lunes, febrero 20, 2006

LA MARCHA DE LA BUROCRACIA

De cómo el gober precioso se organiza una marcha preciosa

“¡Con Kamel y Marín
el PRI llegó a su fin!”

Una mentada de madre generalizada se escucha en el zócalo de la ciudad: “¡Televisa y La Jornada se van a la chingada!” Un orador desconocido de nombre Arturo Mendoza llama desde un micrófono a apagar el televisor y a no leer periódicos. Un centenar de campesinos le aplauden. (Flash back: Escena de una película en blanco y negro. Hay quema de libros en alguna plaza pública de algún país del Eje).
La marcha lleva casi tres horas. La gente no sabe por qué está ahí, pero está. Funcionarios de Sedurbecop, Finanzas, Comunicaciones y Transportes y SEP. Campesinos de la Liga de Comunidades Agrarias. Una columna de ancianos, hombres, mujeres y niños, puro cenopista. Trabajadores del sindicato de burócratas y del sindicato del ayuntamiento de Puebla. Trabajadores del Colegio de Bachilleres. Todos llevan pancartas, mantas con frases de apoyo. Gorras, camisetas con el nombre de Mario Marín. (Flash back a un documental sobre Cuba. Miles de cubanos salen a las calles para defender al dictador Fidel Castro).
Camiones de los llamados materialistas recorren la avenida Reforma hasta llegar a la Juan de Palafox y Mendoza. Tocan sus cláxones escandalosos. Son miles de personas que marchan. (Flash back a un programa de la serie México Siglo XX de Krauze: Una marcha del Primero de Mayo de los años sesenta con Fidel Velásquez. Toda la estructura sale a las calles a manifestarse a favor del buen gobierno).
Aquí se parodia el fin del mundo. Es la parodia del Holocausto poblano. Es un acto precioso organizado por el gober precioso. Mientras eso ocurre, un personaje de apellido Marín está en el Palacio Municipal. No es el intervenido gobernator, es su homónimo. Él observa todo desde ahí. No dice nada. Sólo observa cómo se opera la marcha.
Las consignas son: “¡No somos uno ni somos cien, prensa vendida cuéntanos bien!” “¡Apoyo total al gobierno estatal!” “¡Mi gober precioso saldrás victorioso!” Desde otro lado. Unos burócratas se atacan de la risa. Algunos voltean a verlos y ellos, en su papel de marchistas, gritan: “¡Con Kamel y Marín, el PRI llegó a su fin!”
Se reparten volantes donde aparece dibujada una botella de tequila y otra de coñac, además una leyenda: “Toma tequila porque el coñac da dolores de cabeza”.
Otros llevan caricaturas del gober: vestido de Benito Juárez, con Kamel Nacif, llamando por teléfono, Roberto Madrazo sangrando de la nariz con la etiqueta “Mole Poblano”.
Aparece Alejandro “El Negro” del Castillo. Alguien le dice que es acarreado. Ese alguien lo mira con un dejo de lástima, como con pena ajena. Alejandro, como siempre, toma su nextel y se acusa con el mismo de siempre: “Van a poner que soy acarreado”. (Flash back a un programa de los polivoces: aparece Gordolfo Gelatino cantando: “Soy tan hermoso ya lo sé, soy tan precioso miren bien, soy primoroso soy Gordolfo Gelatino. ¡Ahí madre!)
Roberto Marín anda por ahí. La organización de red de mujeres que conduce Julieta, hermana de Mario Marín Torres, también. Para no variar, no le echan la porra a alguien específico sino a su organización: “¡Red de mujeres, red, red!”
Así está el zócalo.

*****
Todo inicia en el Paseo Bravo con la repartición de cemitas, refrescos y una camiseta blanca con la leyenda “Yo sí creo en Mario Marín”.
Un personaje similar a don Perpetuo del Rosal se coloca las gafas oscuras y se alisa la barba canosa. Va vestido como vaquero de Palmarito Tochapan. Rosita, la sempiterna gorda de La Resurrección, ya está lista y es como la abanderada.
Son las cuatro de la tarde y ahí Julián Haddad se justifica: “Vengo a apoyar a mi amigo”.
—¿Y no era tu amigo Kamel Nacif? —se le pregunta.
—No, no, para nada. Lo vi como dos veces. No, no.
René Sánchez Juárez, Leonardo Contreras Cisneros, Antonio Hernández y Genis, todos, tomados de los brazos para encabezar la marcha de la burocracia. En radio Acir, en el corte del Radar de esa hora, para ser exactos, el buzón de voz está lleno de denuncias de coacción a los trabajadores de las dependencias para ir a marchar. “Están obligando a los transportistas”, se escucha la denuncia de una señora desesperada vía telefónica.
Se dice que fueron obligados. Llega a los oídos que hasta estudiantes de la UAP son llevados por el director de la Facultad de Derecho, Guillermo Nares y “un tal licenciado Oropeza”. Pero los estudiantes, en un buen número, se rebelan a las órdenes mayores.
Nomás no llegan.
Sólo los priistas.
Un periodista camina por ahí con unos audífonos. Se le acerca una mujer joven de mediana estatura. Él, desconcertado, la ve. No le dice nada. Ella vuelve a pasar por ahí. El periodista piensa que ha de ser de los orejas de Gobernación que mandaron para el control de las masas. Ella se acerca y dubitativa le dice: “Sí nos obligaron en la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT). Juan de Dios Bravo —subsecretario de la dependencia— está en el Royalty. Él va a revisar que los concesionarios asistan”.
Cada contingente tiene un líder que pasa lista a eso de las tres y media.
La marcha arranca. Una cartulina dice: “Cemitas América con Marín”
—¿Las de pata o las de quesillo?
Y las consignas a todo volumen:
—¿A los panistas qué les vamos a dar?
La respuesta del contingente: “¡Leche y camote!”
—¿Y los periodistas?
—¡Que se sienten a escribir!
La gran columna llega al zócalo y la gente se empieza a ir en la típica actitud del “me vale madres”.
“Empezamos 20 mil, pero llegamos dos mil”, dice un acarreado.
Y es que una vez que llegan al zócalo desaparecen. El éxodo es inmediato.
Nadie habla de Kamel Nacif conocido ahora por Jaime Avilés en La Jornada como “El Rey de las niñitas”.
La marcha es contra la prensa.

******
Dos horas antes del arranque las oficinas de Gobierno se cierran, las del ayuntamiento también. El director de Participación Ciudadana de la Secretaría de Gobernación está coordinando el operativo. Él, al igual que muchos, es muy leal a Javier López Zavala, quien junto con Alejandro Armenta Mier organizó la marcha burócrata para defender al jefe Mario Marín Torres.
En pocas palabras: El Gobierno defiende al Gobierno desde el Gobierno.
Ah, qué bonito Gobierno el del licenciado Marín, “¡Mi héroe papá!”.


******
“No nos vamos a dejar”, es el primer grito al llegar al zócalo.
Desde un templete una bola de desconocidos dirigen la marcha: “¡Esta, ésta señores, es la marcha de la vergüenza!”
Los asistentes voltean a verlo incrédulos.
El animador con el micrófono corrige: “De la vergüenza que nos da Televisa y la forma en la que se está acusando al amigo del pueblo, al licenciado Mario Marín Torres”.
Al oír eso alguien piensa en voz alta: “¡Hasta Polo de Lara lo hubiera hecho mejor!”
“Marín-seguro a Televisa dale duro”.
Una cartulina con la consigna: “Puebla, la lavadora de patas de Fox”.
“Lo que sea de cada quien —recapacita un priista—, le salió bien a López Zavala el operativo. Mediáticamente nos los vamos a coger”.
Otra pancarta más: “El pueblo es más que Televisa”.
Y una que, para algunas mujeres, es ofensiva: “Lydia Cacho, quiere macho”.
Un grupo de mujeres corre a bajar esa cartulina. “¡Compañero, qué no se da cuenta que acusan al licenciado Marín de misógino, no sea pendejo!”, le dice la mujer al tipo moreno, con estilo de chofer de la línea de microbuses Los Galgos del Sur.
Presentan en el templete al alcalde panista de Palmar de Bravo, José Espino.
“Es el único inteligente”, grita alguien.
Él, panista, orgulloso, silvestre, apoya a Mario Marín y lee en voz alta un desplegado que salió publicado en varios diarios nacionales y locales firmado por 177 presidentes municipales. “Perdón, pero nos llamaron ya muy noche para firmarlo por eso no estamos los 217”.
“¿Los llamaron?, ¿quiénes?”
Luego sube una líder de padres de Familia, una mujer llamada Mónica García. Ella, feliz, defiende al gober precioso. Acusa, también, a Televisa.
Más tarde otro desconocido:
—Les pido un saludo para López Dóriga y para Carlos Loret de Mola.
—Fiu, fiu, fiu, fiu, fiuu —sonaron Las trompetas de Jericó como mentadas de madre.
—A ver otra vez: ¡Televisa, Puebla te saluda!
—Fiu, fiu, fiu, fiu, fiuu —los muros de Sodoma y Gomorra caen por los ángeles justicieros.
—¡Los gobernantes no deben arrodillarse ante una prensa corrupta! —dice el desconocido en el micrófono.
—Es a mua — responde un reportero al oír la alusión.
—Ahí veo una pancarta que dice que más jala un par de tetas que un par de carretas. El pueblo es sabio.
—No somos uno, no somos diez, prensa vendida cuéntanos bien.
—A partir de hoy, compañeros, ya no lean los periódicos ni prendan la televisión. Ya no vean la televisión.
—¿Ni si quiera las telenovelas? —responde un acarreado.
—Mi gobernador fue calumniado por el ticher y Loret de Mola —culmina el desconocido en el micrófono.
—Abajo la prensa vendida y corrupta —fue la respuesta.
Y en ese justo momento todo se detiene.
Todo es en cámara lenta.
Es algo bizarro.
“La prensa es corrupta porque el Gobierno la compra”, cualquiera eso que escucha, lo piensa.
Y se ve a las masas marchando.
El pueblo es sabio.
Miles de personas pasan lista por el miedo que las corran.
El pueblo es sabio.
Reparten tortas y refrescos.
El pueblo es sabio.
“Mi gober precioso estamos contigo”
El pueblo es sabio.
“Televisa y La Jornada se van a la chingada.”
El pueblo es sabio.
Se sigue llamando a no leer los periódicos ni a ver los noticiarios.
El pueblo es sabio.
En otro lado unos ancianos no saben a qué vienen. Son de Libres. La señora de mayor edad lleva en su mano el pequeño lunch que le dieron al bajarse del camión.
Ella no sabe por qué está ahí: “Me trajeron. Me dijeron unos señores del DIF que viniéramos a Puebla porque íbamos a ver las cosas grandes que ha hecho el gobernador”.
No cabe duda, el pueblo es sabio.

****
Al otro día. Los medios nacionales revelan que fueron presionados los trabajadores para asistir.
Un periódico local es el único que no sabe qué realidad se vive en Puebla: “Encara Marín a los diputaos federales”.
Colonos durante una gira de Marín con gritos y a punto de iniciar los empujones atacan a reporteros. Marín no hace nada.
“Madrazo se deslinda de Marín”, dice en su edición vespertina el universal on line.
La prensa nacional sigue criticando
Lunes. Funcionarios de gobierno: Alejandro Armenta Mier, Gerardo Pérez Salazar, Rómulo Arredondo, El cadenero Chiva —osea Javier García Ramírez—, entre otros, dicen que no se obligó a nadie. Y que si hay pruebas de ello que lo denuncien con nombres y apellidos, que no sean anónimos.
La marcha de la vergüenza, como dijeron los propios empleados de Marín, culmina así.

lunes, febrero 13, 2006

Me kaga usar la ka

Manifiesto:

Estoy harto de leer textos con ka. Me da la idea ke es una manera de güevonear. Me parece ke la letra ka está mal usada en los mensajes de celular y en los blogs (bloks). De pronto, parecería ke algunos kisieran demostar estar in al usar la ká hasta para kagar.
Me kaga.
Me imagino un pinche ruso pelón kon uniforme stalinista hablando cuando leo kas por todos lados.
La pobre ká es mal usada por flojera.
Nomás.
Kanijo mundo konvenenciero.
Hace tiempo era desagradable escuchar los "wey" entre un par de mujeres pedas que intentaban demostrar un alo de rebeldía.
Es lo mismo ke pasa kon la ka.
Y kómo me kaga la ka.
Es tan grave komo kuando escucha uno en la tele: "Está kañón" que en su origen es "Está kabrón".
O un no manches: significa "No mames".
O es ke es del nabo: El nabo es el pito, pispiote, cíklope, tuerto, la de sin hueso, Kara de haba, Karabina, verga, pesKuezona, mazaKuata, Kulebrón, etc, etc.
Te pasas de veras: Es lo mismo ke lo anterior nada más ke con el kuerpo de John Holmes (aktor porno de los 70 y 80 ke murió de SIDA, pero ke su pene era enorme, komo referencia ver la pelíkula Boogy Nights).
Y no es ke me moleste usar las mal llamadas malas palabras o groserías. No, me kai ke no. Es ke enkabrona ke no se sepa el origen de ellas y se kiera aparentar una moda.
Ni hablar.
Pobre Ká.
Es lo mismo con la ka
karajo
pobre ka, hasta dónde la han llevado.


domingo, febrero 12, 2006

Apuntes para un honoris causa

Ignoramus la causa

Fernando Canales se convirtió en el símil del “Nico” de Andrés Manuel López Obrador: fue el chofer, el body guard, el coordinador de la logística, el encargado del pañuelo, el portalápices, el palero y el porrista. En pocas palabras, lo que es “Nico” para el “Peje”, Canales lo fue para Joan Manuel Serrat.
Desde la noche del domingo -30 de enero- que Serrat se hospedó en el Crowne Plaza y que fue recibido por el rector Enrique Agüera, Canales apareció ahí junto con su esposa para el recibimiento. Universitarios comentaron, en tono de sorna, que Canales tuvo la puntada de probar los colchones, probar que el champú del baño no le generara el famoso freeze a su ya escaso cabello y que las botellas de agua contaran con el sello de seguridad.
Serrat desde ayer no sólo se convirtió en el doctor Honoris causa por la universidad más importante en el estado y en el poblano distinguido según lo acordó el Cabildo de la ciudad, se convirtió en el empleador del locutor metido a periodista.
Fue el regidor panista Jorge Cruz Lepe, quien arrancó la ola de elogios al músico catalán y con el tan sonado: “Es una enorme emoción el…” vino una cascada de alabanzas a aquel que ayer llamaron poeta por tan sólo musicalizar los versos de Antonio Machado.
Cruz Lepe dijo (favor de leer como infante ñoño en ceremonia oficial de los lunes): “Al nano, al cantautor, al que ha luchado contra los estados totalitarios. A ése con quien sueña mi hija. A ése con quien sueña mi sobrina y mi esposa.”
Hay que decir que aún con referencia a la canción “Señora”, los discursos fueron todo menos emoción. Fernando Canales, por ejemplo, citó más de diez veces la palabra rebeldía, ello al hacer una breve semblanza de lo que ha sido la ciudad de Puebla.
“¿Rebeldía?”, se preguntaron varios asistentes a la entrega de la copia de la Cédula Real.
Nacho Mier, sentado junto a Enrique Doger, de forma extraña reía mientras Canales hablaba de la rebeldía y a manera de lugar común usaba párrafos de las canciones: “Esos locos bajitos que se incorporan (…) Mediterráneo (…) La Fiesta (…) No lo sé de cierto pero lo supongo (éste no de Serrat, pero sí de Sabines)”.
En ese orden, Canales le dijo a Serrat que prácticamente era poblano por adopción: “Víctor Hugo le escribió a los poblanos de entonces, a los poblanos de hoy, y desde hoy, a ti también”.
Justo al concluir su discurso apareció en una de las puertas del Cabildo Rigoberto Benítez, y él fue testigo de cómo Canales se acercaba a Serrat. Lo abrazaba como un hijo a su padre. Serrat, quien vestía de negro, le llevaba la cabecita de Fernando hacia su pecho y el otro retozaba y sonreía al abrazar a su ídolo.
En esta ocasión, hay que decirlo, Canales se cortó el cabello y no intentó emular al catalán como en otras ocasiones.
De ahí vino Carlos Meza Viveros para concluir con Enrique Doger. Al hablar Serrat refirió a que cuando llegó a Puebla se encontró con que los carteles de su concierto decían “Serrat, adiós a Puebla”.
—Yo ezpero que ezte nombramiento de Poblano no zea una dezpedida, como luego ze acoztumbra —dijo el compositor.
La sesión solemne de Cabildo culminó entre aplausos. Canales fue el primero en salir e ir por su camioneta Jeep color gris y esperar con la puerta abierta al catalán.
Serrat salió del Palacio de Charlie Hall, subió a la camioneta, en donde Canales lo esperaba con la puerta abierta.
Al llegar al edificio Carolino —dos calles más abajo—, Canales entró al edificio Carolino abriéndole paso al cantante.
Dio una rápida inspección del lugar. Rigoberto Benítez, al contrario, fue más tranquilo, no hizo aspavientos.
Al Salón Barroco llegó la esposa del gobernador Margarita García de Marín, el secretario de Educación Pública, Darío Carmona, y el titular de Desarrollo Económico, Gerardo Fernández, así como el vocero del gobierno estatal, Valentín Meneses.
En la sesión del Consejo Universitario, los consejeros fueron mandados a la parte de atrás.
En las primeras filas, por su puesto, se colocó un área VIP (Vi-ay-pi) con unas bandas para evitar que la perrusqui se mezcle con la crema y nata. Ahí estuvieron los directores de las facultades.
Y a las doce con quince minutos Serrat arribó al Salón Barroco acompañado del rector Enrique Agüera. Ambos sostuvieron una breve charla en la Rectoría.
Juntos entraron en medio de empujones de consejeros universitarios que llevaban en lo alto sus celulares con cámaras digitales.
Serrat fue nombrado doctor Honoris causa y le fue colocada una medalla la cual besó, mostró por un espacio de 15 minutos en su pecho y luego la guardó en su estuche de piel.
Para todos sus exégetas, Serrat no era del periodismo del corazón, no obstante, sus discursos emulaban eso y un poco más.
Serrat se convirtió en doctor por la UAP y en poblano distinguido, en medio de esos locos bajitos que se incorporan —para tratar de estar ad hoc con la exégesis—.
Serrat se subió a la camioneta de Canales a eso de la una de la tarde. Al salir del edifico, varios universitarios lo perseguían con sus celulares en la mano gritándole: “¡Serrat, Serrat!” Margarita García de Marín y Enrique Agüera acompañaron al cantante hasta las puertas del Carolino. Atrás un grupo de jóvenes los seguían.
Pero el ídolo de las juventudes sesenteras salió rápidamente casi sin voltear a ver a sus seguidores.
En el primer patio del Carolino se repartieron vino y canapés. Mientras que en el área de prensa, sándwiches y cocacolas, con música del catalán a todo volumen.
El pequeño ambigú fue muy modesto. No hubo la gran comilona acostumbrada, ya que hasta una maestra comía sus churrumaís con limón para acompañar una copa de vino blanco.
El festejo del nuevo doctorado fue exclusivo para universitarios sin el festejado.
Era una fiesta sin payaso.
Y así se quedaron los universitarios.

domingo, diciembre 04, 2005

lunes, noviembre 28, 2005

Por los viejos cuates

Foto de la redacción de Intolerancia tomada hace dos años, con motivo del segundo aniversario. El que hace caracolitos de la izquierda es su seguro servidor. La subo porque la encontré en el archivo
Saludos a los viejos camaradas

miércoles, noviembre 09, 2005

Algo sobre el cura pederasta

Ahora que se ha destapado la cloaca del cura pederasta poblano y que resultó ser amigo del párroco de la iglesia de Santa Clara Huitziltepec, un pueblito ahí por la mixteca poblana, un tal Gilberto Nájera. Recordé una de esas viejas historias de reportero que a cualquiera le pasan y que dada su importancia para mi, retomaré en este post:

Uno
Era septiembre de 1999, Arturo Luna era mi jefe de información en el periódico El Universal de Puebla. El 14 de septiembre, para ser exactos, mi jefe se acercó a mi y me dijo: "Oye cabrón, ¿en qué municipio las cosas están de la chingada?".
Inocente de mi, se me ocurrió darle una lista de varios municipios con problemas post electorales. Arrancaba la administración de Melquiades Morales Flores.
-¿Y cuál de veras está cabrón? -me insistió Luna, con un tono de curiosidad.
-Ah, mi querido Arturo. Yo creo que Santa Clara Huitziltepec. Los perredistas apenas golpearon a un grupo de policías que intentaron liberar la presidencia muncipal que estaba cerrada con piedras y palos. De esa golpiza, a dos tiras los mandaron al hospital.
-¿No mames?
-Me cai.
Arturo me vio tranquilamente y con su particular parsimonia me dijo: "Bueno, mi querido Zeus, pues te vas para allá. Quiero que cubras el grito en Huitziltepec". Yo me lo quedé viendo y le sonreí. Pensé: "Chinga tu madre. Ajá y acá está tu pendejo".
Arturo remató: "Te vas con el fotógrafo Ulises Ruiz."
"Me carga la chingada. Y para colmo me mandan con El Negro", volví a pensar.
Entre Ulises y yo pedimos la camioneta Hichi van que la empresa usaba para repartir el diario, pedimos viáticos y nos quedamos de ver el 15 de septiembre (día en el que descansan los reporteros, el 16 no hay periódicos) a las cuatro de la tarde en la redacción de El Universal.

Dos.
Total que el 15 a las cuatro de la tarde que nos dan el dinero, que nos dan las llaves de la Hichi van. Y Ulises me sugiere que nos compremos un paquete de pan bimbo, unos chiles La Morena, jamón, mayonesa, queso y dos cocacolas familiares para cenar algo.
Prendí la camioneta, ya cuando iba por el bulevar 5 de mayo que se le ocurre a esa madre (Hichi van) pararse. Así nomás, por sus purititos huevos (por no decir bujías) y a la de mil y con dos golpes técnicos y un empujón arrancó.
Llegamos a la Comercial Mexicana que está en la 5 Sur y compramos los víveres. En eso que le digo a Ulises: "¿Sabes qué cabrón?, esta madre si no le frenas no se apaga. ¿Cómo ves si nos lanzamos al pinche pueblo ese así, con el acelerador al fondo?, de huevos, a ver qué pasa".
-Pos vas -respondió lacónico.
-Pos voy.
Y que le meto el acelerador de Puebla hasta Santa Clara Huitziltepec, casi sin enfrenar, seguidito.
Qué rápido y furioso ni que la chingada. El pinche Zeus y el pinche Ulises que vamos hechos la chingada a un pinche pueblo que se ubica a unos kilómetros de Tepexi de Rodríguez.

Tres.
Llegamos al pueblo como a eso de las seis treinta de la tarde.
-Ulises, quédate aquí. Estás tan pinche feo que si te ven, te van a madrear por ponerle en la madre a este pueblo tan pintoresco.
-Vete al carajo. -Bueno, pero me esperas. Voy al carajo, regreso y les pido permiso a los perredistas para que sepan que venimos en son de paz.
-Sale
-No te comas los sandwiches.
-Chinga tu madre -
Bueno, pero no te los comas.
-Ok.
Para no hacer el relato cansado, fui y hablé con los inconformes. Para esto, yo mentaba madres, porque traía una movidita con una reportera de TV Azteca, de la cual me reservo el nombre porque ante todo soy un caballero y por ahí anda dando lata (ya no en TV azteca).
Por lo tanto, a mi me había invitado la changuita aquella a su noche mexicana y, por cierto, Ulises traía también su movida con otra muchachona. (como paréntesis, Ulises y este su relator habíamos acordado que una vez que pudieramos nos largáramos a ver a nuestras respectivas prospectas).
Entonces, que me les acerco a los perredistas y que saco las credenciales, y que me dicen que a toda madre y que me quedara, que había fiesta. "
-¿Y el presidente municipal, si está tomada la presidencia, quién va a dar el grito? -pregunté.
-Ese pinche Ardelio (el alcalde priista) no lo queremos aquí. Que dé el grito en su casa allá en su rancho.
-¿Y quién va a dar el grito? -insistí.
-Pos el cura
-¿Quién?
-Pos Gilberto Nájera, el padrecito del pueblo. (Ojo, aquí yo por dentro me sorprendí, porque el hecho era algo histórico. Miguel Hidalgo había renacido de la noche a la mañana).
La cosa es que yo intenté no mostrar la emoción que me generaba esa revelación y preferí quedarme calladito.
-Ah, claro, el cura.
-Sí, aquí lo queremos mucho.
-Es como su líder.
-Es nuestro líder moral, él es el que nos ordenó tomar la presidencia.
-Claro, es una buena obra -dije yo como si fuera algo normal.

Cuatro
Salí caminando rápidamente rumbo a la Hichi van. El Negro se había encerrado y ya se había cenado dos sandwiches. Eran como las siete de la noche para ese momento.
-Nos quedamos, Negro.
El cura va a dar el grito. Ya chingamos, nos llevamos la de ocho.

Cinco.
"Toc, toc, toc, toc"
-Ora pinche negro.
"Toc, toc, toc, toc"
-Ya cabrón, deja dormir un rato.
-Yo qué.
-Ay cabrón. Es afuera. Vas pinche Ulises, yo ya me los chamaquié.
-Te toca, a ti te conocen. Además yo estoy tan feo que voy a dañar la imagen del pueblo tan colorido.

Seis
-Buenas noches, qué pasó.
-Oiga, joven. Mire es que nosotros celebramos a la reina de la Independencia. Y como ustedes son periodistas quisieramos ver que si es posible, ¿verdad? que si nos hacen el favor de ser los padrinos de la muchacha.
-...
-Ándeles, no se hagan. Y aquí su fotógrafo que nos haga unas fotos.
-...
-Sale, gracias.
Y ahí ves a este su relator con la reina de la Independencia, vestida como quinceañera, una muchacha morena, con braquets, que tenía un barro más grande que su nariz. De ahí en fuera pues no estaba tan mal la oriunda de Santa Clara. "
Que me sientan en el toldo de una camioneta de redilas junto a ella y ahí los dos. Yo como el Momo, ese rey feo y ella con su sonrisa metálica.
Total que recorrimos el pueblo.
Ulises se justificó como fotógrafo por qué no podía estar con la reina.
Y el güey tome y tome fotos y riendose de este su amigo.
Llegamos al zócalo.
Nos tomaron otra foto y ora sí el momento de la verdad:
El cura Gilberto Nájera, un señor de no más de 70 años, con el cabello canoso apareció en la escena. Llevaba su sotana y toda la cosa.
Inició la misa.
El cura en la homilia habló mal de Ernesto Zedillo, de Melquiades Morales, habló bien del EZLN, mal del PRI, en fin, llamó a tomar las armas.
Tras culminar la misa. Se quitó la sotana, se colocó un sueter gris, tomó la bandera de México y: "¡Mexicanos, viva México!" Se aventó la letanía.
Concluyó el grito.
Pasaron los bailables, los recitales de los niños.
La fonomímica de Jeans, o un grupo así.
Y el cura se despidió.
Era mi momento, ténía que entrevistarlo.
Él caminaba sólo por la plancha del zócalo y de pronto me le acerco.
-Padre, padre.
Dos tipos gordos que medían algo así como 1.80 metros se me pusieron enfrente y me impedían el paso.
Ulises se escondió con su cámara tras unos arbustos.
-¿A dónde crees que vas?
-A platicar con el padre.
El cura se volteó y me preguntó qué quería.
Tras explicarle quién era y bla, bla, bla. El cura aceptó la entrevista. Saqué mi grabadora. Los gorilas me la tumbaron de un manotazo. "Nada de grabadoras". Saqué mi pluma y mi libreta de taquigrafía. Los gorilas me la hicieron a un lado. Entonces, yo me dije: "Ni pedo, mi Zeus, a la buena memoria".
La entrevista sirvió para confirmar que el cura había azuzado a los pobladores para tomar la presidencia municipal y sacar del pueblo al alcalde priista. Sirvió para denunciar al entonces gobernador Melquiades Morales, en fin.
Al concluir, el padre, quien hablaba coomo un papá conciliador dijo: "Hijitos, míos, vayan al baile, tómense unos tequiltas"
-Sabe qué padre es que ya nos tenemos que ir.
-No, no, no. Ustedes se quedan. Muchachos, acompañen a los señores a la fiesta.
Y los gorilas, como guaruras de la judicial nos llevaron a Ulises y a mi al baile (literal).

Siete
Ya habíamos bailado con la reina. Ya habíamos brindado con los pobladores. Y ya era como las doce y media. Nos escapamos. Nos subimos a la camioneta como de rayo pensando que cada quien agarraría a su respectiva chamacona para eso del grito y los festejos.
-Mi querido Ulises, acelerador sin frenar.
-Pos vas.
-Pos voy.
Y ahí ves a los dukes de SantaClara Ocoyucan sorteando el camino a como diera lugar. Total que al llegar a Chachapa como a eso de las dos y media de la mañana. Cuaz. que se para el coche.

Ocho
Ya habíamos empujado. Ya lo habíamos pateado. Ya lo habíamos escupido. Total que el auto no respondía. De pronto a empujar y los perros que empiezan a ladrar. Salimos corriendo y estaba la camioneta en una bajada. La Hichi van que toma su fuerza y que se sigue la muy desgraciada y que nos deja al Ulises y a mi. Pasó una patrulla de la policía municipal de Puebla en la carretera, lo detuvimos y nos dijo que nos llamarían una grúa. Pues ni madres, qué. Le marqué a mi compadre Alejandro Rodríguez para que me mandara una grúa y estaba repedo. En fin. la historia culminó con que llegué en un taxi a la redación de El Universal y de ahí pedimos la grúa. Ese día a las dos de la tarde ya estaba escribiendo la noticia que llegó a las primeras planas del diario a nivel nacional.

Colofón
Ahora que Gilberto Nájera resurje como el mejor amigo del pederasta bien vale la pena retomar la historia.
-¿Y qué pasó con nuestras changuitas?
-Nada, nada, lo que le pasaría a cualquiera, esa noche fueron felizmente fajadas por otros menos pendejos que nosotros
"¿A quien se le ocurre trabajar en 15 de septiembre? "


Fin

miércoles, octubre 05, 2005

El rector Agüera le rinde protesta al rector Agüera

Como en un poema del viejo poeta Ernesto Cardenal, en Puebla pasó lo mismo
O en otras palabras: el rector Agüera le encargó la nueva reforma universitaria al rector Agüera, a fin de que el rector Agüera utilice su cargo al estilo Agüera.

La última imagen del video institucional proyectado en dos pantallas durante la toma de protesta de Enrique Agüera Ibáñez —en el auditorio Julio Glóckner— definió el futuro de lo que serán los tiempos agüeristas: “Nueva Reforma Universitaria. Maestro Enrique Agüera Ibáñez”. Diría el clásico: alabanza en boca propia es vituperio.
Y no sólo eso, las adulaciones a sí mismo se convirtieron en la nueva forma de hacer política al interior de la máxima casa de estudios. Tan fue así que Enrique Agüera (el rector interino) le rindió protesta a Enrique Agüera (el rector entrante).
Y él mismo se felicitó por su triunfo.
Y él mismo se sonrió consigo mismo.
Sólo faltaba la imagen en la que Agüera se abrazara y se deseara los parabienes como un narcisista desbordado.
Más tarde, ya en la comida del festejo, los operadores de Agüera, desde Damián Hernández (conocido por los universitarios como “El milanezo”) hasta Rafael Oropeza, incluyendo a Fernando Santiesteban Llaguno (“El Barbas Meadas”, universitarios dixit) se la pasaron abrazando a su jefe. Incluso Hugo Eloy Meléndez ahí estaba, controlando sus deseos por el alcohol para evitar otro borrachazo.
Aduladores y busca chambas por aquí y por allá: “Maestro Agüera, una foto”, clamaban las secretarias al verlo pasar.
Mientras Agüera recorría las mesas para saludar a sus invitados en el tercer patio del Carolino, varios de los universitarios como el porro de Rafael Oropeza lo cazaban para saludarlo, no una, sino dos o hasta tres veces.
Si Agüera iba a la derecha.
Ahí están sus funcionarios que van para la derecha.
Si Agüera va para la izquierda.
Ahí ves a sus corifeos que corren hacia la izquierda.
Si Agüera se sienta.
Ahí los ves de pie a unos metros de él, esperando a que se levante.
Si Agüera quería ir al baño.
Los seguidores del agüerismo se apostaban afuera como si fueran guaruras esperando ayudarlo una vez que terminara.
El tercer patio fue en donde la austeridad universitaria se vio opacada por el vino y alcohol que rodó por todas las mesas hasta la noche.
No obstante, horas antes, uno veía a Enrique Agüera con el dedo índice extendido, con la voz firme diciendo en los micrófonos: “Especialmente habrá ahorros en las comidas institucionales y obsequios protocolarios”, pero no, la austeridad republicana sólo sirvió para quedar bien con el marinismo, pues más tarde ésta se convirtió en una austeridad chabacana.
Los únicos que no asistieron para legitimar su “amarre de cinturón” fueron los velecistas: Ni Francisco Vélez ni su hermano el ex rector Alfonso.
En el tercer patio estaban todos: universitarios, funcionarios y periodistas, que con sus plumas y sus tremendos traseros calentaban las sillas y se la pasaban adulando a todos los hombres del poder.
—¿Cómo ves a “El Milanezo” (Damián Hernández), que quiere Comunicación Social?
—¿Milanezo?, ¿por qué le dicen así?
—Ah, porque cada que el rector le dice que si ya hizo algo él siempre responde: “Tsssss, ya estuvo, jefe”. Hace como si friera milanezas. A poco no, si lo ves parece que vende tortas de chorizo con huevo, pero eso sí, bien sabrosas.
—¿Y quién va para la Secretaría General?
—“El Barbas Meadas”.
—¿Y ese quién es?
—Fernando Santiesteban Llaguno.
—¿Y por qué le dicen “El Barbas Meadas”?
—Tienes dudas, ve y huélelas.
Mientras todo ello ocurría, varios universitarios se quejaban porque se les había obligado a renunciar de sus puestos:
—Y yo qué culpa tengo, por qué me obligaron a renunciar si yo no soy funcionario
—¿Y quién lo obligó?
—A mí me dio la orden Rafael Oropeza y fue a fuerza.
Ya al final, todo era la borrachera del poder: periodistas jugueteando con funcionarios, universitarios bebiéndose todo el vino.
Cuando ya casi todo había acabado, Agüera regresó y se sentó en una mesa con los típicos lambiscones: Omar Álvarez Arronte, Luis Rossano y un columnista mofletudo y servil, quien por cierto ahora presume su look de luchador a la Latin lover.
Así concluyó la austeridad uapachosa.

miércoles, agosto 31, 2005

Se suman a los comentarios

A través de un correo electrónico nos enteramos que la profesora Elb Esther Gordillo Morales se sumó al comentario sesudo de la noche y nos mandó a decir:

"Sí, que CHINGUE A SU MADRE MADRAZO"

PD. Si es que tiene

miércoles, agosto 24, 2005

Comentario sesudo de la noche

Cuando no hay más que postear, cuando el coco se seca sólo hay una cosa que decir:

¡QUE CHINGUE A SU MADRE MADRAZO!

PD. Viva la familia

martes, agosto 23, 2005

Ahora sí la velocidad de la luz

Bueno, ora no.
Mejor compren el chingado libro que está poca madre.
Lo edita Tusquets y es de Javier Cercas, el mismo de Soldados de Salamina. Iba a subir unos textos, pero primero, esta madre (computadora) no me lo permitía, luego se me borró el texto en word y para acabarla de amolar el día que cargaba el libro lo perdí en una borrachera en el restaurante El Chimichurri.
Ojalá y algún mesero lo haya tomado.
Chingados, lo cambié por unos güiskis, unos coñacs y un sambuca negro.
Ni hablar puñal, trais mujer.
Pero el pedo estuvo bueno.
Bien bueno

Salud y saludos terrícolas, ¡hip!

martes, agosto 09, 2005

El baile de los cuchillos

(Del archivo, crónica en la región de Tehuacán)


El baile de los cuhillos
(San Gabriel Chilac, octubre del 2004)
Una alfombra llena de sangre.
Un señor limpia con un cepillo todos los chorros que salen de los cogotes de los chivos. Sangre, más sangre que salpica caras, brazos, piernas, que se mezcla con la saliva y ese dulce olor a muerte.
Ese morbo, ese nervio que se siente en la panza, esa desesperación porque en cualquier momento los animales serán sacrificados.
Esa mirada inocente del chivo que ve a sus congéneres que se arremolinan.
Ese hombre con esa pistola de aire, listo para disparar.
Ese otro hombre con un cuchillo en lo alto.
Ese quejido.
Esa sangre espesa que cae de las bocas de los chivos.
Ese flash, ese quejido, esa salpicada de sangre.
Ese cacique del rancho La Huerta. Ese tal Iñigo que ve a sus trabajadores, todos ellos indígenas, a quienes les paga nada más con orejas y patas, a los que les va bien les remunera con maíz y panza de las pequeñas bestias sacrificadas.
Esa danza de los cuchillos.
Todo en su conjunto genera bochorno.
Esa es la fiesta del chivo, la fiesta de las tripas, de la sangre seca, del morbo.
Es la fiesta de lo grotesco, la continuación de la tradición española. Es, sin lugar a dudas, la mejor forma de oler mierda mezclada con ese líquido viscoso.

La fiesta del chivo
Este es el último chivo de Melquiades Morales, parece increíble cómo un caprino es capaz de recordar lo inexorable de la medida sexenal.
El gobernador, acompañado de su entrañable asesor y amigo, Eduardo Robledo Rincón y el secretario de Cultura, ven cómo en una danza, en una fiesta, con una nube de incienso, las cosas cambian. Cómo todo encanece, desaparece con una banda de pueblo tocando a todo lo que da.
El gobernador baila con su último chivo. Melquiades Morales, enfundado en su guayabera está emocionado, está contento por tantos y tantos regalos que los indígenas de San Gabriel Chilac le han entregado.
Nuevamente tiene un cetro, su bastón de mando, su corona de ajos, su collar de flores, sus nubes (flores blancas del campo) y canastas.
El gobernador no cabe de ancho: baila en la fiesta que derivará en masacre.
Su último chivo también baila. Ese chivo, hay que decirlo es el que se salvó de ser parte de los cuchillos y las charrascas filosas de los hombres con enaguas que, sin querer, muestran sus testículos cuando destazan animales.
El mandatario baila primero con una de las indígenas de Chilac, la música de fondo es “El guajolote”. Casi todos los funcionarios que acompañaron a Melquiades Morales también danzan al ritmo que les impone la banda municipal de Tehuacán.
Una mujer con incienso recorre a los bailarines. Antonio Zaraín, Pedro Ángel Palou, Eduardo Robledo Rincón, y hasta el director de Intolerancia diario, Enrique Núñez, reparten toda la polilla en medio de la tarima donde se celebra la fiesta.
Aquí no importa la sucesión ni quién va arriba en las encuestas. Es la última celebración de Melquiades Morales. Es su danza, su despedida.
—¿Es su último chivo, gobernador? —preguntó una reportera.
—Sí.
—¿Hay nostalgia?
—Sí, sí la hay.
Melquiades Morales se despide de los tehuacaneros. Todos los años vino como el gran tlatoani a ver sus seguidores.
Ahora, con un chivo, con una danza, a todos les dijo adiós.
Regresará como amigo, dijo el maestro de ceremonias.
El aludido sólo hizo una genuflexión en señal de aprobación.

Matanza en la huerta
Los chivos son llevados a un pequeño corral. Se siente cómo el morbo por ver la muerte y la sangre se juntan e imponen. Ese pequeño nervio que ataca el estómago empieza a ser cada vez más evidente.
El primer chivo es tomado por los cuernos. Impera la mirada inocente del animal, quisiera reclamarle a fotógrafos, reporteros y demás público que con ansia y morbo desean ver la sangre y las vísceras.
Una pistola es colocada en la cara de la pequeña bestia.
Un disparo seco acaba con la vida del chivo, pero no deja de ver a los deseosos de la muerte.
Un hombre moreno, sin camisa, sólo con short, le entierra un cuchillo en el cogote, la danza de la sangre y los coágulos comienza a bañar a los matanceros.
Y uno más pasa a ese destino fatal.
Cuando el matancero entierra el cuchillo lo saca rápidamente y levanta el arma como si fuera un triunfo, como si demostrara su virilidad.
Es como un acto sexual forzado en sí mismo.
Cada uno de los chivos muertos es colgado en ganchos para que se desangren.
Cada gancho les es colocado en las patas y así, con la garganta desecha, son secados.
Un hilito de sangre comienza a recorrer el pecho y las patas.
“Mi sangre, mi sangre”, corre una ancianita con una cubeta para exigir que sea llenada por más litros y litros de esa sustancia roja que apesta “a madres”.
Son más de 60 chivos los colgados. Luego, los matanceros los avientan sobre petates para ser despellejados.
Del ano salen las pequeñas bolas de excremento. Al abrirlos les exprimen todo el orín. Apesta.
Los ojos del animal caen sobre cada uno de los morbosos, miran en una actitud de reclamo, de desesperación, de pedir auxilio, de: “mírame como me maltratan y tú ahí parado no haces nada”.
La señora que quería su sangre pasea ya con su cubeta llena. Contenta, feliz, hinchada de orgullo, con eso preparará la barbacoa y los tacos con sal acompañados de cervezas Victoria.

Para alabar a Dios
Los rezos en la hacienda de La Huerta son los que dan inicio a la fiesta del chivo. Un organito es usado para acompañar la celebración.
Mientras un señor canoso comienza con sus rezos a Dios, a la tierra, a la madre naturaleza y a los espíritus de los animales, en el pequeño órgano se escucha la vieja canción “De colores, de colores son los...”
Un grupo de mujeres indígenas oran y piden porque la producción de la matanza sea buena para este año.
Los matanceros esperan y escuchan. Preparan cuchillos que suenan fríos. Colocan cuerdas que serán usadas de manera terrible, enterradas en los pequeños cuerpos de los animales.
El rito termina con una canción: Amor eterno de Juan Gabriel: “Cómo quisiera que tú vivieras, tarde o temprano estaré contigo... amándote... Amor eterno”.
Al concluir los rezos se prepara la pistola.
Y el rito comienza: ese morbo, ese nervio que se siente en la panza, esa desesperación porque en cualquier momento los animales serán sacrificados.
Esa mirada inocente del chivo que ve a sus congéneres arremolinados.
Ese hombre, con esa pistola de aire, listo para disparar.
Ese otro con un cuchillo en lo alto.
Ese quejido.
Esa sangre espesa que cae de las bocas de los chivos.
Ese flash, ese quejido, esa salpicada.

martes, julio 19, 2005

Pendiente la velocidad de la luz, mientras Pixies

Una rolita de poca madre: Where is my mind de los Pixies

Stop
With your feet on the air and your head on the ground
Try this trick and spin it, yeah
Your head will collapse if there's nothing in it
And you'll ask yourself
Where is my mind? Where is my mind? Where is my mind?
Way out in the water, see it swimming
I was swimming in the Caribbean
Animals were hiding behind the rock
Except for little fish
When they told me east is west trying to talk to me, coy koi
Where is my mind? Where is my mind? Where is my mind?
Way out in the water, see it swimming
With your feet on the air and your head on the ground
Try this trick and spin it, yeah
Your head will collapse if there's nothing in it
And you'll ask yourself
Where is my mind? Where is my mind? Where is my mind?
Way out in the water, see it swimming
With your feet on the air and your head on the ground Try this trick and spin it

La velocidad de la luz

Debido a que esta mierda ( la computadora en la que escribo, normalmente) me tiene vetado y censurado, les debo por unos días un texto sobre el último libro de Javier Cercas, La velocidad de la luz.

Hasta entonces

miércoles, julio 13, 2005

Un fusil por Meneses

La semana pasada falleció Alejandro Meneses, un escritor nacido en Tlaxcala pero adoptado como poblano por necesidad. Sin duda, Meneses era el mejor narrador poblano. Era un outsider en el estricto sentido de la palabra que bebía vodka oso negro. Lo conocí por tres amigos: Araceli Lanche, quien fue su alumna de cuento, Víctor Arellano y uno de sus compañeros de parrandas, Jesús Bonilla.
En Puebla, entonces, había dos escritores de primer nivel: el primero Meneses que representaba a esa cultura underground y por otra parte, Pedro Ángel Palou que era el escritor de la élite -no estoy acusando a Palou de malo, al contrario-. Ambos antípodas, se llegó a decir que eran enemigos, sus estilos distintos. Uno de escritorio el otro de banquita o de barra de cantina.
Una vez que falleció Meneses muchos de sus amigos acudieron a despedirse de él, pero en la edición del diario Cambio apareció una carta de Palou que creo que es el mejor homenaje que le han hecho.
Este blog está hecho de recortes, de ideas recortadas, de pegotes, de imágenes inconclusas y es por eso que me permito el plagio de la carta que escribió Palou, es conmovedora al punto de la lágrima, así que queridos lectores de este su blog ( a parte de mi ma' linda) ahí les va:

Querido Alejandro:
Tal vez mis palabras no te sean gratas, incluso en un viaje esperado que todos posponemos. Pero la muerte nos iguala. A todos. Te lo dije alguna vez en persona y ahora lo repito en público: eras nuestro mejor narrador. Tenías diablo, duende —si fuera poeta—, demonio, vamos. Ningún libro de cuentos escrito en Puebla iguala a tus Días extraños. Lo sabías. Quizá por eso... Pero no nos vamos a poner nostálgicos. Tú que odiabas la autocomplacencia. No pudimos comprendernos, en persona. Algo en mi ser te repelía. Y lo supe siempre. ¿Recuerdas aquella increpación en la Casa de Cultura? Yo te oí, desde mi admiración. ¿Supimos quererte? Puebla no quiere a sus escritores. Eso es claro. No los lee, de hecho. Yo tampoco te busqué, hubiese sido en vano. Lo mío te parecía vano, efímero. Y quizá tengas razón. No lo sé, tampoco. Alguna vez me dijiste efectista. Tú, que creabas atmósferas. Y las vivías. Sólo te copio, donde quiera que estés, lo que me escribió Roberto Bolaño antes de morir: "Ninguna inmortalidad literaria vale lo que la felicidad en la vida". Diviértete, maestro...

Pedro Ángel Palou

domingo, julio 10, 2005

Mierda

Este asunto es simple: uno se va a la mierda y ya.
Uno traga mierda y ya
uno se llena de mierda y ya
Y en ella se hunde
Ah, y ya

miércoles, junio 22, 2005

Juan Gabriel en el bote

Aclaración: No es homofobia, me cai que no, pero qué pinche gusto.
Es como si de pronto a los de rebelde los ponen frente a un paredón y los acribillan.
Y a los Yonics los destripan.
Y a los de Bronco les abren la panza.
Ya José José lo sancochan en aceite hirviendo.
Y si a los de La Academia les vuelan los testículos de un plomazo.
Sí, lo reconozco soy un intolerante.
Que me lleven a la hoguera.
Que me pateen los huevos
Que hagan de mi lo que quieran
Pero qué pinche gusto.

PD. Me cai de madres que sí.

éramos treinta y tres

No hay post que duré cien años ni distraido que lo aguante.

lunes, junio 20, 2005

Memorias del subdesarrollo

Memorias del subdesarrollo


Apagas el televisor. Apagas el DVD. Te recuestas por un momento sobre tu cama dura. Te rascas los testículos una vez más y hueles tus dedos.
Te levantas.
Tomas una toalla.
Pasas al baño.
Dejas que el ruido del agua se escuche encima de tu cuerpo desnudo y gordo.
Tomás Gutiérrez Alea tiene la virtud de fotografiar y congelar escenas, imágenes que dicen todo.
El silencio que come te lo llena con la música que te termina de pulverizar.
Al terminar de ver Memorias del subdesarrollo te ves reflejado en Sergio, su protagonista, aquel hombre de 38 años divorciado de una mujer loca que hace berrinches por todo.
Más tarde sales a la calle y te encuentras como si fueras Sergio, aquel pequeño burgués que todos llevamos dentro, en un mundo raro.
Caminas, escuchas los ruidos que opacan el sonido de tus pensamientos.
Te olvidas de Madrazo, del Peje, de Marín y de Doger.
Caminas como Sergio en una de las calles de Cuba.
El sonido de los cláxones tapa todos los demás ruidos.
Te falta la música de fondo.
Caminas solo como si no existieras, como si no fueras de este mundo.
Te importa un carajo el desafuero, te importa un carajo el Patria o Muerte, venceremos.
Estás como Sergio, un ente casi inexistente que camina en una película a blanco y negro.
Retomando esas fotografías esas imágenes.
En tu propio subdesarrollo.
No cabe duda Gutiérrez Alea te invita a su propio mundo. Te contagia o te recuerda tus propias penas: que honestamente te vale madres todo.



Texto fusilado del internet:

Que las contradicciones del burgués pueden reflejar como en un espejo las de la sociedad donde la burguesía ha llevado la voz cantante, lo demuestra esta obra maestra del razonamiento y la ironía. Una historia personal que hubiera sido intrascendente de no ocurrir en los vertiginosos días de la revolución, cuando todas las contradicciones se pusieron al rojo vivo. La película entrega un monólogo interior con mirada a la calle, como es la novela homónima de Edmundo Desnoes

miércoles, junio 01, 2005

silencio

Esta chingadera me tiene vetado, desde hace más de dos meses no puedo subir ningún post. Nomás por sus purititos huevos

miércoles, marzo 09, 2005

Los outsiders

A partir del próximo sábado Los outsiders aparecerá publicado en el periódico Cambio.
Sexo, política y agruras.
Sólo cinco pesos.
Pregúntele a su boxeador

lunes, febrero 07, 2005

Recuento del fin de sexenio con mezcla de pecas saltarinas

Lo primero fueron sus pecas en esa nariz aristócrata. En esa nariz sin cartílago.
Lo segundo fueron las odas a la Luna.
Lo tercero fue la revelación de El Ángel Custodio y el cielo y la hora cero.
Vaya que nunca había observado que la naturaleza se detiene, avanza, camina, se muere y renace en cosa de segundos.
"Orita vengo", dije "voy por una botella de agua mineral". Salí a las seis de la tarde de mi casa y regresé a eso de las dos de la mañana.
Vi el cielo que se revolvía en una mezcla de colores azules, rosas, naranjas. Vi la avenida Juárez distinta. Vi a los cuervos gritando, mientras la naturaleza fallecía.
Tu espalda morena estaba ahí.
Tus cabellos recogidos alimentaban la escena.
La Luna estaba a punto de salir.

Lo primero fue tu cabello en una conferencia de prensa de Jorge Morales Alducin.
Lo segundo fue un animal en cautiverio.
Lo tercero fue una coca-cola y un café americano, por cierto horrible.
Lo demás es historia.

Vale, que podría enumerar una por una la serie de encuentros y desencuentros.
Pondría los puntos sobre las íes.
Uno a uno.
Y todo para decir lo que ya sabes: que me traes pendejo.

En el principio fue una flor de calabaza.
En el principio era una quesadilla.
Al final le colocaron rajas y chicharrón.
Pero la flor de calabaza se mantuvo y todo para recordar, una y otra vez, el primer encuentro o reencuentro.
Con tu cabello y tus pinches pecas.
Mis miradas libidinosas.
Mis instintos sexuales.
Mi abstencionismo emocional.
Y las ganas de ir por una botella de agua mineral para no regresar jamás.

Lo primero fue una botella de agua mineral.
Y tus, nuestras, horas cero.





lunes, enero 31, 2005

Pinche cursi

Debo reconocerlo soy un cursi.
El espacio en blanco que sigue a continuación servirá para ponerle toda la melcocha que existe en este pinche estado.








Soy un cursi sin lugar a dudas y lo cursi es sinónimo de aquello que no existe, que nunca se logrará

viernes, enero 28, 2005

¡Vete al espejo!, ¡chamaco cabrón!

Las pocas veces que mi papá, un tal Alberto, era razonable fue cuando me decía "vete al espejo". La orden era imperativa por lo que no podía negarme.
Me paraba frente a un espejo que colgaba en la sala de la casa ubicada en la 5 Norte 2006. Me ponía a verme y no entendía ni un carajo.
Mi padre me observaba desde una silla y yo nervioso, tenía miedo de que me fuera a pegar, no dejaba de verme.
Pasados cinco minutos él me decía: "a ver, ahora pregúntate: ¿te estás haciendo pendejo?".
Yo al verme me dije en voz alta: "¿me estoy haciendo pendejo?".
Inmediatamente comprendí lo que quería decirme mi padre.
Sí, me estaba haciendo pendejo.
Creo que desde hace diez años para acá estoy viviendo lo mismo.
Lo que los mortales llaman vida sentimental, que me parece de asco la palabrita, es para mi como volverme a ver en el espejo durante cinco minutos.
Creo que me encuentro en esta situación en la que no avanzo, no me hallo, no me encuentro.
Me han acusado de cobarde, ojete, caliente, horny, mala persona, miedoso, celoso, mala madre, pervertido, sodomizador, naco, sin estilo, putañero, obsesivo, culero e hijo de mi chingada madre, útil, prepoitente, puberto de 14 años a mis 30.
Después de todo creo que sí.
Tienen razón.
Creo que sigo sin encontrarme.
En mi casa sobro: no me hallo y no me hallan.
En mi trabajo intento ser bueno, pero soy tan ojete y culero como la bola de periodistas a mi alrededor.
Soy un diletante, un ignorante.
A la pequeña Araceli colaboré para partirle la madre. A la buena Exi, también, a Blanca la abandoné, a Elizabet la usé.
Ahora en las condiciones en las que me encuentro creo que sigo siendo aquel muchacho miedoso, aquel que se hundía cada vez que llegaba su padre a la hora del trabajo con miedo a que se desquitara de él.
Me estoy haciendo pendejo.
Me estoy haciendo pendejo.
Me estoy haciendo pendejo.
Me estoy haciendo pendejo.
Y así intento sobrevivir a este espectro de mentiras y usos.
Espero, pues, como diría Sabines que el día de mi muerte sea respetado.



martes, enero 11, 2005

caroline says 2

Caroline Says 2
Caroline says - as she gets up off the floorWhy is it that you beat me - it isn't any funCaroline says - as she makes up her eyesYou ought to learn more about yourself - think more than just IBut she's not afraid to dieAll her friends call her 'Alaska'When she takes speed, they laugh and ask herWhat is in her mind, what is in her mindCaroline says - as she gets up from the floorYou can hit me all you want to, but I don't love you anymoreCaroline says - while biting her lipLife is meant to be more than this - and this is a bum tripBut she's not afraid to dieAll her friends call her 'Alaska'When she takes speed, they laugh and ask herWhat is in her mind, what is in her mindShe put her fist through the window paneIt was such a funny feeling

It's so cold in Alaska X3

martes, enero 04, 2005

Última misiva: Carta de un fanático de Watters a ya saben quién

Últimas líneas.
No tenía nada de que escribir.
Resulta que la flor de calabaza ya estaba de vuelta cuando empecé a redactar algunas líneas al respecto.
Empecé con textos mamertos y cursis, ya saben cómo es esto de los abarrotes. Pero a la larga me doy cuenta que hay más que escribir, pues mi nostalgia fue sellada.


lunes, enero 03, 2005

Nefastófeles come back

¡Aguas, que ahí viene el mudo!

viernes, diciembre 31, 2004

El correo del zar (sólo para iniciados)

Estoy en un ciber piojito.
Huele a mugre, pica.
Es como estar en casa.
No hay más noticias.
Feliz navidad, la guerra ha terminado.

jueves, diciembre 30, 2004

Apuntes sobre un viejo cabrón (versión corregida)

José Luis Ibarra Mazari era un viejo cabrón.
Cabrón en el estricto sentido de la palabra: agudo, inteligente, sarcástico, criticón, tierno y buen amigo.
Cabrón, pues.
Falleció el miércoles por la noche, víctima de un problema en el corazón. No soportó una operación que le practicaron en el IMSS San José.
El jueves por la mañana, en Radio Oro, escuché a Luis Ochoa decir que el pasado 24 de diciembre le marcó por teléfono y le preguntó cómo estaba. La sorpresa: por primera vez decía que estaba mal, que estaba en el hospital. "Pero no creas que estoy mal por algo de salud. Estoy mal porque me contrataron de Niño Dios como en diez nacimientos y no me dará tiempo de estar en tantos pesebres."
Así se las gastaba el viejo cabrón.
Era un burlón de sí mismo. No le daba pena decir que él era tuerto: "No me pueden decir que soy discapacitado visual. Soy tuerto. No tengo un ojo. No se les dice discapacitados del cerebro ¿o sí?. Se les dice retrasados. Los ciegos son ciegos y los cojos pues..."
A Ibarra lo escuché por primera vez en 1988, yo tendría como 14 años. Comenzó a conducir junto con Fernando Canales y Marco Arturo Mendoza el programa aquel de A Toda Máquina, cuando a Fernando Crisanto lo había censurado el gobierno de Mariano Piña Olaya y había abandonado dicha transmisión.
Ibarra era un tipo genial y el trío aquel era estupendo.
Posteriormente lo escuché con Eduardo Merlo y Horacio Reyba (su sobrino) en un programa que se transmitía en AM, que se llamaba la Gaceta. Eso habrá sido por ahí de 1992 ó1993.
Dice Merlo que cuando echaron a andar ese programa, Enrique Montero Ponce les dijo: "No, no se preocupen. Dos o tres monos los escucharán".
El problema es que éramos como más de tres mil monos que escuchábamos ese programa que se transmitía en la XEZT, 12.50 de Amplitud Modulada.
Y al pobre de Montero lo monitoreaban los monitos de la sala de prensa del Gobierno del estado.
Montero, siendo honestos, qué güeva.
Yo conocí a Ibarra por ahí de 1995, en la cabina de Sí FM.
Llegó como a eso de las nueve de la mañana. Terminaba el programa de Canales.
Canales al verlo le dijo: "Masiosare"(Léase Mazari).
—Quiobo flaco —respondió el viejo, quien prendía uno de sus tradicionales Marlboro rojos.
Se puso a platicar con Minerva Gutiérrez, operadora de la 98.7.
El viejo cabrón hablaba normal, como si estuviera en un programa de radio. Sin ánimo de caer bien, sin presunciones.
Al escuchar su voz, que es inconfundible, volteé a verlo.
El viejo actuó como si nada.
Le pedí un cigarro (maldita costumbre la mía de fumar a las costillas).
Me lo regaló.
Me quedé callado.
Esa costumbre de encontrarse con tus superhéroes radiofónicos.
El viejo cabrón era como Luis Manuel Pelayo a la hora de interpretar a Kalimán. Era un secreto la voz de Kalimán. Siempre te imaginaste a Kalimán del otro lado de las hondas hertzianas, con su capa, con su traje blanco.
Y es que al ver a Ibarra Masiosare (Canales, dixit) te encuentras a un señor ya canoso, con una mirada (digo una porque nada más le servía un ojo) profunda y con una sonrisa similar a la de un chamaco desmadroso.
Tú escuchabas a Ibarra y te imaginabas a Kalimán, pero no era así, Ibarra en la radio era un Kalimán radiofónico, pero nada que ver con la figura aquella de la "Serenidad y paciencia mi querido Solín".
En 1996, meses después de que Canales emigrara a Radio Oro y se conformara aquella aventura noticiosa llamada En Confianza, Ibarra Mazari llegó a la estación.
Antonio Grajales (Amponio Granujales, como lo llamaría el viejo cabrón) lo contrataría por enésima ocasión.
Ocurrencia o golpe de suerte.
Grajales se le ocurrió decir, muy a su estilo: "Ay, mano, Fernandito (Canales), mano. A ver si van tus reporteros (yo entre ellos) a tomar unas clasesitas, mano, porque son medio pendejos para hablar, mano".
Habrá sido por ahí de septiembre del 96, un sábado a las diez de la mañana cuando por primera vez apareció Ibarra Mazari.
Alma, la secretaria de Canales, le sirvió un café horrible que había ahí.
Llevaba bajo el brazo el libro de "El Águila y La Serpiente" de Martín Luis Guzmán.
Y comenzamos a leer el capítulo aquel de la fiesta de las balas.
"Lean en voz alta, chamacos. Aunque vayan a cagar, lean siempre en voz alta".
A Ibarra se le veía entonces con sus lentes, un suéter, algún libro y el periódico La Jornada, al cual le era muy leal. El café ese horrible que preparaban en Oro, también lo acompañaban todos los sábados.
Sus clases de locución, si se les puede llamar así, eran divertidísimas.
Todo el tiempo leyendo o, en su caso, escuchando las anécdotas de el viejo cabrón, acompañado de los cafés de Almita, sus Marlboro rojos y Mauricio, su asistente, un tipo, por cierto, muy simpático.
Ibarra te platicaba que cuando cumplió un año sin beber alcohol, pues fue alcohólico nuestro Kalimán, descubrió en el calendario que ese día se celebraba el día de San Expedito.
Habrán sido ocho o diez meses que escuchamos reír y platicar a Ibarra Mazari. Sus clases eran dos horas de su programa “Ojo al parche”.
Pepe Azpiazu, uno de los mejores locutores de la XECD, dijo en Radio Oro el jueves pasado: “Ibarra llegaba puntual a la radio. Revisaba los periódicos, llevaba algunos recortes y apuntes. Todo eso lo hacía a veces treinta minutos antes de entrar a sus programas. Para Ibarra no había excusas sus programas eran lo más importante.”
A Ibarra no le gustaba que le alabaran su voz: “Mi voz es un don que Dios o un ser supremo o el creador me dio. Pero eso no depende de mi. Yo no engolo la voz, simplemente trato de leer y hablar correctamente”.
Las clases de Ibarra se acabaron por1997. Posteriormente me lo encontraba en La Vaca Negra o en Los Amorosos de la Juárez, o en cualquier café del centro.
Ahí platicábamos largo y tendido.
Yo quedé de regalarle un libro de Enrique Serna: El Seductor de la Patria.
Y ahora que lo recuerdo, siempre me reclamó porque nunca le hablé a su celular y nunca le regalé el libro, ni modo, me comporté como todo un poblano.
No obstante, con Ibarra se platicaba de todo: de música, de historia, de mujeres, de radio, of course de radio.
La última vez que lo vi fue el uno de noviembre, Ibarra tomaba café con Jesús Manuel Hernández. En un Itallian Coffe, que está sobre la 2 Sur atrás de La Catedral.
Lo saludé.
Reímos un poco, como siempre. El viejo cabrón me hizo reír, como siempre.
Nos despedimos con un fuerte abrazo
Muchos diremos que lo conocimos. Muchos presumiremos de sus largas charlas y de que lo escuchamos en no sé cuántas estaciones de radio. Algunos más practicarán aquello que alguna vez escribió Chava Flores: “Cuando vive el infeliz ya que se muera, hoy que ya está en el veliz que bueno era”. No obstante, sus amigos, dijo acertadamente Ricardo Menéndez Escobedo, éramos todos sus radioescuchas. Éramos sus más fieles seguidores.
Muchos asistieron a darle un adiós.
Otros preferimos dedicarle unas líneas a la voz oficial de los comerciales de Casa Rodoreda.
Hasta siempre, don José Luis.
Sus últimas palabras fueron: "Ya mis burros van muy lejos. Voy y vengo."
Voy y vengo.
Hasta siempre.

miércoles, diciembre 29, 2004

Falto de lunas

Así me llamó el buen Luis Ricardo, el rey del blog poblano, un cabrón a toda madre que tiene su blog, por su puesto.
Bien llamado, el falto de lunas.
Sí, sí.
Nomás no hay satélites en mi órbita, ni hablar.

Carta de un fanático de Waters a una fanática de Violetta

Bitácora selenita del 29 de diciembre

Son las siete y veinticuatro minutos de la noche. A cabo de ver una película que me regaló mi amiga Azzull Mendoza, hoy por la mañana. La película se llama El Violinista, es una producción china. Por su puesto, le regalé el libro de Los Detectives salvajes de Roberto Bolaño.
Azzul se espantó al entrar a mi cuarto por algunas películas que me había prestado y al ver la cantidad de discos y dvd's regados en mis libreros.
Parecía mi mamá regañándome.
"Es mi búnker", le dije.
Ella me sugirió que ordenara mis discos y mis películas por orden alfabético. Ello luego de que no encontraba mi colección de La Crema, ahí donde tocaban Baker, Bruce y Clapton.
Nos fuimos a tomar un café y vi lo ordenada que era: tenía el boleto del vallet parking debajo de un monedero, su café: un moka con no sé qué madres, pero todo perfectamente bien ordenado.
Y me acordé cuando yo era un escuintle de la secundaria y todo el puto tiempo se la pasaban regañándome "por que parecen chilaquiles tus libretas".
Recuerdo cuando en primero de prepa incendié unas palapas de la escuela y en segundo de prepa quemé toda la instalación eléctrica. No es que me sienta orgulloso de haberlo hecho. La verdad es que a casi 14 años después de dicho incidente, pues ya hasta hueva me da.
Pero me acordé de esos viejos años.
De esas lamentaciones.
De la lucha por tratar de enderezarme, de llenarme de mierda.
Del "por qué no eres como tu hermano".
"Por qué carajos no te portas".
Carajo, carajo, mi cuarto es un puto desmadre
Pero es mi búnker.
Apesta a cigarro y a mis calzones de un día anterior.
He visto peores recámaras y sólo las critico por jodón, porque si vieran la mía me acusarían de tener una doble moral.
Como la de la flor de calabaza, que, honestamente goza de cabal salud, la recámara, no ella.

El muro de las lamentaciones
Son las siete y treinta minutos de la noche.
Continúo esperando.
Ojalá y pronto te conectes.

martes, diciembre 28, 2004

En busca de la Flor de Calabaza 2

Ni en la mejor quezadillería expenden esa flor de calabaza amarilla, sucia pero light.
Ni en el zócalo, ni con los arreglos de Luis Paredes.
La flor de calabaza es ahora un ente etéreo, no más que me acusa de abandonarla por unos puros cohiba.
La flor de calabaza, esa flor de calabaza, no se da en Puebla.
Carajo, voy por una quezadilla y vuelvo.

Carta de un fanático de Waters a una fanàtica de su tierra (santa, por supuesto)

Bitácora selenita del 28 de diciembre.

Resulta que tú estás frente a mi y que yo frente a tí y que recuerdo el viejo y trillado texto de Cortazar.
Sí, el que usan todos aquellos que no leyeron el libro completo.
Rayuela en eso es cómplice.
Cortazar no lo escribió para que se lo plagien, pero como somos una bola de valemadristas, pos no falta el gandalla, ¿verdad?
Sé que muchos de mis queridos drugos me censurarán pero entiéndan que ella està cerca del pacífico y yo estoy aún en Puebla.
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua.

Carta de un fanático de Waters a una fanática de si misma

Bitácora selenita del 28 de diciembre

Hoy no hice ni madres
No tengo más que contar
Por cierto, no, no estoy casado.
Y sí, sí soy mala persona.
Soy malito, malito.



lunes, diciembre 27, 2004

Carta de un fanático de Waters a una fanática de Iggy Pop

I'm the passenger

Son las siete treinta de la noche. Dos policías están sentados atrás de mi y un pendejo con aires de metrosexual juega en una de las computadoras de este ciber que se encuentra en el Paseo Bravo.
Ya, ya, ya.
Ya estoy aburrido.
Ya necesito el olor a la tinta y las mentadas de madre correspondientes a la redacción de un periódico.
¿Sabes, mi querida Flor de Calabaza, cómo es de lento el tiempo en Puebla a raíz de tu abandono?
¿Sabes acaso cómo son las horas cero aquí sin tu gritos y tus escalofríos?
¿Sabes que no saben igual las horas cero en Puebla y los gritos de los pájaros a las seis de la mañana?
¿Sabes que me hace falta la interrupción mesengerziana a la hora de estar, como dicen los sabios, chatiando (del verbo ser chato)?
El reporte lunar del 25 y 26 de diciembre es el siguiente: "Luna llena blanca y brillante. Sus rayos me despiertan porque no he corrido la cortina de mi recámara." Por su puesto lo hago adrede para verla.

Extrañamientos
Dícese de los actos de los políticos cuando se extrañan de las chingaderas ajenas.
En otro orden sería todo aquello que anda estriñido (se oye extriñido, yo que culpa) y por lo tanto suena extraño.
Y en una tercera acepción son aquellas cosas que suceden y no generan extrañeza, al contrario generan una sensación de extrañar. De recordar.
Elementos que han generado esta tercera acepción:
-Hora cero.
-Luna llena.
-Película de Woody Allen: Manhattan, escena Woody y Diane Keaton platicando hasta tarde en una banca del parque.
-Chevis color rojo tirándole a guinda. El sol es implacable con la Chévrolet.
-Un texto del libro Diablo Guardián.
-Un disco de los tropicalistas, la canción Objeto no identificado que canta Gal Costa.
-Y un titipuchal de chingaderas.
-Por su puesto una quezadilla de flor de calabaza, chicharrón y salsa verde de la Tres Sur y Cinco Poniente.
-Un disco de Iggy Pop. Obviamente con la canción The Passenger
Si aplicamos las otras dos acepciones a lo anteriormente escrito encontraremos más formas de extrañar, veamos:
Estoy seguro que al leer este texto, la mirada de la fanática de Iggy Pop se irá hacía arriba. Mírese con tronido de boca o con carita de "si, pendejo". En este caso se estará logrando el extrañamiento que mandan los diputados a manera de amonestación.
Si hablamos de extrañamiento como extriñimiento, bueno, no es necesario entrar a detalles pero creo que sentimentalmente el ser humano es un extriñido, yo soy un extriñido en mis pensamientos y mis emociones: los suelto de a poquitos y tengo que pujar para que salgan.
Y si nos ponemos en el lugar de la iterfeita flor de calabaza, pues, pues...
En fin, creo que este texto cierra la pinza por si sola.

En tanto
Esta es la situación que aqueja a este que escribe o al abajo firmante.
Me está dando delirium tremens.
Necesito mi droga.
Necesito aspirarte un poco.
Ya me dio el tercer bajón por la falta de mi efedrina favorita.
Necesito volver a verte y a aspirarte.
Necesito que regreses del mar.
A tí no te vende cualquier drug dealer, mugriento y piojoso.
A tí no te encuentro en una Farmacia del ahorro y ni en una Guadalajara.
Necesito una inyección de tus tropiezos con la nada, necesito un berrinche y una mirada chantajista.
Es que estoy tan perfectamente normal que necesito contraerte. Estoy tan perfectamente lúcido que disfrute la navidad y me compré ropa de marca.
Estoy tan perfectamente normal que me gusta ver los comerciales de Santa Claus (léase Clos, es más mexicano).
Efectivamente las mujeres como tú sólo se contraen como virus.
Necesito una garrapata en la sangre que me termine de succionar la poca sangre limpia que me queda.





viernes, diciembre 24, 2004

En busca de la flor de calabaza

Día 1.
No, hoy no vi a la flor de calabaza

En internet encontré sólo un texto distinto a las recetas de cocina.
En la página Webalia.com:
"Hermosa flor de calabaza (31/03/2004)
"Además de ser una hermosa flor, es muy nutritiva, recuerdo que de niño en mi rancho mi madre con esta flor nos hacia unas delicias de comida, felicito a las personas que tienen la manera de hacernos recordar aquellos felices momentos de nuestra infancia, a mi me gusto y me gusta la flor de calabaza felicidades y adelante (sic)".

Carta de un fanático de Waters a una fanática de Yaguarú y Bronco 2

Bitácora Selenita del 24 de diciembre

Estoy en un café internet antorchista. Dos niños (de Antorcha Campesina, supongo) que están atrás de mi se jalan los mocos de la nariz. Una pareja, al parecer, los padres de los chamacos mocosos, ven páginas de internet en busca de quién sabe qué chingaos.
Hay una grabadora a todo volumen que toca música de la mal llamada tropical: "Cuando me miras así...".
Me acabo de enterar del reencuentro de "La Gorda".
Hace unos minutos caminé por el Paseo Bravo, vi a un hombre con un pajaro de la buena suerte.
La escena era caótica porque nadie le hacía caso. El viejo todo arrugado estaba triste. Su animalito comía alpiste.
El señor en espera de su noche buena se rascaba un sobaco.
La escena, insisto, caótica: a unos metros de él, vi a una gorda con botas y falda de mezclilla, se le veían los calzones blancos. Encima de ella un hombrecito, casi un niño le besaba los labios. Ambos jugaban con sus lenguas.
El vendedor de suertes e ilusiones no hacía nada. La pareja sólo se calentaba. Ella con las piernas abiertas mostrando sus calzoncitos blancos y él, el hombrecito, emocionado con aquel viejo juego de las lenguas.
Los niños atrás de mi, se sonríen cuando los veo y me muestran sus mocos como si fuese un trofeo.
Ahora la música de la grabadora cambió: se escucha la opera Carmen de Bizet.
El último reporte del cielo es que anoche tuvimos Luna llena.
La Luna era cubierta por una pequeña tela de nubes.
Parecía que tenía un velo de novia.
Los Selenitas que caminamos en la medianoche por el Paseo Bravo la observamos un rato, mientras un grupo de gays se acercaban a ofrecer sus servicios.
Lo de siempre: pintados hasta la madre, enseñando sus falsas tetas. Mientras la Luna estaba ahí controlándonos a todos hasta a las flores artificiales que buscaban clientes.
Tengo sueño.
Aún no he dormido bien.
La influencia lunar sigue pesando en mi.
Juan Gabriel ahora canta en la radio algo así como: No tengo dinero, ni nada que dar.

PD. Por ser mañana 25 de diciembre y yo un pinche jodido que no tiene computadora en su casa. Las cartas del fanático de Waters se suspenden. Difícilmente abrá un café internet abierto. Ni siquiera el de los antorchistas.
Aún así saludos seleníticos y selenitas.

jueves, diciembre 23, 2004

Carta de un fanático de Waters a una fanática de Yaguarú 1

Bitácora selenita del 23 de diciembre.

A eso de las 12:37 de la mañana no ha ocurrido nada. La Luna, por cierto, se mostró anoche. A eso de la 1:30 horas afuera del Vips de la Juárez comenzó a hacer lo único que sabe hacer: controlar.
La mañana programa de radio.
Nada vamos.
En la televisión puros refritos.
En las páginas de internet los guardaditos propios de la época navideña.
Parece una película de Giusepe Tornatore: Todo está muy bien.
Hasta el medio día de hoy, no han matado a nadie. O quizá todos estemos muertos.
Aún no conozco a Pig.
Tengo la comida del trabajo en un lugar llamado Las Palapas.
Quiero dormir.
Tengo mil y un noches que no he descansado porque una influencia lunar me lo ha impedido.
Quiero descansar.
Tendré que sonreír en esa comida del trabajo.
Salud y saludos mi selenítica influencia.

lunes, diciembre 13, 2004

Por qué de la pinche arritmia

Confieso que el texto de la Arritmia fue porque yo nunca he podido concatenar, ni escribir nada que tenga que ver con poesía. Además me cuesta trabajo congeniar con los llamados intelectuales poblanos, aunque a algunos, debo reconocerlo, los respeto.
Desde que estudiaba en la primaria -una cosa espantosa, con viejas espantosas que daban clases espantosas- mis maestras se pitorreaban de este, su servidor, porque no podía escribir odas a la bandera. Eso me frustró. Al grado que me fusilaba rollines de los libros de texto para que no me la hicieran de a pedo.
Luego, en la secundaria en las clases de español, cuando leíamos sobre versos, métrica y ritmos, pues quedé frustrado, sobre todo porque en la educación oficial te enseñan que la neta del planeta es nada más y nada menos que Manuel Acuña y su Nocturno a Rosario y que decir de la poesía vernácula y todas esas pendejadas.
Total que me obligaron a vomitar un chingo de cosas.
Luego en la prepa, recuerdo, un maestro, quien ya chupó faros, nos puso un ejercicio, nos hizo escribir enunciados y luego de ahí recortarlos hasta que salieran frases dignas de un concurso de rondallas y/o estudiantinas.
Ya más grandecito me empecé a interesar en otros géneros que creo que me hicieron interesarme en la literatura.
No obstante, me topé con un sector de güeyes que se dicen intelectuales y que dicen adorar a la Luna y que se sienten Garcías Lorcas en pequeño.
Nada creíble, pues.
Por eso la arritmia.
Porque no puedo pertenecer a ningún grupo, ni de la institución cultural, ni de los escritores que están bajo las coladeras.
Mi posición es más difícil porque soy neutro, porque soy arrítmico, porque me cagan los grupitos de estudiantes que presumen de poetas, pero que escuchan a la Oreja de Van Gogh y porque me cagan los supuestos radicales que andan por ahí. O aquellos que en cada poesía relatan putas u otros en los que hablan de los felatios cómicos que practican los homosexuales de la seis.
Prefiero a los carniceros que aplanan bisteces.
Y a los mecánicos con sus pósteres de chicas encueradas.
Y a los lúmpenes malditos que ni siquiera saben escribir.
Señores, soy arrítmico, lo mío es la basura y aceptar que traigo mierda todos los días en la cabeza.
Señores, soy vulnerable y corrompible.
Señores soy arrítmico.
Arrítmico.
Soy un sujeto que piensa en su salario. En quién va a contender en las próximas elecciones. En su DVD, en su estéreo, en si alguna vez tendrá un automóvil último modelo.
Lo demás si es que existe se lo dejo a los intelectuales poblanos, a los que hablan de las lunas, y de las putas y de la soledad y todas esas madres.
Yo no.
No puedo.
Mi arritmia está basada en la pendejés que me acompaña.
En comer tacos árabes, en las cemitas de El Haz de Oros y de El Carmen.
De los tacos sudados.
De los de la 25 Poniente y de los del Pasaje del Ayuntamiento.
Lo mío es dormir y tragar.
Y engordar como cerdo.
Aplanar bisteces.
Sin ritmo y sin sentimiento.
Para el ritmo y el sentimiento están los otros, los que se dejan el cabello largo y sueñan algún día con alguna beca de la Secretaría de Cultura.
Sueñan con que en la maestría o doctorado los bequen para poder huevonear agusto y de lo lindo.
Los que son piojosos institucionales.
Yo no, yo soy un piojoso del mercado de la 18 Poniente, pues a dos calles nací.
Y creo que así desapareceré.
Arrítmico.




miércoles, diciembre 08, 2004

La sopa de la flor de calabaza

Pues bien mis queridos drugos he caído en la cuenta que para sobrevivir hay que comer. Comer, comer, comer.
Así que ahí les va la sopa de cilantro con flor de calabaza.
Aún no la preparo pero lo haré en los próximos días. Espero que haya buenos resultados.

Crema de Cilantro y Flor de Calabaza

Ingredientes:

3 tortillas de maíz cortadas en tiras delgadas
Aceite para freir
4 cucharadas de mantequilla
4 dientes de ajo, picado
1/2 cebolla, picada
2 cucharadas de harina de trigo
1 taza de cilantro, picado
12 ramos de flor de calabaza, picados
1 chile guajillo, desvenado y limpio
3/4 taza de caldo de pollo
1/4 taza de crema1
1/2 taza de queso panela rallado
Sal y pimienta al gusto (esto es importantísimo para el sazón)

Preparación:

Fría las tiras de tortillas hasta dorar y retire el exceso de grasa con papel absorbente.
Por separado, caliente la mantequilla, añada el ajo y cebolla hasta acitronar, agregue la harina y revuelva junto con el cilantro, la flor de calabaza y el chile guajillo.
Añada el caldo de pollo y deje hervir durante 10 minutos.
Licúe y cuele.
Regrese a la olla, añada la crema y sazone al gusto.
Sirva con las tiritas de tortilla y espolvoree el queso.


viernes, noviembre 12, 2004

Arritmia


Nunca he tenido ritmo.
Nunca he podido concatenar nada.
Mi sensibilidad es la de un carnicero.
Mis mujeres son raras: tienen narices deformes, los ojos pequeños, los vientres inflados, las patas chuecas, las nalgas feas, los pechos operados.
Nunca he tenido ritmo.
He sido amante de lo raro, de los himnos al PRI, de las porras al América.
Soy amante de las obleas.
Me gusta oler a los pordioseros en los mercados.
Soporto el perejil mugroso.
No puedo vestir de negro, necesito colores chillantes.
Me quiero ahogar en mi vómito.
Quiero ser la Mama Cass, muerto por mi propio pan con jamón y queso.
Nunca he tenido ritmo.
Me encanta la necrofilia porque mis amantes, todas, están muertas. Y les hago el amor como panteonero.
Recuerdo las composiciones a la bandera de la primaria, recuerdo que los llamados “mis compañeritos” sacaban diez por ser bien portados.
Recuerdo los dibujitos fálicos en los baños.
Recuerdo el olor a mierda y orines y los letreros graciosos y albureros.
Nunca he tenido ritmo.
Nunca.
No intento tener ritmo, me fascina lo hueco, lo inútil, lo superfluo.
Tengo la sensibilidad de un carnicero del mercado La Acocota.
Debería haberme llamado don Carlos y con un aplanador terminar de destruir a las reses. Hacerlas a mi imagen y mi semejanza para después sonreírles a las marchantas chancludas que se quitan el zoquete de entre los dedos frente a mi para tratar de excitarme.
Nunca he tenido ritmo.
No soy nadie para tenerlo.
Me encantan las tortas de tamal con rajas y que el hocico me apeste a memelas.
Debo morir ahogado en mi vómito, en mis heces que son desechos míos pero que me llevan a mi, llevan lo que cargo dentro.
Tengo las manos limpias, las uñas relucientes, los zapatos lustrosos pero soy arrítmico.
Quizá sea la falta de tiempo.
Me fascina el olor a sexo mezclado con agua bendita.
Me fascinaría hacer el amor con una de mis amantes en el atrio de alguna Iglesia. O masturbarme en el estrado de una congregación cristiana.
No tengo ritmo, ni sentimientos.
Soy un armatoste de huesos y carne y patas y uñas y pelos.
Soy un lugar común en medio de cosas comunes.
No sé escribir, no tengo ritmo.
Soy una bola de grasa llena de cerveza Victoria.
Platico de política, de mierda, de basura.
Estoy mentalmente muerto.
No existo.
No tengo sensibilidad, soy un carnicero que aplano bisteces.
Sólo aplano bisteces.
Mis ideas no tienen orden.
Me encanta la pestilencia del sexo con el agua de jamaica.
Los muertos no tenemos ritmo.
Sólo estamos aquí estirados, nos tienen que mover para, por lo menos, parecer zombies.
Estoy aquí.
Ahogándome en mi vómito.
Sin ritmo, sin sensibilidad, sin nada qué decir, sin nada porque nunca he existido.
Ni los dibujitos fálicos de los baños de mi escuela.
Ni mis amantes extrañas con sus vientres inflados, sus narices chuecas, sus piernas más largas y sus caderas desviadas.
Nada.
No hay ritmo.
Ni la mugre de entre los dedos de los pies de las marchantas que excitan a don Carlos. A mí.
Soy la imagen misma de la inexistencia.
De lo aburrido.

De lo arrítmico.

jueves, noviembre 04, 2004

El de la huelga de hambre salió a comer

Mi subconciente ha andado de vacaciones. Supuestamente se había tomado unos días, mientras el otro yo se ocupaba de su vida.
Ha estado en año sabático, aunque recientemente alguien está reviviendo esa madre que traigo en la cabeza.
Esperen noticias.
Pronto habrá noticias.
Mientras tanto el de la huelga de hambre salió a comer.

Nota bene* Esa frase es real. Hace como cinco años afuera de las oficinas de la SEP había un señor canoso que se encadenó a una silla y se declaró en huelga de hambre porque no le querían dar chamba de burócrata.
Desde las nueve de la mañana estaba ahí sin comer y encadenado a su silla.
Un día, a eso de las tres de la tarde se levantó de su asiento y dejó sus cadenas. Supongo que habrá ido al baño. Junto a su silla estaba colocado una consigna en contra de la Secretaría de Eduación Pública y venía su nombre y abajito decía "Por eso llevo ... (tantos) días en huelga de hambre".
A alguien, no se a quién, se le ocurrió escribirle junto a su consigna: "El de la de la huelga de hambre salió a comer".

domingo, septiembre 19, 2004

Comienza a vomitar la luz

Este es un texto de un poeta infrarrealista.
Es un poema de Mario Santiago, quien junto con Roberto Bolaño, lideraron un movimiento en los años setenta llamado Los infrarrealistas.
Conozco poco de los infras, pero debo reconocer que eso poco es demasiado, son buenísimos.

El título: Comienza a vomitar la luz
escrito el 21-Septiembre-1974.


El Amor no es una ecuación mental,
el Odio sí que raspa las rodillas
enmudece labios / encanece niños;
por lo pronto
ningún dibujito fálico
en la pizarra de una escuela es la vida/
porque mientras la muerte
camina ya sobre nosotros:
"Tarantula´s Power",
la Vida no puede seguir siendo
un mero manchón de comida
sobre la ropa limpia.
Ni ésto,
ni un póster de Raquel Welch
o Emiliano Zapata reducido a póster;
De una vez:
Ni las fábulas de
Stalin o Samaniego.

Mario Santiago
21-Septiembre-1974.

domingo, septiembre 12, 2004

Visita

Resulta que a una nueva amiga le gusta Oliverio Girondo y yo quedé con ella de subir un texto del poeta argentino.
Como todo un buen plagiario, ahí va:

VISITA

No estoy.
No la conozco.
No quiero conocerla.
Me repugna lo hueco,
La afición al misterio,
El culto a la ceniza,
A cuanto se disgrega.
Jamás he mantenido contacto con lo inerte.
Si de algo he renegado es de la indiferencia.
No aspiro a transmutarme,
Ni me tienta el reposo.
Todavía me intrigan el absurdo, la gracia.
No estoy para lo inmóvil,
Para lo inhabitado.

Cuando venga a buscarme,
Díganle:
"se ha mudado".

lunes, agosto 30, 2004

Adiós Intolerancia

No, no hablaré en este espacio de mi renuncia a Intolerancia.
Simplemente quiero reconocer a todos aquellos que hicieron de ese diario algo muy chingón.
Así que hay gente valiosa ahí, muy valiosa. Ojalá y nos encontremos, otra vez, en el camino:
Mario Martell (www.biowriting.blogspot.com)
Cirilo Ramos
José Antonio Machado
Alfonso Ponce de León Salgado
Ulises Ruiz Basurto
Eduardo Murillo
Jaime Meza
Álvaro Hernández
El argentino
Ronaldo Schemidt
Moisés Ramos
Elisa Vega
El Oyuki, osease Jaime Torreblanca
Los repartidores del diario: el Miguel y el Daniel (son un desmadre)
El policía de la entrada, aquel que a todo mundo le dice: Jefe, jefe.
Existen también la bola de culeros de Intolerancia, a ellos no los quiero mencionar, porque son unos culeros, pero ya sabemos quiénes son.
A los primeros mis mejores deseos.
A los segundos, les deseo que sus compromisos con el poder se fructifiquen, que sigan con sus chayos y sus intereses, gracias a ustedes hay equilibrios.
Pero insisto, hay gente muy valiosa en Intolerancia, ellos sacarán ese periódico adelante.
Los otros seguirán vendiendo a los creadores de la información.


jueves, agosto 26, 2004


Por si no me vuelvo a ver Posted by Hello

Z, sigue vivo


Según Costa Gavras, la letra Z en el griego antiguo significa: Sigue vivo. Pero si unimos muchas zetas (Zzzzzzzzz) significa: Pinche huevón, ya levántate. Posted by Hello

jueves, agosto 19, 2004

Cursos de genuflexión (agáchese ante su candidato)


En estos tiempos electorales, aproveche los cursos de cómo inclinarse ante el próximo gobernador. Si le cuesta trabajo aquí le decimos cómo. Posted by Hello

Dos candidatos a diputados locales


"A ver mijitos, posen para la cámara", les dijo el Víctor Gordoa de por aquí cerquita a los verdaderos Rafael Moreno y Fernando Morales.
El curso de mejoramiento de imagen contiene:
A) Clases para elaborar un bonito discurso mitinero (Republicano y conciliador).
b) Curso intensivo culinario para preparar la torta mitinera y la tamaliza el día de la elección.
c) Clases de acarréo.
d) Taller de promesas falsas.
e) Y cómo saludar a los pinches indios sin que se ensucien las manos.

Crédito de la foto: Ulises Ruiz (Basurto). No confundir con el oaxaqueño.

lunes, agosto 16, 2004


Los tres cochinitos Posted by Hello

Los tres cochinitos

Uno
Ella era alta, blanca, tenía los labios más rojos y carnosos que había visto y probado.
Su cabello era negro, le llegaba por el rumbo de los omóplatos.
Se hacía llamar Dévora, aunque su verdadero nombre debería ser Debora.
Desde el micrófono llamaban a Dévora para que bailara.
Cuando Dévora subía a la pista se soltaba el cabello.
Dévora era frágil, lenta y oportuna.
De pronto los celos nos afloraban al ver cómo le aplaudían otros, mientras ella se adueñaba de las candilejas.
Al quitarse toda la ropa se te quedaba mirando con ternura. Dévora te sonreía como si hubiera hecho una travesura y te estuviera pidiendo perdón, como exigiéndote que fueras su cómplice.
A Benito no le gustaba Dévora porque prefería a Natasha (Natacha) de quien no dudabas en pensar que era una puta. Natacha era la típica muchacha de cintura breve y pechos operados, muslos grandes, musculosos (dentro de los parámetros permitidos), pero su cara tenía cierta perversión que al verla tú sabías que te cobraría hasta el triple de lo que en verdad valía, era una mala copia de Bibi Gaytán
En cambio, Dévora era puta por convicción y no por conveniencia.

Dos
De pronto Dévora estaba sentada ahí, junto a nosotros tres.
Tenía cara de niña y se moría de la risa al confesarte que su primera relación sexual la tuvo con el cura de su pueblo.
-¿Y con sotana o sin sotana?
-Con Sotana. Es más rico.
-¿Y con ostia o con vinito de consagrar?
-Primero la ostia y luego el vinito, papá.
Natacha, por su parte, su tema de conversación era: "Tons' qué papito, ¿vamos a un reservado?".
Dévora quería seguir platicando, quería que le preguntaras sobre sus perversiones sexuales para que ella te saliera con una respuesta mejor.
-Los que venimos aquí somos:
a) Perros.
b) Cerdos.
c) Chacales.
-Chacales, mi amor.
-Y tú, ¿cómo te defines?
-Yo soy una chacala, mi vida.
Dévora pedía cerveza.
Natacha una copa de no sé que madres de color rojo, me acordaba de las gelatinas que preparaba mi abuelita y que sabían a fuchi con chingada madre.
Dévora tocaba con la punta su lengua (roja e impoluta) la escarcha de la cerveza repartida en el contorno del vaso.
Con la lengua llena de sal, te sonreía.
Ella bailaba, mientras que Natacha y Benito se abrazaban.

Tres
Ya estabamos hasta la madre.
Dévora no quería hacernos un privado prefería seguir chupando su cerveza y que le preguntaras sobre su primera vez.
Éramos los tres cerditos, Natacha subía a bailar y Benito se quedaba con nosotros dos y con Dévora.
Dévora, en cambio, cada vez era más bonita, más bella, más tierna. Había dejado de ser puta por convicción y había pasado a ser una puta por devoción.
Éramos los tres cerditos: mientras uno la besaba en los labios, los otros dos le besábamos los pechos.
Parecíamos a Rómulo y Remo amamantandose por una (loba) chacala.
Ella te daba un beso y te decía: "Otra cerveza".
La tocabas, la abrazabas, le besabas la mejilla para sentirla suave, tersa, como comercial de Camay.
Tenía una pequeña pancita que sobresalía de su traje entallado, parecía una pancita de embarazo. Un ombligo negro, profundo, un hoyo negro por el cual Einstein comprobaría sus teorías.
Éramos los tres cerditos:
-Órale culeros, ya me llenaron las tetas de babas -te decía con voz sensual.
-Órale jijo de la chingada, ya me llenaste de mocos -su voz era poesía para nosotos.
-Chinga tu madre, mi voz es mi voz y qué pedo, culero -nos encantaba que nos humillara.
Que estuviera ahí enseñandonos sus tetas. Los tres besándola al mismo tiempo, como los tres cochinitos.

Cuatro
-Oye Dévora, y ¿cómo te llamas realmente?
-Me llamo Leticia.
-Y si te digo Lety.
-Te miento la madre.
-¿Cuál nombre prefieres?
-Mi nombre actual es Dévora, aunque me gusta que me digan Devy.
-Debi
-No, pendejo, Devy
-Devi.
-Pendejo, pendejo, pendejo. Devy
-Por eso, pues, Deby.
-Chinga tu madre, Devy,
-Ah, Devy.
-A güevo, mi amor. Dame un beso....
-...
-...
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-¡Hey!, ¡Mesero! ¡Otra cerveza!





domingo, agosto 08, 2004

Clases de periodismo 1

Nuevos géneros
Aunado a la nota, reportaje, crónica, entrevista, artículo de opinión y columna encontramos nuevos estilos periodísticos que son la vanguardia informativa en los diarios de circulación local.
En este pequeño espacio reproducimos con gusto esta nueva clase de periodismo que, gracias a Dios, invade nuestras páginas editoriales de todos los días.


Ay' te encargo:
Dícese cuando el jefe de prensa de algún candidato corre tras el reportero para decirle casi al oído: “¿Cómo viste? Oye, somos amigos, trátamelo bien, ay te encargo.

Rómpele la madre a ese culero:

Cuando el funcionario (a), candidato(a) se niega a pagar el convenio de publicidad, en el medio se debe usar forzosamente este género periodístico. Búsquese todos los errores del sujeto en cuestión, obligue al fotógrafo a tomar placas cuando el enemigo del periódico se saque los mocos en un lugar público. Aproveche cuando coquetea con las edecanes. Investigue su vida privada.
Verá si el susodicho no suelta una buena cantidad de pesos.

Acércale el fuego (Rodolfo Ruiz, in memoriam):
El mismo que el anterior, nada más que no tan radical. Se le conoce también como “dar calambres”.

Trátamelo bien:

Cuando el candidato del partido oficial ya fue electo, el director (a) del medio debe hablar con el reportero de la fuente y decir: “Trátamelo bien” acompañado de un “No vamos a poner en riesgo a la empresa”. La expresión “trátamelo bien” deberá decirse en tono suave y hasta risueño, dándole confianza al redactor para que entienda que él, pero en menor cantidad, puede pedir algo de dinero.



Género del amable lector: Cuando la columna no alcanza para llenar páginas, haga uso del correo del lector o correo del zar. Siempre diga: Un amable lector nos envió el siguiente mail.


Es nota del convenio:
Género que se usa para hacer entender al reportero que el personaje o dependencia pública es intocable*

Nos la piden nuestros amigos”:

Debe usarse para dar a entender que la versión oficial es una obligación insertarla en sus páginas.
La lista de nuestros amigos: El gobernador, secretarios de despacho, líder del Congreso, jefes de prensa, candidato a la gubernatura, líder del partido, o empresario con el que se tiene algún compromiso económico.

Boletín: Cuando deba redactar un boletín no olvide utilizar las siguientes palabras:
Se reunió con el pueblo (vecinos, colonos, ciudadanos).
Prometió acabar con la corrupción.
Defiende los derechos de los pobres.
Denuncia las arbitrariedades.
Apoya a los que menos tienen.
Implementará (sic) programa para el campo.
Combatirán la delincuencia.
La taza de secuestros bajó a cero.
(La lista es más grande pero sirve como base).
Y recuerde el mejor reportero no es quien espera el boletín, sino el que va por él.
Un dato extra si al acto público del candidato asisten no más de 50 personas, debe triplicar o elevar la cifra la "n" potencia.

De 50 pasarán a 50 mil.
El fotógrafo buscará el perfil adecuado. Omita siempre decir "acarreo", utilice frases como "apoyo para los campesinos en su traslado".

*Intocable:
De preferencia no use esta palabra porque daña la imagen de la pluralidad periodística. Utilice mejor frases como: nuestros amigos, son amigos de la casa (editorial), es gente que nos apoya (no especifique cómo).

** Cabe resaltar el valor de la amistad que se construye en el periodismo poblano.

Ojo: Cuando lo quieran impugnar, no olvide decir que su medio es panista, priista y perredista y que siempre le ha dado espacio a todos.






viernes, agosto 06, 2004

The wall, ahora comedia musical


The Wall, de Pink Floyd, será comedia musical en Broadway

Sólo para fanáticos

(Apareció en la página de internet www.infobae.com)

Los derechos de autor -todavía en manos de Roger Waters- fueron cedidos a la Marimba Films y a Thomas Mottle, el ex director de la división música de la compañía Sony.
La obra conceptual "The Wall", una de las más grandes creaciones de la emblemática banda Pink Floyd, se convertirá en un musical y será representado en Broadway, con arreglos del bajista Roger Waters, quien abandonó el grupo 20 años atrás tras haberse peleado con los demás integrantes.
La obra es una especie de ópera rock que tiene por protagonista al joven Pink, un anti-héroe afligido por las guerras y la violencia padecida desde niño en el ámbito familiar y escolar.
La placa vendió 23 millones de unidades en todo el mundo, pero el filme, de 1982 con Bob Geldof, como protagonista, fue destruido por la crítica cinematográfica y musical.
El mismo Waters, quien desde su desvinculación de Floyd, mantiene su carrera solista, se ocupará del arreglo orquestal en Broadway y mencionó que su "toque" será "otra cosa".
"Agregaré algún toque de humor, absolutamente ausente del filme", adelantó.



miércoles, agosto 04, 2004

Talco pa' las ladillas


Trivia:
a)¿No tiene crema para combatir las ladillas?
b) ¿Tuvo una erección y la escondió ante el respetable?
c) ¿Se le rompió el ziper?
Pista: La expresión del aspirante es de risa, pero en el fondo está pensando "¡Ah chingados!"
Crédito de la foto: Rafael Durán.
Lugar: Tlaxcala.
Acto: toma de protesta del candidato adicto a las ladillas Mariano González Zarur

Ojos que no ven


Sigue los pasos de Paco Fraile: "Jalan más un par de..." (Un grupo de feministas nos censuró la frase).

Agradezco al amable lector que nos envió este correo, a quien por razones obvias lo mantendremos en el anonimato.

Sexy Sadie

Una de las mejores canciones de los Beatles es Sexy Sadie, dedicada al Maharishi, quien intentó, o mejor dicho, acosó sexualmente a Mia Farrow en el retiro espiritual que sostuvo el cuarteto de Liverpooll, por ahí de 1968.
Juanito Lennon tuvo a bien escribir esta rolita y que dedicó al gurú y buen amigo de George Harrison
La canción la reproduzco tal cual:

Sexy Sadie
Lennon/McCartney


Sexy Sady, what have you done?
You made a fool of everyone,
you made a fool of everyone.
Sexy Sady, what have you done?

Sexy Sady, you broke the rules.
You laid it down for all to see.
You laid it down for all to see.
Sexy Sady, you broke the rules.

One sunny day
the world was waiting for a lover.
She came along to turn on everyone.
Sexy Sady, the greatest of them all.

Sexy Sady, how did you know
the world was waiting just for you?
The world was waiting just for you?
Sexy Sady, oh how did you know?

Sexy Sady, you'll get your jet.
However big you think you are?
However big you think you are?
Sexy Sady, ohoh you'll get your jet.

We gave her everything we owned
just to sit at her table.
Just a smile would lighten everything.
Sexy Sady, the greatest of them all.

One sunny day
the world was waiting for a lover.
She came along to turn on everyone.
Sexy Sady, she's the greatest of them all.

Sexy Sady, what have you done?
You made a fool of everyone,
you made a fool of everyone.
Sexy Sady, ohoh what have you done?

Sexy Sady, you broke the rules.
You laid it down for all to see.
You laid it down for all to see.
Sexy Sady, ohoh...