemplo que le da la necesidad por comprar las cosas más raras de las tiendas de discos le descubrí en su auto un disco de Chayane y otro de Crhistian Castro.
POr supuesto lo estoy jodiendo todo el tiempo con ello. POr eso, porque yo era igual y sé que le cuesta uno aceptar que hasta las cumbias y demás porquerías las disfruta uno.
Honestamente, si alguien viera mi Ipod se asombraría de tanta música que tengo y tan disímbola.
Hay cosas que a la fecha no escucho ni porque me inviten una quesadilla de flor de calabaza de la 5 Poniente.
Ni lo permita Dios.
Pero ya es un asunto personal.
Recientemente conocí a un chamaco muy inteligente llamado José Ramón López Rubí Calderón quien es alguien a quien respeto y lo que le he leído y me gusta es por eso, porque él conjura no como un necio sino contra los necios. Es decir, él se ríe y se pitorrea con argumentos serios, aunque a veces son sarcásticos, contra toda esa izquierda pejista o contra esos "periodistas" de "izquierda" que trabajan en La Jornada de Oriente y que piensan que la nota más importante es la carencia de agua en Santa Rita Tlahuapan. No porque no sea importante, claro que lo es, pero no es la nota más importante del día.
Es burlarse de lo políticamente correcto, pues.
Me causa gracia ya, cuando escucho también a periodistas que se ponen a hacer citas de escritores o politólogos. O que en sus columnas hacen ese tipo de referencias para debatir entre ellos y pensar que los lectores los van a admirar más, cuando en realidad sólo juegan el papel del nuevo traje del emperador.
Así es esto. No hay de qué espantarse. Yo también juego a ser incongruente.
A seguir con la conjura de los necios.
O como diría el Juan lenón:
Watching the Wheels
genio, puede identificársele por este signo:
todos los necios se conjuran contra él"
Johnathan Swift
Pues bien, me he tomado el atrevimiento de robarme esta frase sin permiso ni del autor de la conjura de los necios ni el epígrafe con el que inicia la novela.
A principios de los años noventa, cuando empezaba la preparatoria, me junté con una serie de locos -a algunos todavía los respeto, a otros no- y escuchábamos a Pink Floyd, a Led Zeppelin, Sabath, Rockdrigo González. Leíamos a Spiderman, opinábamos de tal o cual tema. Sentíamos que éramos distintos a los demás. Algunos de ellos jugaban dungeons and dragons. Fumábamos hasta el hartazgo. Veíamos porno. Albureabamos. Sentíamos que el mundo nos pertenecía. Hablábamos de nuestros amores platónicos. Algunos eran escritores. Otros pintaban. Varios les gustaba la música y tocaban algún instrumento. Uno era un genio de la computación. Yo había sido corrido de una escuela en donde nunca me sentí parte de ellos. Era el CENHCH y ahora entiendo por qué. Eran demasiado poblanos. Demasiado tradicionales. Por ello me identifiqué con esa bola de locos con los cuales más tarde terminé peleado, no por mi, sino por ellos porque sintieron que me burlé de H.P.Lovecraft y no sé qué tonterías.
Honestamente me valió madre su reacción infantil.
Ya a mediados de los noventa comencé a chambear como office boy en una estación de radio desaparecida: Sí F.M.
En esa época conocí a un tipo muy inteligente y buen amigo: Luis Diego, quien ahora es productor de Radio UAP. Él junto con una bola de freaks producían la barra nocturna de esa estación.
Los viernes ir con esa bola de freaks era una locura: cervezas, música, alcohol, más música y mucho ron.
Era puro exquisito.
Y nada de escuchar en español porque sería aberrante.
Todo en inglés y que fuera rock, blues, jazz.
Lo demás era para nostálgicos, románticos, tarugos, enfermos, cursis.
Por supuesto yo me asumía como parte de ellos, aunque nada más era apariencia. Era la necesidad de ser parte de alguien y como efectivamente me chocaba la música comercial en español, no me quedaba otra más que pegarle al rollo "b".
Total que me volví un intolerante con la música. Debo confesar que a mi me gustaba Pearl Jam, pero como a ellos les parecía un mal intento de rebeldía dejé de escuchar a estos muchachos.
Pasaron años y yo me volví un necio, intolerante y si no era nada con rock estaba mal para mi. Era un sello distintivo, era decir que yo era malo, malito, hell angel y no sé cuántas tonterías más.
Lo mismo ocurria en el cine y en libros y en todo.
Hace poco, no mucho, descubrí que sólo era un cretino, un necio, un invento más de la moda-antimoda.
No sé de quien sea la frase: "La peor película es la que no has visto" y creo que eso se aplica a la música, a la vida, a todo.
Si estoy sugiriendo que estos cuates con los que me juntaba eran necios, cretinos, bueno, algunos sí, no todos.
Algunos, como Luis Diego, sí son auténticos.
Otros, no.
Un amigo por ejemplo que le da la necesidad por comprar las cosas más raras de las tiendas de discos le descubrí en su auto un disco de Chayane y otro de Crhistian Castro.
POr supuesto lo estoy jodiendo todo el tiempo con ello. POr eso, porque yo era igual y sé que le cuesta uno aceptar que hasta las cumbias y demás porquerías las disfruta uno.
Honestamente, si alguien viera mi Ipod se asombraría de tanta música que tengo y tan disímbola.
Hay cosas que a la fecha no escucho ni porque me inviten una quesadilla de flor de calabaza de la 5 Poniente.
Ni lo permita Dios.
Pero ya es un asunto personal.
Recientemente conocí a un chamaco muy inteligente llamado José Ramón López Rubí Calderón quien es alguien a quien respeto y lo que le he leído y me gusta es por eso, porque él conjura no como un necio sino contra los necios. Es decir, él se ríe y se pitorrea con argumentos serios, aunque a veces son sarcásticos, contra toda esa izquierda pejista o contra esos "periodistas" de "izquierda" que trabajan en La Jornada de Oriente y que piensan que la nota más importante es la carencia de agua en Santa Rita Tlahuapan. No porque no sea importante, claro que lo es, pero no es la nota más importante del día.
Es burlarse de lo políticamente correcto, pues.
Me causa gracia ya, cuando escucho también a periodistas que se ponen a hacer citas de escritores o politólogos. O que en sus columnas hacen ese tipo de referencias para debatir entre ellos y pensar que los lectores los van a admirar más, cuando en realidad sólo juegan el papel del nuevo traje del emperador.
Así es esto. No hay de qué espantarse. Yo también juego a ser incongruente.
A seguir con la conjura de los necios.
O como diría el Juan lenón:
Watching the Wheels
miércoles, diciembre 24, 2008
martes, diciembre 09, 2008
PINK FLOYD, EL REENCUENTRO
Sí, aquí están, la nueva versión de The Wall, de Another Brick in the wall parte 2.
jueves, noviembre 27, 2008
miércoles, noviembre 26, 2008
El soundtrack de una vida
The Tower of song (Leonard Cohen)
Bien, aquí estoy otra vez y con una arruga más.
Nuevas espinillas.
A veces me gustaría cerrar este ciclo o iniciar una nueva experiencia. Just like starting over, como diría Lennon.
Aunque sabes, a pesar de todo, mis ojos volvieron a mirarte.
Mi bronca es mi excesiva honestidad que se convierte en cinismo.
O mi excesivo cinismo que raya ya en la honestidad.
Nadie entiende que digo lo que pienso.
Que juego al pokar abierto.
Espero que en la siguiente vida te encuentre y que yo no me desespere como lo hice hace cuatro años y no te dejé ir como lo hice hace seis.
Ahora estoy tirado en el piso y sólo trato de entender que yo era inmaduro y no sabía lo que quería.
Cosas contradictorias de este juego: ahora que ya sé lo que quiero, simplemente no estás.
De todo lo demás ya son pequeñas imágenes que no tienen ningún sustento.
Mis ojos fueron a estrellarse con la realidad, otra vez.
Se ven embotados de lágrimas y viejos pensamientos.
Aunque ahora que te miraron, dicen que te ven más hermosa que hace seis años que te encontraron en el zócalo de Puebla, que te ven casi igual de hermosa que hace 18 que te vieron por primera vez en un puesto de comida.
Cada día trato de encontrar un soundtrack en mi vida, cada canción representa algo.
Es por eso que daré un nuevo giro a este blog.
Así como ha dado giros y giros desde su inicio en junio del 2004 hasta la fecha.
Digamos que es la construcciòn de un soundtrack de mi vida que solo sirve para alimentarse de nada, de aire, de humo, de pensamientos, de ideas, de conceptos, de nada, en sí.
Dejaré este espacio que sea tan depresivo, por el momento, porque en momentos lo ha sido, como también ha sido chacotero, cursi, ofensivo, desmadroso, ha sido conservador, liberal, ha sido bueno y sí, lo reconozco, ha sido muy malo.
Ya me harté.
Así que para que vaya de acuerdo con el tema que ahora planteo dejo la letra de Leonard Cohen: The tower of song. Y arriba el video, gracias a la magia de Youtube.
Well my friends are gone and my hair is grey
I ache in the places where I used to play
And I'm crazy for love but I'm not coming on
I'm just paying my rent every day
Oh in the Tower of Song
I said to Hank Williams: how lonely does it get?
Hank Williams hasn't answered yet
But I hear him coughing all night long
A hundred floors above me
In the Tower of Song
I was born like this, I had no choice
I was born with the gift of a golden voice
And twenty-seven angels from the Great Beyond
They tied me to this table right here
In the Tower of Song
So you can stick your little pins in that voodoo doll
I'm very sorry, baby, doesn't look like me at all
I'm standing by the window where the light is strong
Ah they don't let a woman kill you
Not in the Tower of Song
Now you can say that I've grown bitter but of this you may be sure
The rich have got their channels in the bedrooms of the poor
And there's a mighty judgement coming, but I may be wrong
You see, you hear these funny voices
In the Tower of Song
I see you standing on the other side
I don't know how the river got so wide
I loved you baby, way back when
And all the bridges are burning that we might have crossed
But I feel so close to everything that we lost
We'll never have to lose it again
Now I bid you farewell, I don't know when I'll be back
They're moving us tomorrow to that tower down the track
But you'll be hearing from me baby, long after I'm gone
I'll be speaking to you sweetly
From a window in the Tower of Song
Yeah my friends are gone and my hair is grey
I ache in the places where I used to play
And I'm crazy for love but I'm not coming on
I'm just paying my rent every day
Oh in the Tower of Song
Bien, aquí estoy otra vez y con una arruga más.
Nuevas espinillas.
A veces me gustaría cerrar este ciclo o iniciar una nueva experiencia. Just like starting over, como diría Lennon.
Aunque sabes, a pesar de todo, mis ojos volvieron a mirarte.
Mi bronca es mi excesiva honestidad que se convierte en cinismo.
O mi excesivo cinismo que raya ya en la honestidad.
Nadie entiende que digo lo que pienso.
Que juego al pokar abierto.
Espero que en la siguiente vida te encuentre y que yo no me desespere como lo hice hace cuatro años y no te dejé ir como lo hice hace seis.
Ahora estoy tirado en el piso y sólo trato de entender que yo era inmaduro y no sabía lo que quería.
Cosas contradictorias de este juego: ahora que ya sé lo que quiero, simplemente no estás.
De todo lo demás ya son pequeñas imágenes que no tienen ningún sustento.
Mis ojos fueron a estrellarse con la realidad, otra vez.
Se ven embotados de lágrimas y viejos pensamientos.
Aunque ahora que te miraron, dicen que te ven más hermosa que hace seis años que te encontraron en el zócalo de Puebla, que te ven casi igual de hermosa que hace 18 que te vieron por primera vez en un puesto de comida.
Cada día trato de encontrar un soundtrack en mi vida, cada canción representa algo.
Es por eso que daré un nuevo giro a este blog.
Así como ha dado giros y giros desde su inicio en junio del 2004 hasta la fecha.
Digamos que es la construcciòn de un soundtrack de mi vida que solo sirve para alimentarse de nada, de aire, de humo, de pensamientos, de ideas, de conceptos, de nada, en sí.
Dejaré este espacio que sea tan depresivo, por el momento, porque en momentos lo ha sido, como también ha sido chacotero, cursi, ofensivo, desmadroso, ha sido conservador, liberal, ha sido bueno y sí, lo reconozco, ha sido muy malo.
Ya me harté.
Así que para que vaya de acuerdo con el tema que ahora planteo dejo la letra de Leonard Cohen: The tower of song. Y arriba el video, gracias a la magia de Youtube.
Well my friends are gone and my hair is grey
I ache in the places where I used to play
And I'm crazy for love but I'm not coming on
I'm just paying my rent every day
Oh in the Tower of Song
I said to Hank Williams: how lonely does it get?
Hank Williams hasn't answered yet
But I hear him coughing all night long
A hundred floors above me
In the Tower of Song
I was born like this, I had no choice
I was born with the gift of a golden voice
And twenty-seven angels from the Great Beyond
They tied me to this table right here
In the Tower of Song
So you can stick your little pins in that voodoo doll
I'm very sorry, baby, doesn't look like me at all
I'm standing by the window where the light is strong
Ah they don't let a woman kill you
Not in the Tower of Song
Now you can say that I've grown bitter but of this you may be sure
The rich have got their channels in the bedrooms of the poor
And there's a mighty judgement coming, but I may be wrong
You see, you hear these funny voices
In the Tower of Song
I see you standing on the other side
I don't know how the river got so wide
I loved you baby, way back when
And all the bridges are burning that we might have crossed
But I feel so close to everything that we lost
We'll never have to lose it again
Now I bid you farewell, I don't know when I'll be back
They're moving us tomorrow to that tower down the track
But you'll be hearing from me baby, long after I'm gone
I'll be speaking to you sweetly
From a window in the Tower of Song
Yeah my friends are gone and my hair is grey
I ache in the places where I used to play
And I'm crazy for love but I'm not coming on
I'm just paying my rent every day
Oh in the Tower of Song
viernes, noviembre 21, 2008
El hombre en la Luna
Alguna vez intenté ser el único hombre en la luna.
Alguna vez quise colocar mi bandera en esa piedra blanca.
Alguna vez quise comerme al conejo de la luna.
Alguna vez intenté hurgar por su lado oscuro, aunque, cierto, me dio miedo.
Alguna vez me declaré el hombre de la luna, un lunático, pues.
Alguna vez veía el planeta tirado sobre la luna y sentía que era el hombre más poderoso e invencible y lo era.
Era joven, sentía que debería adorar a ese satélite en el que había encontrado un refugio.
Jugaba pateando piedras, sentía que mi soledad estaba terminada, porque aunque hacía un frío de la patada y la gravedad era cero y por lo tanto yo tenía que brincar casi flotando era un hecho que ese era mi hogar.
Llevaba un traje de astronauta y aunque era difícil comer chilaquiles o ir al baño, no necesitaba más porque ese era mi territorio.
Era invencible.
Fui un iluso, se me acabó el oxígeno, el traje comenzó a romperse, la comida escaseó y tuve que regresar a mi monotonía en la Tierra.
Ahora sólo veo todas las noches a la luna, hasta que caigo dormido.
Sólo veo y pienso que alguna vez intenté ser el único hombre en la Luna.
Y ahora sólo la veo de lejos.
Recuerdo, entonces que alguna vez intenté ser el hombre de la luna.
Alguna vez quise colocar mi bandera en esa piedra blanca.
Alguna vez quise comerme al conejo de la luna.
Alguna vez intenté hurgar por su lado oscuro, aunque, cierto, me dio miedo.
You still me turn me on
EL&P
Do you want to be an angel,
Do you wanna be an angel
Do you wanna be a star
Do you wanna play some magic
On my guitar
Do you wanna be a poet
Do you wanna be my string
You could be anything
Do you wanna be the lover of another undercover
You could even be the
Man on the moon
Alguna vez quise colocar mi bandera en esa piedra blanca.
Alguna vez quise comerme al conejo de la luna.
Alguna vez intenté hurgar por su lado oscuro, aunque, cierto, me dio miedo.
Alguna vez me declaré el hombre de la luna, un lunático, pues.
Alguna vez veía el planeta tirado sobre la luna y sentía que era el hombre más poderoso e invencible y lo era.
Era joven, sentía que debería adorar a ese satélite en el que había encontrado un refugio.
Jugaba pateando piedras, sentía que mi soledad estaba terminada, porque aunque hacía un frío de la patada y la gravedad era cero y por lo tanto yo tenía que brincar casi flotando era un hecho que ese era mi hogar.
Llevaba un traje de astronauta y aunque era difícil comer chilaquiles o ir al baño, no necesitaba más porque ese era mi territorio.
Era invencible.
Fui un iluso, se me acabó el oxígeno, el traje comenzó a romperse, la comida escaseó y tuve que regresar a mi monotonía en la Tierra.
Ahora sólo veo todas las noches a la luna, hasta que caigo dormido.
Sólo veo y pienso que alguna vez intenté ser el único hombre en la Luna.
Y ahora sólo la veo de lejos.
Recuerdo, entonces que alguna vez intenté ser el hombre de la luna.
Alguna vez quise colocar mi bandera en esa piedra blanca.
Alguna vez quise comerme al conejo de la luna.
Alguna vez intenté hurgar por su lado oscuro, aunque, cierto, me dio miedo.
You still me turn me on
EL&P
Do you want to be an angel,
Do you wanna be an angel
Do you wanna be a star
Do you wanna play some magic
On my guitar
Do you wanna be a poet
Do you wanna be my string
You could be anything
Do you wanna be the lover of another undercover
You could even be the
Man on the moon
domingo, noviembre 16, 2008
Romeo y Julieta (versión The Killers)
Hay un lugar para nosotros, ya conoces la canción
¿Cuándo te vas a dar cuenta de
que no era el momento apropiado, Julieta?
Romeo, enfermo de amor, canta una serenata callejera
deprimiendo a todo el mundo con su canción de amor.
Encuentra una farola apropiada, sale de las sombras,
y dice algo así como: "¿Qué hay de nosotros, nena?"
Julieta dice: "¡Ah! ¡Es Romeo!,
casi me matas del susto"
Él, bajo la ventana.
Ella canta "¡Laralá! Mi chico ha vuelto"
No deberías venir por aquí,
despertando a la gente con tus canciones.
De todos modos, ¿qué le vamos a hacer?
"Julieta, los dados estaban trucados desde el principio
y aposté y estallaste en mi corazón
y olvidé, olvidé... la canción de la película.
¿Cuándo te vas a dar cuenta de que, simplemente,
no era el mejor momento? Julieta"
Van por distintas calles,
calles de vergüenza
ambas sucias, ambas vulgares,
y el sueño era el mismo.
Y soñé tu sueño por ti
y ahora tu sueño es real.
¿Cómo me puedes mirar
como si yo fuera uno mas de tus líos?
Puedes ceder por cadenas de plata,
puedes ceder por cadenas de oro,
puedes enamorarte de atractivos desconocidos
y de sus promesas.
Tu me lo prometiste todo,
me prometiste el oro y el moro,
y ahora sólo sueltas: "¿Romeo?
Ah! Sí, tuve una historia con él."
Julieta, cuando hacíamos el amor solías llorar
Te decía: "Te quiero como a las estrellas del firmamento.
Te querré hasta la muerte"
Hay un lugar para nosotros, ya conoces la canción
¿Cuándo te vas a dar cuenta de
que no era el momento apropiado, Julieta?
No se hablar como lo hacen en TV
y no se hacer una canción de amor como se debería hacer.
No lo puedo hacer todo, pero haría cualquier cosa por ti.
No puedo hacer nada excepto estar enamorado de ti.
Todo lo que hago es extrañarte, y a la forma como estabamos juntos.
Todo lo que hago es mantener el latido y las malas compañías.
Todo lo que hago es besarte a través de los versos de un poema.
Julieta, haría las estrellas contigo en cualquier momento.
Julieta, cuando hacíamos el amor solías llorar.
Te decía: "Te quiero como a las estrellas del cielo.
Te querré hasta la muerte"
Hay un lugar para nosotros, ya conoces la canción
¿Cuándo te vas a dar cuenta de
que no era el momento apropiado, Julieta?
Romeo, enfermo de amor, canta una serenata callejera
deprimiendo a todo el mundo con su canción de amor.
Encuentra una farola apropiada, sale de las sombras,
y dice algo así como: "¿Qué hay de nosotros, nena?"
¿Cuándo te vas a dar cuenta de
que no era el momento apropiado, Julieta?
Romeo, enfermo de amor, canta una serenata callejera
deprimiendo a todo el mundo con su canción de amor.
Encuentra una farola apropiada, sale de las sombras,
y dice algo así como: "¿Qué hay de nosotros, nena?"
Julieta dice: "¡Ah! ¡Es Romeo!,
casi me matas del susto"
Él, bajo la ventana.
Ella canta "¡Laralá! Mi chico ha vuelto"
No deberías venir por aquí,
despertando a la gente con tus canciones.
De todos modos, ¿qué le vamos a hacer?
"Julieta, los dados estaban trucados desde el principio
y aposté y estallaste en mi corazón
y olvidé, olvidé... la canción de la película.
¿Cuándo te vas a dar cuenta de que, simplemente,
no era el mejor momento? Julieta"
Van por distintas calles,
calles de vergüenza
ambas sucias, ambas vulgares,
y el sueño era el mismo.
Y soñé tu sueño por ti
y ahora tu sueño es real.
¿Cómo me puedes mirar
como si yo fuera uno mas de tus líos?
Puedes ceder por cadenas de plata,
puedes ceder por cadenas de oro,
puedes enamorarte de atractivos desconocidos
y de sus promesas.
Tu me lo prometiste todo,
me prometiste el oro y el moro,
y ahora sólo sueltas: "¿Romeo?
Ah! Sí, tuve una historia con él."
Julieta, cuando hacíamos el amor solías llorar
Te decía: "Te quiero como a las estrellas del firmamento.
Te querré hasta la muerte"
Hay un lugar para nosotros, ya conoces la canción
¿Cuándo te vas a dar cuenta de
que no era el momento apropiado, Julieta?
No se hablar como lo hacen en TV
y no se hacer una canción de amor como se debería hacer.
No lo puedo hacer todo, pero haría cualquier cosa por ti.
No puedo hacer nada excepto estar enamorado de ti.
Todo lo que hago es extrañarte, y a la forma como estabamos juntos.
Todo lo que hago es mantener el latido y las malas compañías.
Todo lo que hago es besarte a través de los versos de un poema.
Julieta, haría las estrellas contigo en cualquier momento.
Julieta, cuando hacíamos el amor solías llorar.
Te decía: "Te quiero como a las estrellas del cielo.
Te querré hasta la muerte"
Hay un lugar para nosotros, ya conoces la canción
¿Cuándo te vas a dar cuenta de
que no era el momento apropiado, Julieta?
Romeo, enfermo de amor, canta una serenata callejera
deprimiendo a todo el mundo con su canción de amor.
Encuentra una farola apropiada, sale de las sombras,
y dice algo así como: "¿Qué hay de nosotros, nena?"
miércoles, noviembre 12, 2008
domingo, noviembre 09, 2008
Lo que hace la parentela
De esos días que no hace uno ni madres, que me encuentro en youtube a Chente Munive, quien sabe este pariente de dónde salió, pero resultó ser todo un artista.
Y la neta ya fui a conseguir música del pariente y no, no la hay.
Ahí les dejo a mi, supongo que ha de ser, tío o primo, vaya ustéd a saber, que canta la canción: Rebequita.
Se ve que lo enamorado viene de familia, verdad.
Y la neta ya fui a conseguir música del pariente y no, no la hay.
Ahí les dejo a mi, supongo que ha de ser, tío o primo, vaya ustéd a saber, que canta la canción: Rebequita.
Se ve que lo enamorado viene de familia, verdad.
viernes, noviembre 07, 2008
Thank You
De estos chingonerrimos maestros del metal Thank you. Un rolón como la mayor parte de lo que ellos compusieron
miércoles, noviembre 05, 2008
Se me olvidó que te olvidé
Fue hace casi ocho años cuando la conoció en un bar. Fue hace casi siete cuando en una mañana fría, él le dio un beso.
A los tres meses hicieron el amor por primera vez.
A los seis él se salió de su casa y se fue a vivir con ella. A los ocho ella se regresó a su casa y él se quedó solo.
A los dos años se pelearon.
Y se odiaron mutuamente.
A los tres años se volvieron a encontrar y volvieron a hacer el amor. A los tres años y medio él intentó regresar pero no pudo.
Ella ya no lo quería.
Ambos se volvieron a odiar.
A los cuatro años él salió huyendo.
A los cinco él conoció a otras chicas.
Ella ya tenía novio.
A los seis años ella le escribió a él.
A los siete años él le respondió a ella.
A los siete años y medio, él tomó un café con ella después de tanto tiempo de no verse.
Y sólo ocurrió lo que suele ocurrir en estos casos: nada.
Sólo que él cerró un ciclo y ella también.
Él no volvió a saber de ella, ni ella tampoco de él
Aunque como bien dice la canción, volvió a sangrar la herida
SE ME OLVIDÓ QUE TE OLVIDÉ
Se me olvidó que te olvidé
se me olvidó que te dejó
lejos muy lejos de mi vida
se me olvidó que ya no estás
que ya no me recordarás
y me volvió a sangrar la herida
se me olvidó que te olvidé
y como nunca te lloré
entre las sombras
a escondidas
y la verdad no se por qué
se me olvido que te olvidé
a mi que nada se me olvida
A los tres meses hicieron el amor por primera vez.
A los seis él se salió de su casa y se fue a vivir con ella. A los ocho ella se regresó a su casa y él se quedó solo.
A los dos años se pelearon.
Y se odiaron mutuamente.
A los tres años se volvieron a encontrar y volvieron a hacer el amor. A los tres años y medio él intentó regresar pero no pudo.
Ella ya no lo quería.
Ambos se volvieron a odiar.
A los cuatro años él salió huyendo.
A los cinco él conoció a otras chicas.
Ella ya tenía novio.
A los seis años ella le escribió a él.
A los siete años él le respondió a ella.
A los siete años y medio, él tomó un café con ella después de tanto tiempo de no verse.
Y sólo ocurrió lo que suele ocurrir en estos casos: nada.
Sólo que él cerró un ciclo y ella también.
Él no volvió a saber de ella, ni ella tampoco de él
Aunque como bien dice la canción, volvió a sangrar la herida
SE ME OLVIDÓ QUE TE OLVIDÉ
Se me olvidó que te olvidé
se me olvidó que te dejó
lejos muy lejos de mi vida
se me olvidó que ya no estás
que ya no me recordarás
y me volvió a sangrar la herida
se me olvidó que te olvidé
y como nunca te lloré
entre las sombras
a escondidas
y la verdad no se por qué
se me olvido que te olvidé
a mi que nada se me olvida
lunes, noviembre 03, 2008
EL PRIMER ANIVERSARIO DE 360 GRADOS

PUBLICADO EN EL PERIÓDICO EL COLUMISTA EL LUNES 3 DE NOVIEMBRE DEL 2008
A partir de este día, la revista 360 grados oficialmente cumple su primer año de vida. La idea, como todas las buenas ideas, surgió en una buena comida, con una buena bebida, y una larga charla.
A partir de ahí, nos vimos en la necesidad de desajustarnos la corbata, arremangarnos la camisa y ponernos a crear.
Han sido muchas cajetillas de cigarros, algunos alcoholes, discusiones y sombrerazos.
No ha sido un reto fácil.
La revista apenas está empezando a caminar, dejó de gatear y ahora empezaremos a correr.
En 360 grados han pasado las mejores plumas de Puebla: Mario Alberto Mejía, Arturo Luna, Arturo Rueda, Xavier Gutiérrez Téllez, Humberto Aguilar Coronado, Raymundo García García, Humberto Vázquez Arroyo, Javier Arellano con temas de automovilismo, Patricio “El pato” Aguilar, “El Yuca” y sus recomendaciones de cine y algunos artículos de uno de los mejores cronistas de Puebla: Urbano De Loya.
Han sido entrevistado políticos como: Rafael Moreno Valle, Francisco Fraile, Javier López Zavala, Alejandro Armenta Mier, Gabriel Hinojosa, Pepe Momoxpan, entre otros tantos.
Erróneamente hay quien piensa que 360 grados es para regresar al mismo punto, por la idea del giro o la vuelta completa.
No.
360 grados es la idea de estar en el centro y tener una percepción basada en todos los puntos de vista que puedan existir. Tratar de entender lo que llamamos realidad con distintas opiniones de la misma.
Hemos sido criticados por algunos números y sabemos que así debe ser. Ninguna revista debe halagar a todos. Ninguna publicación debe estar para el contentillo de todos los ciudadanos. Una revista es antidemocrática por excelencia. Se basa en tendencias. No busca obtener un juego democrático o hacer el juego de lo políticamente correcto. La misión de esta publicación es informar y entretener, que sea leída y no como muchas de sociales que sólo es para ver chicas bonitas y dejarse en el anaquel.
360 grados es para llevarse a su casa.
Decía el editor de Squire España que las mejores revistas son las que se leen en la playa, en la cama o en el baño. Queremos que 360 grados sea una grata compañera para esos tres lugares. Queremos meternos no sólo a las casas sino hasta las camas o, por qué no, hasta el escusado, ahí donde entra uno con su propia soledad y sus veinte mil pensamientos.
Hemos ido de temas políticos como los 50 más poderosos en Puebla hasta un número de modelos o los hombres que tienen estilo en la Angelópolis, pasando por los siete de la tribu: los candidateables y sus grupos políticos que los respaldan.
Hicimos una guía para comer tacos, tortas y cemitas: “Sensacional de taquerías”, y llevamos a los mejores chefs de Puebla.
Se trata de presentar a Puebla y su contexto fuera de las revistas de sociales que abundan en la ciudad. No es que estemos en contra de ellas, para nada. Hay lectores para todo. Se vale sacar fotos y lucirse. Cada quien sus gustos, cada quien sus revistas.
Ya logramos un año pese a todo. Y este día aparece la edición de aniversario.
En este número repetimos, (con nuevos nombres) a los más poderosos en Puebla. Algunos ya no entraron, otros nuevos aparecieron. Se hizo con base en una encuesta que se mandó a través de nuestra página de Internet: www.revista360grados.com.
Ahí los usuarios opinaron quienes para ellos son los que deben aparecer en la lista de los más poderosos. Se evaluó sus niveles de influencia, como políticos, empresarios o qué tanto han colaborado para Puebla. Entendiendo por el poder que no es la imagen del judicial gordo y moreno que se acuesta con travestis y madrea a cuanto canijo se le pone enfrente. O el hijo de papi que llega a los antros a pelearse con los cadeneros y sale fotografiado en su Hi 5 como el niño bien.
No.
Si bien eso es puede ser parte del poder. Eso no fue tomado en cuenta para la encuesta. Eso es poder ranchero y la neta no nos interesa jugar al cacique de Rancho Grande, para eso están otras revistas.
Entre los 50 más poderosos aparecen: aparte de Mario Marín, Enrique Agüera, Blanca Alcalá, empresarios como Gilberto Marín Quintero o personalidades como José Siduahui y Amy Camacho, por ejemplo.
Algunos serán criticables otros no. A lo mejor faltaron, a lo mejor sobraron, pero estos son los que eligió la gente y ahí están para ser evaluados por cada uno de nuestros lectores.
El equipo de 360 grados es amplio, va desde Alejandro Rodríguez, mi socio en la revista y mi compadre , pasando por Isaac Hernández Vázquez, Selene Ríos, Edmundo Velázquez, Karla Espionoza, Yonadab Cabrera, Brahim Zamora, Carlos Rodríguez “El Jimmy”, Yamel Mota. Los diseñadores Raúl y Tere de Target Eye. Andrea y Paola Rojas, Ulises Ruiz y Tere Murillo, con sus excelentes fotografías, David Villanueva Lomelí, Gerardo Yáñez, Rebeca Ransenberg Bada, Danitza Ramírez Valenzuela, Yunuhén Vázquez, Alejandra Navarro, Dora Alfaro y Susele Ortega Lara.
A todos ellos les mandamos un fuerte abrazo y un agradecimiento por apoyar esto que va dejando de ser un proyecto para ser una realidad.
De igual forma les agradecemos a todos los que han colaborado con nosotros en algún número de 360 grados.
Hemos llevado 12 portadas 12.
Hemos llevado a los juniors del sexenio, a los chefs, a Francisco Fraile con los guantes puestos para lo que se ofrezca, a Blanca Alcalá en una de sus mejores fotos en la que demuestra ser la “Princesa del Palacio”, llevamos un especial de sexo basado en una encuesta que nos obsequió la empresa Opina de Rigoberto Benítez sobre las preferencias sexuales de los poblanos y fue tan buena que se agotaron los ejemplares y que se concluyó que Puebla no es tan conservadora como la pintan, al contrario, maneja una hermosa y tradicional doble moral, porque de que a los poblanos les gusta disfrutar la vida, les gusta.
Es así como cumplimos un año y amenazamos con más.
A partir de hoy ya está lista la edición especial de aniversario de 360 grados, prometemos que les va a encantar y aprovechando el espacio que nos da el mismísimo Mario Alberto Mejía en EL COLUMNISTA, no dejamos de meter un pequeño gol por el primer año y por el número de aniversario.
sábado, noviembre 01, 2008
THE ONLY ONE
Oh I love, Oh I love, Oh I love
What you do to my head
When you pull me upstairs
And you push me to bed.
I love what you do to my head.
It’s a mess out there!
Oh I love, oh I love, oh I love
What you do to my heart
When you push me back down
And then pull me apart.
I love what you do to my heart.
It’s the best, oh yeah!
Oh I love, oh I love, oh I love
What you do to my lips
When you suck me inside
And you blow me a kiss.
I love what you do to my lips
It’s so sweet in there.
Oh I love, love, love, love
What you do to my hips
When you blow me outside
And then suck me like this.
I love what you do to my hips
It’s the beat oh yeah!
You’re the only one I cry for
The only one I try to please.
You’re the only one I sigh for
The only one I die to squeeze.
And it gets better everyday, I play
With you it’s such a scream.
Yeah it gets better everyday, I say
With you it’s so extreme.
Yeah it gets wetter everyday, I stay
With you it’s like a dream.
Oh I love, Oh I love, Oh I love
What you do to my skin.
Please slip me on
And slide me in.
I love what you do to my skin
It’s a passion oh yeah.
Oh I love, love, love, love
What you do to my bones
When you slide me up
And take me home.
I love what you do to my bones
It’s the crush oh yeah.
You’re the only one I cry for
The only one I try to please.
You’re the only one I sigh for
The only one I die to squeeze.
And it gets hazier anyway, I sway
With you it’s such a scream
Yeah it gets mazier every play, I say
With you it’s so extreme.
Yeah it gets crazier everyday, I stay
With you it’s like a dream.
Oh I love, oh i love, oh I love
What you do to me.
miércoles, octubre 29, 2008
martes, octubre 28, 2008
lunes, octubre 27, 2008
domingo, octubre 26, 2008
Just like heaven
"Muéstrame como haces ese truco,
El que me hace gritar" ella dijo.
"El que me hace gritar" ella dijo,
Y puso sus brazos alrededor de mi cuello
"Muéstrame cómo lo haces y te prometo,
Te prometo que me escaparé contigo,Me escaparé contigo
(...)
"La luz del día me puso a punto
Debo de haber estado dormido por días
Y moviendo mis labios para respirar su nombre
Abrí mis ojos
Y me encontré solo, solo
Solo sobre un mar de rabia
Que se robó la única chica que amé
Y que la ahogó profundamente dentro de mí.".
"Show me
show me
show me how you do that trick
the one that makes me scream" she said
"The one that makes me laugh" she said
and threw her arms around my neck
"Show me how you do it
and I promise you I promise that
i'll run away with you
i'll run away with you"
Spinning on that dizzy edge
i kissed her face and kissed her head
and dreamed of all the different ways I had
to make her glow
"Why are you so far away?" she said
"Why won't you ever know that I'm in love with you
That I'm in love with you"
You, soft and only
You, lost and lonely
You, strange as angels
Dancing in the deepest oceans
Twisting in the water
You're just like a dream
Daylight licked me into shape
i must have been asleep for days
and moving lips to breathe her name
i opened up my eyes
and found myself alone alone
alone above a raging sea
that stole the only girl I loved
and drowned her deep inside of me
You, soft and only
You, lost and lonely
You
Just like heaven
Algo en memoria de Ibarra Mazari
Apuntes sobre un viejo cabrón (versión corregida)
José Luis Ibarra Mazari era un viejo cabrón.
Cabrón en el estricto sentido de la palabra: agudo, inteligente, sarcástico, criticón, tierno y buen amigo.
Cabrón, pues.
Falleció el miércoles por la noche, víctima de un problema en el corazón. No soportó una operación que le practicaron en el IMSS San José.
El jueves por la mañana, en Radio Oro, escuché a Luis Ochoa decir que el pasado 24 de diciembre le marcó por teléfono y le preguntó cómo estaba. La sorpresa: por primera vez decía que estaba mal, que estaba en el hospital. "Pero no creas que estoy mal por algo de salud. Estoy mal porque me contrataron de Niño Dios como en diez nacimientos y no me dará tiempo de estar en tantos pesebres."
Así se las gastaba el viejo cabrón.
Era un burlón de sí mismo. No le daba pena decir que él era tuerto: "No me pueden decir que soy discapacitado visual. Soy tuerto. No tengo un ojo. No se les dice discapacitados del cerebro ¿o sí?. Se les dice retrasados. Los ciegos son ciegos y los cojos pues..."
A Ibarra lo escuché por primera vez en 1988, yo tendría como 14 años. Comenzó a conducir junto con Fernando Canales y Marco Arturo Mendoza el programa aquel de A Toda Máquina, cuando a Fernando Crisanto lo había censurado el gobierno de Mariano Piña Olaya y había abandonado dicha transmisión.
Ibarra era un tipo genial y el trío aquel era estupendo.
Posteriormente lo escuché con Eduardo Merlo y Horacio Reyba (su sobrino) en un programa que se transmitía en AM, que se llamaba la Gaceta. Eso habrá sido por ahí de 1992 ó1993.
Dice Merlo que cuando echaron a andar ese programa, Enrique Montero Ponce les dijo: "No, no se preocupen. Dos o tres monos los escucharán".
El problema es que éramos como más de tres mil monos que escuchábamos ese programa que se transmitía en la XEZT, 12.50 de Amplitud Modulada.
Y al pobre de Montero lo monitoreaban los monitos de la sala de prensa del Gobierno del estado.
Montero, siendo honestos, qué güeva.
Yo conocí a Ibarra por ahí de 1995, en la cabina de Sí FM.
Llegó como a eso de las nueve de la mañana. Terminaba el programa de Canales.
Canales al verlo le dijo: "Masiosare"(Léase Mazari).
—Quiobo flaco —respondió el viejo, quien prendía uno de sus tradicionales Marlboro rojos.
Se puso a platicar con Minerva Gutiérrez, operadora de la 98.7.
El viejo cabrón hablaba normal, como si estuviera en un programa de radio. Sin ánimo de caer bien, sin presunciones.
Al escuchar su voz, que es inconfundible, volteé a verlo.
El viejo actuó como si nada.
Le pedí un cigarro (maldita costumbre la mía de fumar a las costillas).
Me lo regaló.
Me quedé callado.
Esa costumbre de encontrarse con tus superhéroes radiofónicos.
El viejo cabrón era como Luis Manuel Pelayo a la hora de interpretar a Kalimán. Era un secreto la voz de Kalimán. Siempre te imaginaste a Kalimán del otro lado de las hondas hertzianas, con su capa, con su traje blanco.
Y es que al ver a Ibarra Masiosare (Canales, dixit) te encuentras a un señor ya canoso, con una mirada (digo una porque nada más le servía un ojo) profunda y con una sonrisa similar a la de un chamaco desmadroso.
Tú escuchabas a Ibarra y te imaginabas a Kalimán, pero no era así, Ibarra en la radio era un Kalimán radiofónico, pero nada que ver con la figura aquella de la "Serenidad y paciencia mi querido Solín".
En 1996, meses después de que Canales emigrara a Radio Oro y se conformara aquella aventura noticiosa llamada En Confianza, Ibarra Mazari llegó a la estación.
Antonio Grajales (Amponio Granujales, como lo llamaría el viejo cabrón) lo contrataría por enésima ocasión.
Ocurrencia o golpe de suerte.
Grajales se le ocurrió decir, muy a su estilo: "Ay, mano, Fernandito (Canales), mano. A ver si van tus reporteros (yo entre ellos) a tomar unas clasesitas, mano, porque son medio pendejos para hablar, mano".
Habrá sido por ahí de septiembre del 96, un sábado a las diez de la mañana cuando por primera vez apareció Ibarra Mazari.
Alma, la secretaria de Canales, le sirvió un café horrible que había ahí.
Llevaba bajo el brazo el libro de "El Águila y La Serpiente" de Martín Luis Guzmán.
Y comenzamos a leer el capítulo aquel de la fiesta de las balas.
"Lean en voz alta, chamacos. Aunque vayan a cagar, lean siempre en voz alta".
A Ibarra se le veía entonces con sus lentes, un suéter, algún libro y el periódico La Jornada, al cual le era muy leal. El café ese horrible que preparaban en Oro, también lo acompañaban todos los sábados.
Sus clases de locución, si se les puede llamar así, eran divertidísimas.
Todo el tiempo leyendo o, en su caso, escuchando las anécdotas de el viejo cabrón, acompañado de los cafés de Almita, sus Marlboro rojos y Mauricio, su asistente, un tipo, por cierto, muy simpático.
Ibarra te platicaba que cuando cumplió un año sin beber alcohol, pues fue alcohólico nuestro Kalimán, descubrió en el calendario que ese día se celebraba el día de San Expedito.
Habrán sido ocho o diez meses que escuchamos reír y platicar a Ibarra Mazari. Sus clases eran dos horas de su programa “Ojo al parche”.
Pepe Azpiazu, uno de los mejores locutores de la XECD, dijo en Radio Oro el jueves pasado: “Ibarra llegaba puntual a la radio. Revisaba los periódicos, llevaba algunos recortes y apuntes. Todo eso lo hacía a veces treinta minutos antes de entrar a sus programas. Para Ibarra no había excusas sus programas eran lo más importante.”
A Ibarra no le gustaba que le alabaran su voz: “Mi voz es un don que Dios o un ser supremo o el creador me dio. Pero eso no depende de mi. Yo no engolo la voz, simplemente trato de leer y hablar correctamente”.
Las clases de Ibarra se acabaron por1997. Posteriormente me lo encontraba en La Vaca Negra o en Los Amorosos de la Juárez, o en cualquier café del centro.
Ahí platicábamos largo y tendido.
Yo quedé de regalarle un libro de Enrique Serna: El Seductor de la Patria.
Y ahora que lo recuerdo, siempre me reclamó porque nunca le hablé a su celular y nunca le regalé el libro, ni modo, me comporté como todo un poblano.
No obstante, con Ibarra se platicaba de todo: de música, de historia, de mujeres, de radio, of course de radio.
La última vez que lo vi fue el uno de noviembre, Ibarra tomaba café con Jesús Manuel Hernández. En un Itallian Coffe, que está sobre la 2 Sur atrás de La Catedral.
Lo saludé.
Reímos un poco, como siempre. El viejo cabrón me hizo reír, como siempre.
Nos despedimos con un fuerte abrazo
Muchos diremos que lo conocimos. Muchos presumiremos de sus largas charlas y de que lo escuchamos en no sé cuántas estaciones de radio. Algunos más practicarán aquello que alguna vez escribió Chava Flores: “Cuando vive el infeliz ya que se muera, hoy que ya está en el veliz que bueno era”. No obstante, sus amigos, dijo acertadamente Ricardo Menéndez Escobedo, éramos todos sus radioescuchas. Éramos sus más fieles seguidores.
Muchos asistieron a darle un adiós.
Otros preferimos dedicarle unas líneas a la voz oficial de los comerciales de Casa Rodoreda.
Hasta siempre, don José Luis.
Sus últimas palabras fueron: "Ya mis burros van muy lejos. Voy y vengo."
Voy y vengo.
Hasta siempre.
No acostumbro hacer esto, pero sólo porque lo pidieron lo repito y es que está diciembre del 2004, en los archivos de este blog, perdón a mis visitantes, pero creo que es bueno recordar al viejo cabrón.
José Luis Ibarra Mazari era un viejo cabrón.
Cabrón en el estricto sentido de la palabra: agudo, inteligente, sarcástico, criticón, tierno y buen amigo.
Cabrón, pues.
Falleció el miércoles por la noche, víctima de un problema en el corazón. No soportó una operación que le practicaron en el IMSS San José.
El jueves por la mañana, en Radio Oro, escuché a Luis Ochoa decir que el pasado 24 de diciembre le marcó por teléfono y le preguntó cómo estaba. La sorpresa: por primera vez decía que estaba mal, que estaba en el hospital. "Pero no creas que estoy mal por algo de salud. Estoy mal porque me contrataron de Niño Dios como en diez nacimientos y no me dará tiempo de estar en tantos pesebres."
Así se las gastaba el viejo cabrón.
Era un burlón de sí mismo. No le daba pena decir que él era tuerto: "No me pueden decir que soy discapacitado visual. Soy tuerto. No tengo un ojo. No se les dice discapacitados del cerebro ¿o sí?. Se les dice retrasados. Los ciegos son ciegos y los cojos pues..."
A Ibarra lo escuché por primera vez en 1988, yo tendría como 14 años. Comenzó a conducir junto con Fernando Canales y Marco Arturo Mendoza el programa aquel de A Toda Máquina, cuando a Fernando Crisanto lo había censurado el gobierno de Mariano Piña Olaya y había abandonado dicha transmisión.
Ibarra era un tipo genial y el trío aquel era estupendo.
Posteriormente lo escuché con Eduardo Merlo y Horacio Reyba (su sobrino) en un programa que se transmitía en AM, que se llamaba la Gaceta. Eso habrá sido por ahí de 1992 ó1993.
Dice Merlo que cuando echaron a andar ese programa, Enrique Montero Ponce les dijo: "No, no se preocupen. Dos o tres monos los escucharán".
El problema es que éramos como más de tres mil monos que escuchábamos ese programa que se transmitía en la XEZT, 12.50 de Amplitud Modulada.
Y al pobre de Montero lo monitoreaban los monitos de la sala de prensa del Gobierno del estado.
Montero, siendo honestos, qué güeva.
Yo conocí a Ibarra por ahí de 1995, en la cabina de Sí FM.
Llegó como a eso de las nueve de la mañana. Terminaba el programa de Canales.
Canales al verlo le dijo: "Masiosare"(Léase Mazari).
—Quiobo flaco —respondió el viejo, quien prendía uno de sus tradicionales Marlboro rojos.
Se puso a platicar con Minerva Gutiérrez, operadora de la 98.7.
El viejo cabrón hablaba normal, como si estuviera en un programa de radio. Sin ánimo de caer bien, sin presunciones.
Al escuchar su voz, que es inconfundible, volteé a verlo.
El viejo actuó como si nada.
Le pedí un cigarro (maldita costumbre la mía de fumar a las costillas).
Me lo regaló.
Me quedé callado.
Esa costumbre de encontrarse con tus superhéroes radiofónicos.
El viejo cabrón era como Luis Manuel Pelayo a la hora de interpretar a Kalimán. Era un secreto la voz de Kalimán. Siempre te imaginaste a Kalimán del otro lado de las hondas hertzianas, con su capa, con su traje blanco.
Y es que al ver a Ibarra Masiosare (Canales, dixit) te encuentras a un señor ya canoso, con una mirada (digo una porque nada más le servía un ojo) profunda y con una sonrisa similar a la de un chamaco desmadroso.
Tú escuchabas a Ibarra y te imaginabas a Kalimán, pero no era así, Ibarra en la radio era un Kalimán radiofónico, pero nada que ver con la figura aquella de la "Serenidad y paciencia mi querido Solín".
En 1996, meses después de que Canales emigrara a Radio Oro y se conformara aquella aventura noticiosa llamada En Confianza, Ibarra Mazari llegó a la estación.
Antonio Grajales (Amponio Granujales, como lo llamaría el viejo cabrón) lo contrataría por enésima ocasión.
Ocurrencia o golpe de suerte.
Grajales se le ocurrió decir, muy a su estilo: "Ay, mano, Fernandito (Canales), mano. A ver si van tus reporteros (yo entre ellos) a tomar unas clasesitas, mano, porque son medio pendejos para hablar, mano".
Habrá sido por ahí de septiembre del 96, un sábado a las diez de la mañana cuando por primera vez apareció Ibarra Mazari.
Alma, la secretaria de Canales, le sirvió un café horrible que había ahí.
Llevaba bajo el brazo el libro de "El Águila y La Serpiente" de Martín Luis Guzmán.
Y comenzamos a leer el capítulo aquel de la fiesta de las balas.
"Lean en voz alta, chamacos. Aunque vayan a cagar, lean siempre en voz alta".
A Ibarra se le veía entonces con sus lentes, un suéter, algún libro y el periódico La Jornada, al cual le era muy leal. El café ese horrible que preparaban en Oro, también lo acompañaban todos los sábados.
Sus clases de locución, si se les puede llamar así, eran divertidísimas.
Todo el tiempo leyendo o, en su caso, escuchando las anécdotas de el viejo cabrón, acompañado de los cafés de Almita, sus Marlboro rojos y Mauricio, su asistente, un tipo, por cierto, muy simpático.
Ibarra te platicaba que cuando cumplió un año sin beber alcohol, pues fue alcohólico nuestro Kalimán, descubrió en el calendario que ese día se celebraba el día de San Expedito.
Habrán sido ocho o diez meses que escuchamos reír y platicar a Ibarra Mazari. Sus clases eran dos horas de su programa “Ojo al parche”.
Pepe Azpiazu, uno de los mejores locutores de la XECD, dijo en Radio Oro el jueves pasado: “Ibarra llegaba puntual a la radio. Revisaba los periódicos, llevaba algunos recortes y apuntes. Todo eso lo hacía a veces treinta minutos antes de entrar a sus programas. Para Ibarra no había excusas sus programas eran lo más importante.”
A Ibarra no le gustaba que le alabaran su voz: “Mi voz es un don que Dios o un ser supremo o el creador me dio. Pero eso no depende de mi. Yo no engolo la voz, simplemente trato de leer y hablar correctamente”.
Las clases de Ibarra se acabaron por1997. Posteriormente me lo encontraba en La Vaca Negra o en Los Amorosos de la Juárez, o en cualquier café del centro.
Ahí platicábamos largo y tendido.
Yo quedé de regalarle un libro de Enrique Serna: El Seductor de la Patria.
Y ahora que lo recuerdo, siempre me reclamó porque nunca le hablé a su celular y nunca le regalé el libro, ni modo, me comporté como todo un poblano.
No obstante, con Ibarra se platicaba de todo: de música, de historia, de mujeres, de radio, of course de radio.
La última vez que lo vi fue el uno de noviembre, Ibarra tomaba café con Jesús Manuel Hernández. En un Itallian Coffe, que está sobre la 2 Sur atrás de La Catedral.
Lo saludé.
Reímos un poco, como siempre. El viejo cabrón me hizo reír, como siempre.
Nos despedimos con un fuerte abrazo
Muchos diremos que lo conocimos. Muchos presumiremos de sus largas charlas y de que lo escuchamos en no sé cuántas estaciones de radio. Algunos más practicarán aquello que alguna vez escribió Chava Flores: “Cuando vive el infeliz ya que se muera, hoy que ya está en el veliz que bueno era”. No obstante, sus amigos, dijo acertadamente Ricardo Menéndez Escobedo, éramos todos sus radioescuchas. Éramos sus más fieles seguidores.
Muchos asistieron a darle un adiós.
Otros preferimos dedicarle unas líneas a la voz oficial de los comerciales de Casa Rodoreda.
Hasta siempre, don José Luis.
Sus últimas palabras fueron: "Ya mis burros van muy lejos. Voy y vengo."
Voy y vengo.
Hasta siempre.
No acostumbro hacer esto, pero sólo porque lo pidieron lo repito y es que está diciembre del 2004, en los archivos de este blog, perdón a mis visitantes, pero creo que es bueno recordar al viejo cabrón.
Ojalá todo fuera tan sencillo como en 11 y 6
Fito Paez: 11 y 6
En un café, se vieron por casualidad
cansados en el alma de tanto andar,
ella tenía un clavel en la mano.
Él se acercó, le preguntó si andaba bien,
llegaba a la ventana en puntas de pie,
y la llevó a caminar por Corrientes.
Miren todos, ellos solos
pueden más que el amor y son más fuertes que el Olimpo
Se escondieron en el centro y en el baño de un bar,
sellaron todo con un beso.
Durante un mes vendieron rosas en La Paz,
presiento que no importaba nada más
y entre los dos juntaban algo.
No sé por qué, pero jamás los volví a ver.
Él carga con 11 y ella con 6,
y, si reía, le daba la luna.
Miren todos, ellos solos
pueden más que el amor y son más fuertes que el Olimpo
Se escondieron en el centro y en el baño de un bar,
sellaron todo con un beso.
En un café, se vieron por casualidad
cansados en el alma de tanto andar,
ella tenía un clavel en la mano.
Él se acercó, le preguntó si andaba bien,
llegaba a la ventana en puntas de pie,
y la llevó a caminar por Corrientes.
Miren todos, ellos solos
pueden más que el amor y son más fuertes que el Olimpo
Se escondieron en el centro y en el baño de un bar,
sellaron todo con un beso.
Durante un mes vendieron rosas en La Paz,
presiento que no importaba nada más
y entre los dos juntaban algo.
No sé por qué, pero jamás los volví a ver.
Él carga con 11 y ella con 6,
y, si reía, le daba la luna.
Miren todos, ellos solos
pueden más que el amor y son más fuertes que el Olimpo
Se escondieron en el centro y en el baño de un bar,
sellaron todo con un beso.
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