Te busco en las calles, en los cafés,en la entrada de los cines, en los parques
en los panteones en las calles repletas de gente en los mercados en las llanteras
en los camellones en los bodegones en los restaurantes en las taquerías en las torterías en los centros comerciales en los aviones en las nóminas secretas y discrecionales en la nota roja en las revistas de sociales
En cualquier parte.
viernes, agosto 22, 2008
lunes, agosto 18, 2008
HUELE A PÓLVORA
Crónicas Marxianas
Freak Show
Los ladrones viejos 1
El ambiente aún olía a pólvora. Se sentía caliente. Era una cosa densa como una masa que de pronto se puso encima pero no se veía, sólo se percibía.
Había patrullas.
La zona estaba acordonada. Los movimientos de los policías uniformados y tácticos generaban confusión. Es como cuando uno llega a un lugar que no conoce, en donde no sabe lo que pasa y debe uno tomar datos porque le inercia es tan cabrona que uno no debe ni puede quedarse inmóvil, pero se queda uno inmóvil porque no se entiende ni madres. Sólo uno finge que entiende. Finge que apunta, que garabatea una libreta, “total ya saldrá mañana en los periódicos y de ahí se tomarían los datos”, pensó algún reportero de policía que todavía andaba desnorteado.
En el suelo se veían los casquillos. Dijeron que son 40 impactos de bala que recibió un Jetta.
Es en serio, decían, el lugar aún olía a pólvora. Y se sentía caliente.
“¡40 impactos!”, retiembla en una cabeza.
“Tan delicado nomás de eso se murió”, respondería Chava Flores desde el más allá al escuchar este escándalo.
Eran de AK 47, mejor llamados cuernos de chivo.
—De seguro en la PGJ van a decir que fueron 40 balas perdidas —le dijo uno que estaba ahí a su compañero.
—Sí, van a decir que de una pistolita salieron unos balacitos, así, chiquitos, chiquitos.
Las llamadas telefónicas sonaron de volada y fueron parte del propio operativo o del mismo escenario caliente con olor a pólvora.
—¿Cómo viste el atentado contra Pérez Dorantes?
—Ah, chingá, cuál atentado de qué o qué.
—Le dispararon al subprocurador hace rato ahí por la laguna de San Baltasar.
—Huevos.
—...
—¿Y de parte de quién?
—Es que ya llegaron. Es un aviso. Este cuate de Pérez Dorantes sabía que algo así podría suceder.
—¿Y quienes llegaron?
—..., no pus no, por teléfono no.
—¿No será un ajuste de cuentas de alguna banda local?
—Eso es lo que van a decir mañana (sábado) que eran unos narcomenudistas, pero no cualquiera anda con sus cuernos de chivo así como así. Hay más, mucho más.
Mientras hablaban estos dos sujetos, algunos reporteros mandaban sus primeros reportes a sus redacciones. Como era de noche, algunos trataban de alumbrar sus apuntes con las luces de las torretas de los autos de la policía:
—A ver Lupita, te va el avance.
—...
—50 impactos de bala... ¿fueron 50?, perdón Lupita, perdón... 40 impactos de bala recibió un auto de la... ¿de quién chingá era el auto?... ah sí, Lupita, un auto de la Procuraduría General de Justicia... ¿qué?, ¿cómo?, ¿qué te estaba diciendo?, es que me están distrayendo unos compas acá. Ya güey, da chance, perdón Lupita.
—...
—¿Sabes qué, Lupita?, mejor deja redacto y te marco en 10. ¿Va?... Oye y de lo otro, de lo de mañana ¿podrás?
—...
—Bueno, bueno, te marco en 10, besos.
En el área del crimen los peritos con sus batas caminaban, hablaban, mostraban sus guantes.
La zona seguía acordonada.
Todo era pura especulación.
Todo eran llamadas a celulares a nexteles, a los cuates, a los políticos, a las redacciones y a Lupita la secretaria que aún esperaba la llamada para confirmar si se hacía o no lo del sábado.
Lo real eran los impactos de bala en el suelo, los cristales rotos del Jetta, los casquillos de las AK 47 regados por todos lados.
Real eran los reporteros con sus libretas y las grabadoras, los policías, las torretas, los vecinos mirones que eran removidos por los uniformados, la confusión y ese maldito olor a pólvora, acompañado de esa masa etérea que se pone sobre las cabezas y genera bochorno, cansancio y hueva.
Los ladrones viejos II
Desde el viernes 15 de agosto, Puebla, aunque no lo reconozcan las autoridades estatales huele a pólvora y va acompañado de ese ambiente denso que pesa sobre las cabezas, sin olvidar la confusión y el movimiento que genera todo ello, la actitud del reportero desnorteado que debe moverse pero no sabe cómo, no sabe a dónde y espera el periódico del otro día para piratearse los datos, no obstante, garabatea su libreta y hace como que trabaja.
La respuesta de la Procuraduría General de Justicia del sábado fue la lógica: un ajuste de cuentas en contra de unos Agentes del Ministerio Público por parte de algunos delincuentes o narcomenudistas.
¿Será cierto? No se sabe, pero es un hecho: el ambiente huele a pólvora y está caliente. Tampoco se vale entrar al juego del señalamiento contra algún grupo armado como los “zetas” (no los de Zavala, por supuesto), no obstante, esa especulación sí pesa en el ambiente y el atentado fue directo.
Desde hace pocos años, Puebla entró a la modernidad y con ello a los enfrentamientos entre grupos armados, secuestros, levantones. Y eso no es especulación, es la puritita verdad.
Lo real es que desde el viernes por la noche esto ya apesta a pólvora y es un hecho irrefutable, aunque el tremendo procurador de la tremenda Puebla diga que eran unos delincuentes así, así (piense en una mano moviéndose como en un más o menos).
Puebla huele a pólvora y está caliente.
Y no hay vuelta atrás, la masa densa pesará sobre las cabezas.
Los ladrones viejos III
La escena del crimen se quedó ahí, guardada en fotografías que empiezan a circular en diarios e internet. Los uniformados peinando la zona, los reporteros garabateando, las torretas prendidas, las cintas amarillas de no pase, el jetta con los cristales prácticamente destruidos y ese olor a pólvora.
—Ora sí, Lupita, te va mi avance... Ah, oye, antes ¿’tons qué, sí o sí?
—...
—Eso chingá... Bueno, a ver ora sí: 50 impactos de bala
—...
—¿Dije 50? ¿Y cuántos son? ¿40? Sabes qué, mejor te marco en 10 para que cheque, es que los compañeros nomás me están carneando. Bueno, pero ya quedamos mañanita, ¿eh? Besitos.
—...
—Ah, pinche Lupita... Oye güey, que son cuarenta no cincuenta.
Huele a pólvora.
Los ladrones viejos IV
He titulado a esta entrega los ladrones viejos por dos razones: la primera por la relación de historias negras y la segunda por una recomendación de un película o mejor dicho documental de Everardo González que hago desde este espacio.
Para que se den una idea: es la entrevista con varios ladrones que operaron en México en los años 60 hasta los 80, pero entre ellos aparece especialmente uno al que llaman “El Carrizos”, él fue quien robó la mansión de Luis Echeverría cuando era presidente, además abrió las cajas fuertes de López Portillo y de Uruchurtu cuando fue regente de la ciudad de México. La historia del “Cuatro vientos” que le robó la cartera a López Mateos cuando estaba en la Presidencia de la República.
Por supuesto, el mismo Carrizos lo dice: “ladrón que roba a ladrón” en referencia a los hurtos a los expresidentes, pero un dato extra: a él lo mandó a llamar Javier García Paniagua en persona para que robara la caja fuerte de Rosario Ibarra de Piedra en donde estaba un expediente en el que presuntamente inculpaba a Miguel Nazar Haro de la desaparición del hijo de la luchadora social.
Además la historia del famosísimo pozo, cómo los torturaban, las fugas de los penales, Lecumberri o cómo a un teniente al que llamaban “El drácula” y se apellidaba Téllez Girón se vio envuelto en un conflicto con Durazo Moreno porque el primero detuvo al hijo del “Negro” con un cargamento de cocaína en los años del lopezportillismo.
Así que búsquenla porque en ningún cine de Puebla la han exhibido. “Los ladrones viejos: las leyendas del artegio”, producida en el 2007 y dirigida por Everardo González. No se la pierdan, sé lo que les digo y por qué se los digo.
Abur.
Freak Show
Los ladrones viejos 1
El ambiente aún olía a pólvora. Se sentía caliente. Era una cosa densa como una masa que de pronto se puso encima pero no se veía, sólo se percibía.
Había patrullas.
La zona estaba acordonada. Los movimientos de los policías uniformados y tácticos generaban confusión. Es como cuando uno llega a un lugar que no conoce, en donde no sabe lo que pasa y debe uno tomar datos porque le inercia es tan cabrona que uno no debe ni puede quedarse inmóvil, pero se queda uno inmóvil porque no se entiende ni madres. Sólo uno finge que entiende. Finge que apunta, que garabatea una libreta, “total ya saldrá mañana en los periódicos y de ahí se tomarían los datos”, pensó algún reportero de policía que todavía andaba desnorteado.
En el suelo se veían los casquillos. Dijeron que son 40 impactos de bala que recibió un Jetta.
Es en serio, decían, el lugar aún olía a pólvora. Y se sentía caliente.
“¡40 impactos!”, retiembla en una cabeza.
“Tan delicado nomás de eso se murió”, respondería Chava Flores desde el más allá al escuchar este escándalo.
Eran de AK 47, mejor llamados cuernos de chivo.
—De seguro en la PGJ van a decir que fueron 40 balas perdidas —le dijo uno que estaba ahí a su compañero.
—Sí, van a decir que de una pistolita salieron unos balacitos, así, chiquitos, chiquitos.
Las llamadas telefónicas sonaron de volada y fueron parte del propio operativo o del mismo escenario caliente con olor a pólvora.
—¿Cómo viste el atentado contra Pérez Dorantes?
—Ah, chingá, cuál atentado de qué o qué.
—Le dispararon al subprocurador hace rato ahí por la laguna de San Baltasar.
—Huevos.
—...
—¿Y de parte de quién?
—Es que ya llegaron. Es un aviso. Este cuate de Pérez Dorantes sabía que algo así podría suceder.
—¿Y quienes llegaron?
—..., no pus no, por teléfono no.
—¿No será un ajuste de cuentas de alguna banda local?
—Eso es lo que van a decir mañana (sábado) que eran unos narcomenudistas, pero no cualquiera anda con sus cuernos de chivo así como así. Hay más, mucho más.
Mientras hablaban estos dos sujetos, algunos reporteros mandaban sus primeros reportes a sus redacciones. Como era de noche, algunos trataban de alumbrar sus apuntes con las luces de las torretas de los autos de la policía:
—A ver Lupita, te va el avance.
—...
—50 impactos de bala... ¿fueron 50?, perdón Lupita, perdón... 40 impactos de bala recibió un auto de la... ¿de quién chingá era el auto?... ah sí, Lupita, un auto de la Procuraduría General de Justicia... ¿qué?, ¿cómo?, ¿qué te estaba diciendo?, es que me están distrayendo unos compas acá. Ya güey, da chance, perdón Lupita.
—...
—¿Sabes qué, Lupita?, mejor deja redacto y te marco en 10. ¿Va?... Oye y de lo otro, de lo de mañana ¿podrás?
—...
—Bueno, bueno, te marco en 10, besos.
En el área del crimen los peritos con sus batas caminaban, hablaban, mostraban sus guantes.
La zona seguía acordonada.
Todo era pura especulación.
Todo eran llamadas a celulares a nexteles, a los cuates, a los políticos, a las redacciones y a Lupita la secretaria que aún esperaba la llamada para confirmar si se hacía o no lo del sábado.
Lo real eran los impactos de bala en el suelo, los cristales rotos del Jetta, los casquillos de las AK 47 regados por todos lados.
Real eran los reporteros con sus libretas y las grabadoras, los policías, las torretas, los vecinos mirones que eran removidos por los uniformados, la confusión y ese maldito olor a pólvora, acompañado de esa masa etérea que se pone sobre las cabezas y genera bochorno, cansancio y hueva.
Los ladrones viejos II
Desde el viernes 15 de agosto, Puebla, aunque no lo reconozcan las autoridades estatales huele a pólvora y va acompañado de ese ambiente denso que pesa sobre las cabezas, sin olvidar la confusión y el movimiento que genera todo ello, la actitud del reportero desnorteado que debe moverse pero no sabe cómo, no sabe a dónde y espera el periódico del otro día para piratearse los datos, no obstante, garabatea su libreta y hace como que trabaja.
La respuesta de la Procuraduría General de Justicia del sábado fue la lógica: un ajuste de cuentas en contra de unos Agentes del Ministerio Público por parte de algunos delincuentes o narcomenudistas.
¿Será cierto? No se sabe, pero es un hecho: el ambiente huele a pólvora y está caliente. Tampoco se vale entrar al juego del señalamiento contra algún grupo armado como los “zetas” (no los de Zavala, por supuesto), no obstante, esa especulación sí pesa en el ambiente y el atentado fue directo.
Desde hace pocos años, Puebla entró a la modernidad y con ello a los enfrentamientos entre grupos armados, secuestros, levantones. Y eso no es especulación, es la puritita verdad.
Lo real es que desde el viernes por la noche esto ya apesta a pólvora y es un hecho irrefutable, aunque el tremendo procurador de la tremenda Puebla diga que eran unos delincuentes así, así (piense en una mano moviéndose como en un más o menos).
Puebla huele a pólvora y está caliente.
Y no hay vuelta atrás, la masa densa pesará sobre las cabezas.
Los ladrones viejos III
La escena del crimen se quedó ahí, guardada en fotografías que empiezan a circular en diarios e internet. Los uniformados peinando la zona, los reporteros garabateando, las torretas prendidas, las cintas amarillas de no pase, el jetta con los cristales prácticamente destruidos y ese olor a pólvora.
—Ora sí, Lupita, te va mi avance... Ah, oye, antes ¿’tons qué, sí o sí?
—...
—Eso chingá... Bueno, a ver ora sí: 50 impactos de bala
—...
—¿Dije 50? ¿Y cuántos son? ¿40? Sabes qué, mejor te marco en 10 para que cheque, es que los compañeros nomás me están carneando. Bueno, pero ya quedamos mañanita, ¿eh? Besitos.
—...
—Ah, pinche Lupita... Oye güey, que son cuarenta no cincuenta.
Huele a pólvora.
Los ladrones viejos IV
He titulado a esta entrega los ladrones viejos por dos razones: la primera por la relación de historias negras y la segunda por una recomendación de un película o mejor dicho documental de Everardo González que hago desde este espacio.
Para que se den una idea: es la entrevista con varios ladrones que operaron en México en los años 60 hasta los 80, pero entre ellos aparece especialmente uno al que llaman “El Carrizos”, él fue quien robó la mansión de Luis Echeverría cuando era presidente, además abrió las cajas fuertes de López Portillo y de Uruchurtu cuando fue regente de la ciudad de México. La historia del “Cuatro vientos” que le robó la cartera a López Mateos cuando estaba en la Presidencia de la República.
Por supuesto, el mismo Carrizos lo dice: “ladrón que roba a ladrón” en referencia a los hurtos a los expresidentes, pero un dato extra: a él lo mandó a llamar Javier García Paniagua en persona para que robara la caja fuerte de Rosario Ibarra de Piedra en donde estaba un expediente en el que presuntamente inculpaba a Miguel Nazar Haro de la desaparición del hijo de la luchadora social.
Además la historia del famosísimo pozo, cómo los torturaban, las fugas de los penales, Lecumberri o cómo a un teniente al que llamaban “El drácula” y se apellidaba Téllez Girón se vio envuelto en un conflicto con Durazo Moreno porque el primero detuvo al hijo del “Negro” con un cargamento de cocaína en los años del lopezportillismo.
Así que búsquenla porque en ningún cine de Puebla la han exhibido. “Los ladrones viejos: las leyendas del artegio”, producida en el 2007 y dirigida por Everardo González. No se la pierdan, sé lo que les digo y por qué se los digo.
Abur.
sábado, agosto 16, 2008
Everybody's talking (Feliz cumpleaños)
Camino por las calles y sólo escucho el sonido de mis zapatos. Volteo y veo mucha gente pero sólo suenan mis tacones.
Entro a un café y veo gente hablando. Un par de mujeres con cigarros en su mesa dialogan como si el tema fuera apasionante:
"Entonces le dije, güey (wey). Y el tipo se me fue encima. Estaba desnudo y yo..."
"..."
En otra mesa un par de viejos no hablan. En otra, una señora está con sus ex compañeras de la escuela. Ella lleva a sus hijos que corren por los pasillos del café. Los niños corren se suben a otras sillas, saludan a los otros clientes. La mamá cuando se da cuenta grita: "¡Lorenzo. Ya. Basta!". Y Lorenzo la ve con cierto dejo de indiferencia. No le importa lo que diga su mamá, él seguirá corriendo en los pasillos porque necesita llamar la atención. Ella ve de reojo una camioneta blanca que le dio su marido. Otra de sus acompañantes piensa que tendrá que coger con el instructor del Sport City hoy por la tarde, porque su marido, quien es un empresario conocido ya no le hace el amor ni en defensa propia. Otra amiga no puede hablar de ello pero sabe que tiene cáncer cervicouterino. Su marido siempre llega con rastros de otras mujeres: perfumes baratos, lápiz labial en el cuello y un olor a alcohol.
En las noches, los antros. Mujeres hermosísimas con unos traseros idem salen a relucir de quien sabe dónde. Una mesa con muchísimos hombres y una mujer. Ella es la novia de uno de ellos. Al parecer son libaneses por los apellidos. Ella es producto nacional. Parece sola, parece scort aunque no lo es. Él, la trata así. Los demás, sus acompañantes, le ven las nalgas sin que se dé cuenta el novio de la chica. Ella, sabe que le ven las nalgas pero no dice nada. Ella, se ve triste, pero se comporta con el "aquí nos tocó vivir". El novio la besa y ella devuelve el favor con el juqueteo de la lengua. Los demás borrachos se ven unos a otros, beben, brindan, presumen de que han cogido más mujeres que kilómetros en Ferrari.
Todos hablan.
En otra mesa del mismo antro hay varias amigas que beben como en concurso. "Ya güey (wey)". Ellas cantan canciones de José José porque en un pequeño escenario montado como karaoke está un tipo cantando "El triste".
Todos cantan.
Yo levanto un vaso con güisqui y veo los enormes traseros de estas mujeres. Veo a unos amigos que creo que están sentados al rededor mío. Ellos hablan, ríen, discuten. En el pequeño escenario ahora sube un grupo de amigas que cantan como si fueran artistas.
Es puro blof, pienso. Pero me detengo, no será que el blof sea el mío y ellos actúen normal.
Pasan los días. La vida es como una vieja discoteca de los años ochenta: es la misma fiesta pero con diferentes borrachos.
Todos hablan.
Veo en Angelópolis mujeres con sus esposos. Y se ve a la familia feliz y tradicional comiendo en un fast food. Ella, la señora, se acostó con otro hombre y ella piensa en ello. Se justifica pensando que "es que mi marido no me satisface". Ella le da un beso a su marido y le dice: "Somos muy felices. Somos una familia muy feliz, gordito, te quiero mucho". Él la besa pensando que en verdad, después de casi ocho años de casados, sigue enamorada. Sonríe con su esposa pero piensa "Te quiero, pero ya no te aguanto. Me aburres".
Todos hablan.
En otro lado de la ciudad, una familia ve la televisión. Ven TV Azteca o Televisa. Y están ahí atentos a lo que digan sobre la farándula.
Todos escuchan.
Las calles.
Nadie sonríe.
Cada quien a su paso.
Cada quien a su velocidad.
Desayuno huevos en un restaurante.
Todos están ahí.
Feliz cumpleaños número 34.
Entro a un café y veo gente hablando. Un par de mujeres con cigarros en su mesa dialogan como si el tema fuera apasionante:
"Entonces le dije, güey (wey). Y el tipo se me fue encima. Estaba desnudo y yo..."
"..."
En otra mesa un par de viejos no hablan. En otra, una señora está con sus ex compañeras de la escuela. Ella lleva a sus hijos que corren por los pasillos del café. Los niños corren se suben a otras sillas, saludan a los otros clientes. La mamá cuando se da cuenta grita: "¡Lorenzo. Ya. Basta!". Y Lorenzo la ve con cierto dejo de indiferencia. No le importa lo que diga su mamá, él seguirá corriendo en los pasillos porque necesita llamar la atención. Ella ve de reojo una camioneta blanca que le dio su marido. Otra de sus acompañantes piensa que tendrá que coger con el instructor del Sport City hoy por la tarde, porque su marido, quien es un empresario conocido ya no le hace el amor ni en defensa propia. Otra amiga no puede hablar de ello pero sabe que tiene cáncer cervicouterino. Su marido siempre llega con rastros de otras mujeres: perfumes baratos, lápiz labial en el cuello y un olor a alcohol.
En las noches, los antros. Mujeres hermosísimas con unos traseros idem salen a relucir de quien sabe dónde. Una mesa con muchísimos hombres y una mujer. Ella es la novia de uno de ellos. Al parecer son libaneses por los apellidos. Ella es producto nacional. Parece sola, parece scort aunque no lo es. Él, la trata así. Los demás, sus acompañantes, le ven las nalgas sin que se dé cuenta el novio de la chica. Ella, sabe que le ven las nalgas pero no dice nada. Ella, se ve triste, pero se comporta con el "aquí nos tocó vivir". El novio la besa y ella devuelve el favor con el juqueteo de la lengua. Los demás borrachos se ven unos a otros, beben, brindan, presumen de que han cogido más mujeres que kilómetros en Ferrari.
Todos hablan.
En otra mesa del mismo antro hay varias amigas que beben como en concurso. "Ya güey (wey)". Ellas cantan canciones de José José porque en un pequeño escenario montado como karaoke está un tipo cantando "El triste".
Todos cantan.
Yo levanto un vaso con güisqui y veo los enormes traseros de estas mujeres. Veo a unos amigos que creo que están sentados al rededor mío. Ellos hablan, ríen, discuten. En el pequeño escenario ahora sube un grupo de amigas que cantan como si fueran artistas.
Es puro blof, pienso. Pero me detengo, no será que el blof sea el mío y ellos actúen normal.
Pasan los días. La vida es como una vieja discoteca de los años ochenta: es la misma fiesta pero con diferentes borrachos.
Todos hablan.
Veo en Angelópolis mujeres con sus esposos. Y se ve a la familia feliz y tradicional comiendo en un fast food. Ella, la señora, se acostó con otro hombre y ella piensa en ello. Se justifica pensando que "es que mi marido no me satisface". Ella le da un beso a su marido y le dice: "Somos muy felices. Somos una familia muy feliz, gordito, te quiero mucho". Él la besa pensando que en verdad, después de casi ocho años de casados, sigue enamorada. Sonríe con su esposa pero piensa "Te quiero, pero ya no te aguanto. Me aburres".
Todos hablan.
En otro lado de la ciudad, una familia ve la televisión. Ven TV Azteca o Televisa. Y están ahí atentos a lo que digan sobre la farándula.
Todos escuchan.
Las calles.
Nadie sonríe.
Cada quien a su paso.
Cada quien a su velocidad.
Desayuno huevos en un restaurante.
Todos están ahí.
Feliz cumpleaños número 34.
jueves, agosto 14, 2008
en cualquier parte
Camina en las calles, en los cafés, en los parques, en los panteones, en las oficinas públicas, en los baños, en los balnearios, en los basureros, en los cajones de los estacionamientos, en el Paseo Bravo, en los cerros, en el relleno sanitario, en la esquina de su casa, en la carnícería, en cualquier parte, en cualquier parte, en cualquier parte
de pronto trata de mirar al pasado, voltea, vuelve hacia atrás pero no hay nadie, sólo fantasmas.
Sigue caminando se detiene ve a los boleros del zócalo, ve el palacio municipal, ve el puesto de periódicos de doña mago, ve el vittorios.
Te busco en las calles, en las arboledas, en las plataformas, en los discursos del PRI, en la doble moral del PAN, en el aroma a perredista protestando, en los mercados ambulantes, en las ofertas de la papaya maradol, en los tacos de canasta, en los Chedraui, en Superama, en Soriana, en el toks, en los pollos toledo, en las escuelas públicas, en los baños de las primarias, en los dibujos obscenos, en las paredes, en las pintas en los grafitis, en la perrera municipal, en los jardines de fiestas, en las bodas, en los quince años, en los bautizos, en las gasolineras.
en cualquier parte, en cualquier parte, en cualquier parte, en cualquier parte.
Sigue caminando
de pronto trata de mirar al pasado, voltea, vuelve hacia atrás pero no hay nadie, sólo fantasmas.
Sigue caminando se detiene ve a los boleros del zócalo, ve el palacio municipal, ve el puesto de periódicos de doña mago, ve el vittorios.
Te busco en las calles, en las arboledas, en las plataformas, en los discursos del PRI, en la doble moral del PAN, en el aroma a perredista protestando, en los mercados ambulantes, en las ofertas de la papaya maradol, en los tacos de canasta, en los Chedraui, en Superama, en Soriana, en el toks, en los pollos toledo, en las escuelas públicas, en los baños de las primarias, en los dibujos obscenos, en las paredes, en las pintas en los grafitis, en la perrera municipal, en los jardines de fiestas, en las bodas, en los quince años, en los bautizos, en las gasolineras.
en cualquier parte, en cualquier parte, en cualquier parte, en cualquier parte.
Sigue caminando
sábado, agosto 09, 2008
En cualquier parte
Te busco en las calles,
en los cafés,
en la entrada de los cines,
en los parques
en los panteones
en las calles repletas de gente
en los mercados
en las llanteras
en los camellones
en los bodegones
en los restaurantes
en las taquerías
en las torterías
en los centros comerciales
en los aviones
en las nóminas secretas y discrecionales
en la nota roja
en las revistas de sociales
en las sombras
en la luz
en los boletines de prensa
en los remates de wall mart
en los desfalcos
en los fraudes
en los festejos del diez de mayo
en los estacionamientos
en los Vips
en los Sanborns
en los antros de la Juárez
en los antros de Cholula
en la fuente de los Frailes
en el cielo de colores
en las nubes
en el viento
en los árboles
en los juegos mecánicos
en la Feria
en los museos
en el zócalo
en La Juárez
en la hora en que se muere todo
en las películas cursis
en las películas de terror
en las malas películas
te busco en mi auto
te busco en el tuyo
en un Oxxo
en una cantina
en cualquier parte
en los poemas de Oliverio Girondo
en los de Efraín Huerta
en los libros de Bolaño
en las películas del Santo
en las de Tin Tan
en los baños de la Capu
en los camiones estrella roja
en los ADO
en cualquier parte
en cualquier parte
en cualquier parte
en cualquier parte
en cualquier parte
en los cafés,
en la entrada de los cines,
en los parques
en los panteones
en las calles repletas de gente
en los mercados
en las llanteras
en los camellones
en los bodegones
en los restaurantes
en las taquerías
en las torterías
en los centros comerciales
en los aviones
en las nóminas secretas y discrecionales
en la nota roja
en las revistas de sociales
en las sombras
en la luz
en los boletines de prensa
en los remates de wall mart
en los desfalcos
en los fraudes
en los festejos del diez de mayo
en los estacionamientos
en los Vips
en los Sanborns
en los antros de la Juárez
en los antros de Cholula
en la fuente de los Frailes
en el cielo de colores
en las nubes
en el viento
en los árboles
en los juegos mecánicos
en la Feria
en los museos
en el zócalo
en La Juárez
en la hora en que se muere todo
en las películas cursis
en las películas de terror
en las malas películas
te busco en mi auto
te busco en el tuyo
en un Oxxo
en una cantina
en cualquier parte
en los poemas de Oliverio Girondo
en los de Efraín Huerta
en los libros de Bolaño
en las películas del Santo
en las de Tin Tan
en los baños de la Capu
en los camiones estrella roja
en los ADO
en cualquier parte
en cualquier parte
en cualquier parte
en cualquier parte
en cualquier parte
viernes, agosto 08, 2008
Simpatía por el Chamuco, por los Rolling Stones
Por favor, permíteme presentarme
soy un hombre de riqueza y buen gusto
Estuve por aquí durante un largo, largo año,
Robé el alma y la fe de muchos hombres
Y yo estaba cerca
cuando Jesucristo tuvo su momento
de duda y aflicción, me cercioré de que
Pilatos lavase sus manos y sellase su destino.
Encantado de conocerte,
espero que adivines mi nombre.
pero qué es lo que te confunde
es la naturaleza de mi juego.
Yo estaba alrededor de San Petersburgo,
cuando vi que era el momento de un cambio.
Maté al Zar y a sus ministros,
Anastasia gritó en vano.
Conduje un tanque, ocupé un puesto de general
cuando la Blitzkrieg rugía
y los cuerpos hedían.
Encantado de conocerte,
espero que adivines mi nombre.
Pero qué es lo que te confunde
Es la naturaleza de mi juego, oh sí.
Observé con alegría
cuando tus reyes y reinas
lucharon durante diez décadas
por dioses que ellos mismos crearon.
Yo grité: «¿Quién mató a los Kennedy?»
Cuando, en definitiva, fuimos tú y yo.
Permíteme que me presente:
soy un hombre de riqueza y buen gusto,
yo organicé trampas para trovadores
que murieron antes de que llegasen a Bombay
Encantado de conocerte,
espero que adivines mi nombre.
Pero qué es lo que te confunde
Es la naturaleza de mi juego, oh sí,
relájate, baby
Encantado de conocerte,
espero que adivines mi nombre, oh sí.
Pero qué es lo que te confunde
Es la naturaleza de mi juego.
Igual que cada policía
es un criminal,
y todos los pecadores son santos,
como las caras son cruces.
Sólo llámame Lucifer,
pues necesito un poco de moderación.
Así que si me encuentras, ten algo de cortesía,
ten algo de simpatía y un poco de buen gusto.
Usa toda tu bien aprendida «politesse»
o destruiré tu alma, sí,
Encantado de conocerte,
espero que adivines mi nombre.
Pero qué es lo que te confunde
Es la naturaleza de mi juego, baby,
relájate.
Oh sí, relájate,
Oh sí, ¡Oh sí!
Dime, baby, ¿cómo me llamo?
Dime querida, baby, adivina mi nombre.
Dime, baby, ¿cómo me llamo?
Si te lo digo una vez, serás culpable.
Oh, sí. ¿Cómo me llamo?
Dime, baby,
¿cómo me llamo?
Dime, cariño,
¿cómo me llamo?
Oh, sí.
Y a continuacion El Zeta
Pues a mi carro yo le he llamado Z, por obvias razones. No porque sea seguidor de López Zavala, ni porque esté ligado a un comando armado que proteja al narcotráfico. No, para nada.
Lo cierto es que este no tiene ese encanto de L. El mío es tosco, grotesco, rojo, patán y barbaján.
Lo único bueno de él es que le encanta tocar música. Y si no tiene música de plano no arranca.
Hoy al joven Z, le toca ir al médico para que lo chequen y le arreglen sus detalles provocados por excesos.
Ni hablar, el joven zeta necesita que le metan mano.
Lo cierto es que este no tiene ese encanto de L. El mío es tosco, grotesco, rojo, patán y barbaján.
Lo único bueno de él es que le encanta tocar música. Y si no tiene música de plano no arranca.
Hoy al joven Z, le toca ir al médico para que lo chequen y le arreglen sus detalles provocados por excesos.
Ni hablar, el joven zeta necesita que le metan mano.
jueves, agosto 07, 2008
COMO LO TIENES TÚ II
No, no es cursilería. Es un punto que sucede en este negocio. El grupo que inventó esta canción es muy pop, pero esta versión con Bunbury no es así. Y lo que dice la canción sucede. Es fácil hartarse, es fácil cansarse. Es difícil tenerlo claro, pero es parte del encanto. Es así. No, no lleva dedicatoria para nadie,aclaro. Sólo es algo que me dio la gana subirlo a este espacio.
Va primero el video de youtube. Y después la letra por si a alguien le interesa, insisto, no lleva dedicatoria. En última instancia es una dedicatoria para mi, nada más que para mi. Podría llamarse un autoreclamo y eso es válido. No es crítica hacia mi, es un mero diagnóstico.
Va primero el video de youtube. Y después la letra por si a alguien le interesa, insisto, no lleva dedicatoria. En última instancia es una dedicatoria para mi, nada más que para mi. Podría llamarse un autoreclamo y eso es válido. No es crítica hacia mi, es un mero diagnóstico.
jueves, julio 31, 2008
Instrucciones para subirse a una camioneta
El día que conocí a D., no sólo me impresionaron sus ojos, pues lo que más recuerdo de aquella ocasión fueron los vidrios de su camioneta a la cual ella decidió bautizarla como L. Por lo tanto, lo que más me impresionaron —a parte de los ojos de D.— fue la camioneta mejor conocida para la audiencia como L.
La camioneta L. es el automóvil en el que D. se mueve la mayor parte del tiempo: va a sus clases por las mañanas, va a tomar café con sus amigas, brinda con sus amigos, y de vez en cuando la usa sólo como una extensión de ella: de sus percepciones y sus sentimientos.
Y es que L. es en sí la mejor representación de D., porque L. es como si fuera D. o D es como si fuera L. Aunque ninguna de las dos saben de su enorme parecido. Al parecer D. adora a L., empero, como en las mejores historias: nunca se lo ha dicho, nunca se ha atrevido a decírselo.
L., en cambio, le tolera todo: y cuando se dice todo es porque es todo: desde que fume, patalee, se enoje, le ensucie los tapetes con lodo, le miente la madre a un taxista o que D. esté pensando en otras miles de cosas mientras manipula el volante de L y no se acuerde que trae a L debajo y alrededor de su cuerpo.
También L., eso nos lo ha dado a entender, ha visto llorar en la intimidad a D., y es que L. en sus asientos de velur carga con un buen de lágrimas de D.
L. también ha visto cómo se enoja D., pero también la ha visto reír y según nos ha confiado dos que tres veces la ha recibido con unas copas encima, mentando madres en contra de los hombres “porque todos son iguales”.
L. es discreta y no se atreve a revelar más.
Recientemente L. estuvo en el médico al que le dicen “El hojalatas”, —curioso nombre para un galeno— y L. fue sustituido por una Ford Blanca propiedad de M. Honestamente no era lo mismo: la camioneta Ford propiedad de M. la cual luce reluciente, viva, blanca, pura, sin mancillarse. No tiene ese lado humano de L. que la hace encantadora, pues L. comete errores, llega tarde, es distraída, pero se interesa por todo. Nada que ver aunque tengan cierta relación entre ambas.
Aún no sabemos si es que L. ya salió del hospital en donde le revisaron todo: ¡Jesús el santo!”. Sí, todo. Pero es que L., sufrió un accidente en un estacionamiento, y desconocemos si fue por culpa de D o por culpa de algún otro automóvil que bien podríamos llamar CH o P.
Recuerdo aún cuando conocí a D., pero más cuando conocí a L., —de hecho fue un día después de ver por primera vez a D.—.
Ese viernes de junio habría que bajar los vidrios de L. porque D. estaba fumando.
—¿Quieres bajar el vidrio? —me preguntó D.
—Sí... aprieto aquí ¿no? —respondí titubeante al ver que los elevadores de L. no servían.
D. sonrió como casi siempre lo hace, sino es que antes se ruboriza.
Y ella (D, of course) inventó en ese momento:
“Manual para bajar con suavidad los ojos de L, sin morir en el intento”.
Paso número uno: Coloque su mano derecha sobre el vidrio de L. (De preferencia que sus manos no suden, ni tengan grasas de carnitas o tacos árabes, sudados, de ojo, de nana, buche y al pastor).
Paso número dos: sonría y no desespere.
Paso número tres: apriete el botón que está en la portezuela y que le indica que con ese se pueden manipular los elevadores que a su vez suben o bajan (como se desee) los vidrios de L.
Paso número cuatro: Con su mano —de preferencia limpia— empuje hacia abajo, con cariño porque es L. mientras su dedito índice hace lo propio al apretar el botón.
Paso número cinco: No empuje con demasiada fuerza. Recuerde que a L. se le debe tratar como una dama por su parecido con D., el trato debe ser lento, sin desesperarse, con precaución para no lastimarla y dispuesto a que de pronto no baje porque L., también como su ama y señora: hace berrinches.
Paso número seis: Vuelva a sonreír y a no desesperarse.
Paso número siete: No baje todo el vidrio, pues para subirse se necesita un pequeño empujoncito hacia arriba. Recuerde tener limpias las manos, pues cualquier mancha de grasa, mugre o comida será notoria en los pequeños ojos de L.
Paso número ocho: disfrute de L.
Esperamos que L ya haya salido de la operación y cirugía plástica a la que tuvo que entrar urgentemente.
No es fácil con L., porque resulta que L. es distinta a todas las demás, no se le puede tratar mal, no se le puede presionar a que haga las cosas que no quiere porque siempre amenaza con desvielarse.
La camioneta L. es el automóvil en el que D. se mueve la mayor parte del tiempo: va a sus clases por las mañanas, va a tomar café con sus amigas, brinda con sus amigos, y de vez en cuando la usa sólo como una extensión de ella: de sus percepciones y sus sentimientos.
Y es que L. es en sí la mejor representación de D., porque L. es como si fuera D. o D es como si fuera L. Aunque ninguna de las dos saben de su enorme parecido. Al parecer D. adora a L., empero, como en las mejores historias: nunca se lo ha dicho, nunca se ha atrevido a decírselo.
L., en cambio, le tolera todo: y cuando se dice todo es porque es todo: desde que fume, patalee, se enoje, le ensucie los tapetes con lodo, le miente la madre a un taxista o que D. esté pensando en otras miles de cosas mientras manipula el volante de L y no se acuerde que trae a L debajo y alrededor de su cuerpo.
También L., eso nos lo ha dado a entender, ha visto llorar en la intimidad a D., y es que L. en sus asientos de velur carga con un buen de lágrimas de D.
L. también ha visto cómo se enoja D., pero también la ha visto reír y según nos ha confiado dos que tres veces la ha recibido con unas copas encima, mentando madres en contra de los hombres “porque todos son iguales”.
L. es discreta y no se atreve a revelar más.
Recientemente L. estuvo en el médico al que le dicen “El hojalatas”, —curioso nombre para un galeno— y L. fue sustituido por una Ford Blanca propiedad de M. Honestamente no era lo mismo: la camioneta Ford propiedad de M. la cual luce reluciente, viva, blanca, pura, sin mancillarse. No tiene ese lado humano de L. que la hace encantadora, pues L. comete errores, llega tarde, es distraída, pero se interesa por todo. Nada que ver aunque tengan cierta relación entre ambas.
Aún no sabemos si es que L. ya salió del hospital en donde le revisaron todo: ¡Jesús el santo!”. Sí, todo. Pero es que L., sufrió un accidente en un estacionamiento, y desconocemos si fue por culpa de D o por culpa de algún otro automóvil que bien podríamos llamar CH o P.
Recuerdo aún cuando conocí a D., pero más cuando conocí a L., —de hecho fue un día después de ver por primera vez a D.—.
Ese viernes de junio habría que bajar los vidrios de L. porque D. estaba fumando.
—¿Quieres bajar el vidrio? —me preguntó D.
—Sí... aprieto aquí ¿no? —respondí titubeante al ver que los elevadores de L. no servían.
D. sonrió como casi siempre lo hace, sino es que antes se ruboriza.
Y ella (D, of course) inventó en ese momento:
“Manual para bajar con suavidad los ojos de L, sin morir en el intento”.
Paso número uno: Coloque su mano derecha sobre el vidrio de L. (De preferencia que sus manos no suden, ni tengan grasas de carnitas o tacos árabes, sudados, de ojo, de nana, buche y al pastor).
Paso número dos: sonría y no desespere.
Paso número tres: apriete el botón que está en la portezuela y que le indica que con ese se pueden manipular los elevadores que a su vez suben o bajan (como se desee) los vidrios de L.
Paso número cuatro: Con su mano —de preferencia limpia— empuje hacia abajo, con cariño porque es L. mientras su dedito índice hace lo propio al apretar el botón.
Paso número cinco: No empuje con demasiada fuerza. Recuerde que a L. se le debe tratar como una dama por su parecido con D., el trato debe ser lento, sin desesperarse, con precaución para no lastimarla y dispuesto a que de pronto no baje porque L., también como su ama y señora: hace berrinches.
Paso número seis: Vuelva a sonreír y a no desesperarse.
Paso número siete: No baje todo el vidrio, pues para subirse se necesita un pequeño empujoncito hacia arriba. Recuerde tener limpias las manos, pues cualquier mancha de grasa, mugre o comida será notoria en los pequeños ojos de L.
Paso número ocho: disfrute de L.
Esperamos que L ya haya salido de la operación y cirugía plástica a la que tuvo que entrar urgentemente.
No es fácil con L., porque resulta que L. es distinta a todas las demás, no se le puede tratar mal, no se le puede presionar a que haga las cosas que no quiere porque siempre amenaza con desvielarse.
martes, julio 15, 2008
Ne me quitte pas
De Jaques Brel, un cantante que tuvo un éxito enorme en Francia, aunque él, tengo entendido, era Belga.
No me abandones es el título de esta canción, la cual es una de las más hermosas que se pudieron haber escrito y cantado. Al principio es la versión en francés (no, no sé francés pero es para despistar al enemigo) y segundo su traducción al español (sí, claro la bajé de internet)
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Il faut oublier
Tout peut s'oublier
Qui s'enfuit déjà
Oublier le temps
Des malentendus
Et le temps perdu
A savoir comment
Oublier ces heures
Qui tuaient parfois
A coups de pourquoi
Le coeur du bonheur
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Moi je t'offrirai
Des perles de pluie
Venues de pays
Où il ne pleut pas
Je creuserai la terre
Jusqu'après ma mort
Pour couvrir ton corps
D'or et de lumière
Je ferai un domaine
Où l'amour sera roi
Où l'amour sera loi
Où tu seras reine
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Je t'inventerai
Des mots insensés
Que tu comprendras
Je te parlerai
De ces amants-là
Qui ont vu deux fois
Leurs coeurs s'embraser
Je te raconterai
L'histoire de ce roi
Mort de n'avoir pas
Pu te rencontrer
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
On a vu souvent
Rejaillir le feu
De l'ancien volcan
Qu'on croyait trop vieux
Il est paraît-il
Des terres brûlées
Donnant plus de blé
Qu'un meilleur avril
Et quand vient le soir
Pour qu'un ciel flamboie
Le rouge et le noir
Ne s'épousent-ils pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Je ne vais plus pleurer
Je ne vais plus parler
Je me cacherai là
A te regarder
Danser et sourire
Et à t'écouter
Chanter et puis rire
Laisse-moi devenir
L'ombre de ton ombre
L'ombre de ta main
L'ombre de ton chien
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas.
O traducido al español:
No me dejes
Hay que olvidar
Todo se puede olvidar
Lo que ya se fue
Olvidar el tiempo
De los malos entendidos
Y el tiempo perdido
Para aclararlos
Olvidar esas horas
Que mataban a veces
A golpes de porqués
al corazón de la felicidad.
No me dejes,
no me dejes,
no me dejes,
no me dejes
Yo te ofreceré
perlas de lluvia
venidas de países
donde no llueve.
Yo escarbaré la tierra
Hasta después de mi muerte
Para cubrir tu cuerpo
De oro y de luz
Yo haré un reino
Donde el amor será rey
Donde el amor será ley
Donde tu serás reina.
No me dejes,
no me dejes,
no me dejes,
no me dejes
no me dejes
Yo te inventaré
Palabras locas
Que tu comprenderás
Yo te hablaré
De esos amantes
Que han visto por dos veces
Arder sus corazones.
Yo te contaré
La historia de un rey
Que murió por no haber
Podido encontrarte.
No me dejes,
no me dejes,
no me dejes,
no me dejes
Se ha visto a menudo
Resurgir el fuego
Del antiguo volcán
Que se creía demasiado viejo.
Existen tierras quemadas
Que dan más trigo
que un mejor abril
Y cuando viene la noche
para que un cielo arda
El rojo y el negro
¿Acaso no se unen?
No me dejes,
no me dejes,
no me dejes,
no me dejes
no me dejes
No voy a llorar
No voy a hablar
Yo me ocultaré
Para mirarte
bailar y sonreír
Y escucharte
cantar y después reír
Déjame volverme
La sombra de tu sombra
La sombra de tu mano
La sombra de tu perro
No me dejes,
no me dejes,
no me dejes,
no me dejes.
No me abandones es el título de esta canción, la cual es una de las más hermosas que se pudieron haber escrito y cantado. Al principio es la versión en francés (no, no sé francés pero es para despistar al enemigo) y segundo su traducción al español (sí, claro la bajé de internet)
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Il faut oublier
Tout peut s'oublier
Qui s'enfuit déjà
Oublier le temps
Des malentendus
Et le temps perdu
A savoir comment
Oublier ces heures
Qui tuaient parfois
A coups de pourquoi
Le coeur du bonheur
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Moi je t'offrirai
Des perles de pluie
Venues de pays
Où il ne pleut pas
Je creuserai la terre
Jusqu'après ma mort
Pour couvrir ton corps
D'or et de lumière
Je ferai un domaine
Où l'amour sera roi
Où l'amour sera loi
Où tu seras reine
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Je t'inventerai
Des mots insensés
Que tu comprendras
Je te parlerai
De ces amants-là
Qui ont vu deux fois
Leurs coeurs s'embraser
Je te raconterai
L'histoire de ce roi
Mort de n'avoir pas
Pu te rencontrer
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
On a vu souvent
Rejaillir le feu
De l'ancien volcan
Qu'on croyait trop vieux
Il est paraît-il
Des terres brûlées
Donnant plus de blé
Qu'un meilleur avril
Et quand vient le soir
Pour qu'un ciel flamboie
Le rouge et le noir
Ne s'épousent-ils pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Je ne vais plus pleurer
Je ne vais plus parler
Je me cacherai là
A te regarder
Danser et sourire
Et à t'écouter
Chanter et puis rire
Laisse-moi devenir
L'ombre de ton ombre
L'ombre de ta main
L'ombre de ton chien
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas.
O traducido al español:
No me dejes
Hay que olvidar
Todo se puede olvidar
Lo que ya se fue
Olvidar el tiempo
De los malos entendidos
Y el tiempo perdido
Para aclararlos
Olvidar esas horas
Que mataban a veces
A golpes de porqués
al corazón de la felicidad.
No me dejes,
no me dejes,
no me dejes,
no me dejes
Yo te ofreceré
perlas de lluvia
venidas de países
donde no llueve.
Yo escarbaré la tierra
Hasta después de mi muerte
Para cubrir tu cuerpo
De oro y de luz
Yo haré un reino
Donde el amor será rey
Donde el amor será ley
Donde tu serás reina.
No me dejes,
no me dejes,
no me dejes,
no me dejes
no me dejes
Yo te inventaré
Palabras locas
Que tu comprenderás
Yo te hablaré
De esos amantes
Que han visto por dos veces
Arder sus corazones.
Yo te contaré
La historia de un rey
Que murió por no haber
Podido encontrarte.
No me dejes,
no me dejes,
no me dejes,
no me dejes
Se ha visto a menudo
Resurgir el fuego
Del antiguo volcán
Que se creía demasiado viejo.
Existen tierras quemadas
Que dan más trigo
que un mejor abril
Y cuando viene la noche
para que un cielo arda
El rojo y el negro
¿Acaso no se unen?
No me dejes,
no me dejes,
no me dejes,
no me dejes
no me dejes
No voy a llorar
No voy a hablar
Yo me ocultaré
Para mirarte
bailar y sonreír
Y escucharte
cantar y después reír
Déjame volverme
La sombra de tu sombra
La sombra de tu mano
La sombra de tu perro
No me dejes,
no me dejes,
no me dejes,
no me dejes.
sábado, julio 12, 2008
sábado, julio 05, 2008
Una furtiva lágrima
Una furtiva lagrima
negli occhi suoi spuntò,
quelle festose giovani
invidiar sembrò.
Che più cercando io vo?
Che più cercando io vo?
M'ama, sì, m'ama, lo vedo, lo vedo!
Un solo istante i palpiti
del suo bel cor sentir!
I miei sospir confondere
per poco ai suoi sospir!
I palpiti, i palpiti sentir,
confondere i miei coi suoi sospir!
Cielo, si può morir...!
Di più non chiedo, non chiedo.
Ah! Cielo, si può, si può morir...!
Di più non chiedo, non chiedo.
Si può morir...Si può morir d'amor
Traducción :
Una furtiva lágrima
en sus ojos despuntó,
a aquellas alegres jóvenes
envidiar pareció.
¿Qué más buscando voy?
¿Qué más buscando voy?
Me ama, sí, me ama, lo veo, lo veo.
¡Un solo instante los latidos
de su hermoso corazón sentir!
Mis suspiros confundir
por instantes con sus suspiros.
Los latidos, los latidos sentir,
¡confundir los míos con sus suspiros!
¡Cielos, se puede morir...!
No pido más, no pido.
¡Ah! ¡Cielos, se puede, se puede morir...!
No pido más, no pido.
Se puede morir...
¡Se puede morir de amor!
negli occhi suoi spuntò,
quelle festose giovani
invidiar sembrò.
Che più cercando io vo?
Che più cercando io vo?
M'ama, sì, m'ama, lo vedo, lo vedo!
Un solo istante i palpiti
del suo bel cor sentir!
I miei sospir confondere
per poco ai suoi sospir!
I palpiti, i palpiti sentir,
confondere i miei coi suoi sospir!
Cielo, si può morir...!
Di più non chiedo, non chiedo.
Ah! Cielo, si può, si può morir...!
Di più non chiedo, non chiedo.
Si può morir...Si può morir d'amor
Traducción :
Una furtiva lágrima
en sus ojos despuntó,
a aquellas alegres jóvenes
envidiar pareció.
¿Qué más buscando voy?
¿Qué más buscando voy?
Me ama, sí, me ama, lo veo, lo veo.
¡Un solo instante los latidos
de su hermoso corazón sentir!
Mis suspiros confundir
por instantes con sus suspiros.
Los latidos, los latidos sentir,
¡confundir los míos con sus suspiros!
¡Cielos, se puede morir...!
No pido más, no pido.
¡Ah! ¡Cielos, se puede, se puede morir...!
No pido más, no pido.
Se puede morir...
¡Se puede morir de amor!
viernes, junio 27, 2008
EL ULTIMO TRAGO
Zeus Munive
El último trago
(Léase con la canción de fondo “El último trago” interpretada por Chavela Vargas.)
La última columna siempre es la más difícil de escribir. En serio, y es porque no sabes por dónde empezar si por los agradecimientos o por las explicaciones. Porque tratas de contener todo y reprimirte emociones y sentimientos. Porque es difícil decirle adiós a algo que amaste profundamente. Una vez un viejo amigo me decía que los amores como la buena poesía nunca se olvidan simplemente se abandonan. Y creo que algo por el estilo me pasa a mí en este momento.
Pero dejemos la cursilería y vamos por partes: Mi salida de Cambio se da porque me voy a fortalecer la revista 360 Grados. En este momento se está concretando un 360 Grados en otro estado y este proyecto que comparto con uno de mis mejores amigos, Alejandro Rodríguez, está dando sus buenos frutos: gordos, maduros, de buen color y sobre todo sabor.
Queremos mejorar la impresión, el diseño, los colores y nuestra página de internet. Queremos crecer como periodistas y seguir ofertando un producto de calidad a la sociedad poblana.
Esa y no otra, es la razón de mi salida de Cambio.
Nada de que me peleé con Juan o Pedro, falso. Es crecimiento personal y por supuesto espero dejar las puertas abiertas con mis amigos de Cambio.
Espero que así se queden. Y que salga por la puerta grande, no por la de servicio.
Mi experiencia en otros medios me ha llevado a terminar agarrado del chongo y eso no es lo ideal. Pero nadie experimenta en cabeza ajena y los chingadazos forman hasta el metal más duro.
Hace casi cuatro años, unos locos llegamos a este proyecto llamado Cambio, por cierto este año cumple 30 años. Mario Alberto Mejía, Arturo Rueda, Héctor Hugo Cruz, Ulises Ruiz y un servidor arribamos a la redacción de este diario que tiene en sus manos. La experiencia fue maravillosa y sobre todo adictiva. El periodismo es una pasión en toda la extensión de la palabra y, por ende, fue muy apasionante. Estuvimos en un programa radiofónico llamado La Quintacolumna que fue el más irreverente y desmadroso en la historia de Puebla. Las consecuencias fueron funestas. De ahí entramos en un estado de combate y al final el capitán del barco decidió irse a fundar otro proyecto llamado El columnista. Él fue el maestro, el gurú. Dejó escuela y de eso hay muestras palpables.
Nos quedamos en Cambio y sacamos la casta, como siempre. Enfrentamos a todos, a veces, incluso sin medir las consecuencias de nuestros teclados.
Y en este proyecto se incorporaron desde casi el principio personajes como Selene Ríos, Edmundo Velázquez, Efraín Núñez, Óscar Cote, Tere Murillo, Ronaldo Schmidt, Brahim Zamora, Paulina Cataño. Enrique Hernández, Olivia López, Hipólito Contreras, Lulú Horán, Agustín Tovar, Christian y la bola de mafiosos de la página de Cambio.
Yo siempre me negué a escribir una columna porque he pensado que es el peor género periodístico, pero encuentro una gran ignorancia e incultura entre los políticos poblanos, porque ellos son los principales consumidores de las columnas. La columna es el género más simple. La crónica es la más chingona y el reportaje es la neta del planeta. La nota te obliga a ser riguroso. La columna no es ni rigor ni nada. Pero me pasó como a los músicos de conservatorio, me vi obligado a tocar cumbias para sobrevivir y no pasar desapercibido.
En Puebla se hace un periodismo de columnas, lamentablemente. Y si no escribía una, iba a quedar en el ostracismo.
Los Freaks se trataban que fueran chacoteros y cotorrones. A lo mejor nunca fue así. A veces llegaron a tener buena información o a veces se notaba que su autor —éste, su amigo— andaba de huevón.
Se intentaba que fueran grotescos como son los fenómenos de un circo. Como son las deformidades humanas en terrenos mentales, no físicos.
No sé si lo logré, pero ahí están.
Éste es el último que escribo.
En ocasiones, sé que cometí excesos y abusos. Gané amigos y provoqué muchas enemistades como la de Antonio Hernández y Genis, a quien lamento haber perdido en la guerra.
Lo hecho, hecho está.
Me despido con un poco de dolor.
Sí y sobre todo porque esta redacción es como si fuera de mi familia. Los quiero un chingo, saben. Son como mis hijos y mis hermanos. Me duele, me cai.
Así que empiezan los agradecimientos a Alberto Ventosa, Ignacio Mier, Arturo Rueda y al viejo chingón de don Gabriel Sánchez Andraca. A Mario Alberto Mejía porque él fue quien me metió a la chamba y siempre confió en mí.
Ahora, a quienes les agradezco un putero y más, es a cada uno de los reporteros: Selene Ríos, Edmundo Velázquez, Héctor Hugo Cruz, Efraín Núñez, Yonadab Cabrera, Quique Bush, Brahim Zamora, Óscar Cote y su palomilla. Paulina Cataño, Lulú Horán y a Bebé (su sobrina), así como a César de la Cruz.
Y digo que a ellos más, porque los reporteros son quienes hacen el periódico. Y son a quienes más olvidamos, no sé por qué.
Ellos son los que mantenían con vida Cambio y son a quienes verdaderamente los he de extrañar.
Los gritos de una redacción viva son poca madre.
Ahí les dejo mi reputación, no se la acaben.
A mis amigos, gracias.
A mis enemigos, no abusen, ora que ya no tengo fuero y soy tan humano como cualquier otro.
Nos seguimos leyendo en 360 Grados.
Pórtense mal.
Gracias a mis lectores por soportarme.
El Freak cierra el telón. Se escucha una banda de pueblo tocar una rola: “sácaremos a ese wey de la barranca”.
El espectáculo termina.
¡Abur!
PD. Los extrañaré un chingo, me cai.
El último trago
(Léase con la canción de fondo “El último trago” interpretada por Chavela Vargas.)
La última columna siempre es la más difícil de escribir. En serio, y es porque no sabes por dónde empezar si por los agradecimientos o por las explicaciones. Porque tratas de contener todo y reprimirte emociones y sentimientos. Porque es difícil decirle adiós a algo que amaste profundamente. Una vez un viejo amigo me decía que los amores como la buena poesía nunca se olvidan simplemente se abandonan. Y creo que algo por el estilo me pasa a mí en este momento.
Pero dejemos la cursilería y vamos por partes: Mi salida de Cambio se da porque me voy a fortalecer la revista 360 Grados. En este momento se está concretando un 360 Grados en otro estado y este proyecto que comparto con uno de mis mejores amigos, Alejandro Rodríguez, está dando sus buenos frutos: gordos, maduros, de buen color y sobre todo sabor.
Queremos mejorar la impresión, el diseño, los colores y nuestra página de internet. Queremos crecer como periodistas y seguir ofertando un producto de calidad a la sociedad poblana.
Esa y no otra, es la razón de mi salida de Cambio.
Nada de que me peleé con Juan o Pedro, falso. Es crecimiento personal y por supuesto espero dejar las puertas abiertas con mis amigos de Cambio.
Espero que así se queden. Y que salga por la puerta grande, no por la de servicio.
Mi experiencia en otros medios me ha llevado a terminar agarrado del chongo y eso no es lo ideal. Pero nadie experimenta en cabeza ajena y los chingadazos forman hasta el metal más duro.
Hace casi cuatro años, unos locos llegamos a este proyecto llamado Cambio, por cierto este año cumple 30 años. Mario Alberto Mejía, Arturo Rueda, Héctor Hugo Cruz, Ulises Ruiz y un servidor arribamos a la redacción de este diario que tiene en sus manos. La experiencia fue maravillosa y sobre todo adictiva. El periodismo es una pasión en toda la extensión de la palabra y, por ende, fue muy apasionante. Estuvimos en un programa radiofónico llamado La Quintacolumna que fue el más irreverente y desmadroso en la historia de Puebla. Las consecuencias fueron funestas. De ahí entramos en un estado de combate y al final el capitán del barco decidió irse a fundar otro proyecto llamado El columnista. Él fue el maestro, el gurú. Dejó escuela y de eso hay muestras palpables.
Nos quedamos en Cambio y sacamos la casta, como siempre. Enfrentamos a todos, a veces, incluso sin medir las consecuencias de nuestros teclados.
Y en este proyecto se incorporaron desde casi el principio personajes como Selene Ríos, Edmundo Velázquez, Efraín Núñez, Óscar Cote, Tere Murillo, Ronaldo Schmidt, Brahim Zamora, Paulina Cataño. Enrique Hernández, Olivia López, Hipólito Contreras, Lulú Horán, Agustín Tovar, Christian y la bola de mafiosos de la página de Cambio.
Yo siempre me negué a escribir una columna porque he pensado que es el peor género periodístico, pero encuentro una gran ignorancia e incultura entre los políticos poblanos, porque ellos son los principales consumidores de las columnas. La columna es el género más simple. La crónica es la más chingona y el reportaje es la neta del planeta. La nota te obliga a ser riguroso. La columna no es ni rigor ni nada. Pero me pasó como a los músicos de conservatorio, me vi obligado a tocar cumbias para sobrevivir y no pasar desapercibido.
En Puebla se hace un periodismo de columnas, lamentablemente. Y si no escribía una, iba a quedar en el ostracismo.
Los Freaks se trataban que fueran chacoteros y cotorrones. A lo mejor nunca fue así. A veces llegaron a tener buena información o a veces se notaba que su autor —éste, su amigo— andaba de huevón.
Se intentaba que fueran grotescos como son los fenómenos de un circo. Como son las deformidades humanas en terrenos mentales, no físicos.
No sé si lo logré, pero ahí están.
Éste es el último que escribo.
En ocasiones, sé que cometí excesos y abusos. Gané amigos y provoqué muchas enemistades como la de Antonio Hernández y Genis, a quien lamento haber perdido en la guerra.
Lo hecho, hecho está.
Me despido con un poco de dolor.
Sí y sobre todo porque esta redacción es como si fuera de mi familia. Los quiero un chingo, saben. Son como mis hijos y mis hermanos. Me duele, me cai.
Así que empiezan los agradecimientos a Alberto Ventosa, Ignacio Mier, Arturo Rueda y al viejo chingón de don Gabriel Sánchez Andraca. A Mario Alberto Mejía porque él fue quien me metió a la chamba y siempre confió en mí.
Ahora, a quienes les agradezco un putero y más, es a cada uno de los reporteros: Selene Ríos, Edmundo Velázquez, Héctor Hugo Cruz, Efraín Núñez, Yonadab Cabrera, Quique Bush, Brahim Zamora, Óscar Cote y su palomilla. Paulina Cataño, Lulú Horán y a Bebé (su sobrina), así como a César de la Cruz.
Y digo que a ellos más, porque los reporteros son quienes hacen el periódico. Y son a quienes más olvidamos, no sé por qué.
Ellos son los que mantenían con vida Cambio y son a quienes verdaderamente los he de extrañar.
Los gritos de una redacción viva son poca madre.
Ahí les dejo mi reputación, no se la acaben.
A mis amigos, gracias.
A mis enemigos, no abusen, ora que ya no tengo fuero y soy tan humano como cualquier otro.
Nos seguimos leyendo en 360 Grados.
Pórtense mal.
Gracias a mis lectores por soportarme.
El Freak cierra el telón. Se escucha una banda de pueblo tocar una rola: “sácaremos a ese wey de la barranca”.
El espectáculo termina.
¡Abur!
PD. Los extrañaré un chingo, me cai.
martes, junio 24, 2008
Adiós Cambio Adiós
Pensé que no volería a escribir, pero, pero, pero... resultó que renuncio a Cambio. Las razones algún día saldrán... mientras tanto me quedo sin fuero.
sábado, junio 14, 2008
por qué no soy outsider
Hacía tiempo que no sentía tanto miedo.
Hacía más tiempo que no me emocionaba por dentro.
Más tiempo aún que no me quedara en cámara lenta.
Y todavía más que una película no me reconfortara tanto.
Creo que ser burócrata del periodismo me ha matado poco a poco.
Recuerdo cuando regresé a escribir —recién se fundó Intolerancia— que
me volvía loco estar ahí todo el tiempo tratando de descubrir el hilo negro.
Pero poco a poco me fui matando hasta que todo lo comencé a ver normal.
Fueron muchas cosas, censuras, pleitos, amenazas, amores fracasados que
Me hicieron convertirme en todo eso que yo detestaba.
Llegué a tener un buen salario, me salí de mi casa, tengo un auto que saqué de agencia
Pero las ganas de crear se murieron quién sabe por qué coños.
Hoy en la mañana volví a sentir algo raro en la panza —y vaya que esta me creció bastante, tan me perdí que ahora soy un marrano de 106 kilogramos, cuando pesaba
80—.
Me sienta bien la libertad.
Próximamente espero dejar la burocracia del periodismo en la cual me metí, espero además renunciar a las pendejadas en las que me involucré.
Por supuesto no pienso renunciar a mi vida de soltero en la cual me encuentro y por supuesto no pienso dejar las comodidades en las que estoy, tampoco soy pendejo. Ya
Voy a cumplir 34 y por supuesto que no pienso regresar a los cafés del centro a sentirme
revolucionario.
Ni madres.
Lo único que conservo es masturbarme constantemente y como las reglas de etiqueta lo exigen.
Ya no soy outsider, ya soy medio burgués. Digo medio porque yo quiero ser burgués y me vale verga que me critiquen.
Lo cierto es que hoy volví a sentir lo que hace mucho había perdido que eran las ganas de estar.
Hoy volví a llorar con una película que había visto hace un chingo de años y que no sé
porqué ya no me emocionaba. Me sentía padre de familia, viejo, cansado, me sentía gordo —bueno eso lo estoy—, pero hoy en la mañana sentí distinto. Puse un disco de Piazzolla y regresé a sentir.
Me sienta bien la libertad. Pensar que un día volveré a enamorarme, sentir nervios en la víspera de estar con alguna buena mujer, eso me llena de esperanza.
Alguien alguna vez me reclamó que por qué ya no escribía. Creo que porque vivía en una cómoda medianía, en una auténtica mediocridad personal.
Hoy es distinto.
Hoy amanecí con otra forma de sentir.
No sé si vuelva a escribir en este blog.
No sé si cree mejor otro.
No lo sé.
A lo mejor es el último post en este espacio.
La verdad es que estoy contento con la idea de dejar de ser burócrata del periodismo.
Ni hablar.
Fue un gusto haber estado con ustedes.
Hoy amanecí distinto, pues hacía mucho tiempo que no sentía nada.
Era como un muerto viviente que deambulaba por algún estante de ropa en
el Palacio de Hierro.
Hoy fue distinto: sentí miedo y lloré con una película.
Vaya creo que no estoy tan muerto.
Y eso me hace feliz.
¡Abur!
Hacía más tiempo que no me emocionaba por dentro.
Más tiempo aún que no me quedara en cámara lenta.
Y todavía más que una película no me reconfortara tanto.
Creo que ser burócrata del periodismo me ha matado poco a poco.
Recuerdo cuando regresé a escribir —recién se fundó Intolerancia— que
me volvía loco estar ahí todo el tiempo tratando de descubrir el hilo negro.
Pero poco a poco me fui matando hasta que todo lo comencé a ver normal.
Fueron muchas cosas, censuras, pleitos, amenazas, amores fracasados que
Me hicieron convertirme en todo eso que yo detestaba.
Llegué a tener un buen salario, me salí de mi casa, tengo un auto que saqué de agencia
Pero las ganas de crear se murieron quién sabe por qué coños.
Hoy en la mañana volví a sentir algo raro en la panza —y vaya que esta me creció bastante, tan me perdí que ahora soy un marrano de 106 kilogramos, cuando pesaba
80—.
Me sienta bien la libertad.
Próximamente espero dejar la burocracia del periodismo en la cual me metí, espero además renunciar a las pendejadas en las que me involucré.
Por supuesto no pienso renunciar a mi vida de soltero en la cual me encuentro y por supuesto no pienso dejar las comodidades en las que estoy, tampoco soy pendejo. Ya
Voy a cumplir 34 y por supuesto que no pienso regresar a los cafés del centro a sentirme
revolucionario.
Ni madres.
Lo único que conservo es masturbarme constantemente y como las reglas de etiqueta lo exigen.
Ya no soy outsider, ya soy medio burgués. Digo medio porque yo quiero ser burgués y me vale verga que me critiquen.
Lo cierto es que hoy volví a sentir lo que hace mucho había perdido que eran las ganas de estar.
Hoy volví a llorar con una película que había visto hace un chingo de años y que no sé
porqué ya no me emocionaba. Me sentía padre de familia, viejo, cansado, me sentía gordo —bueno eso lo estoy—, pero hoy en la mañana sentí distinto. Puse un disco de Piazzolla y regresé a sentir.
Me sienta bien la libertad. Pensar que un día volveré a enamorarme, sentir nervios en la víspera de estar con alguna buena mujer, eso me llena de esperanza.
Alguien alguna vez me reclamó que por qué ya no escribía. Creo que porque vivía en una cómoda medianía, en una auténtica mediocridad personal.
Hoy es distinto.
Hoy amanecí con otra forma de sentir.
No sé si vuelva a escribir en este blog.
No sé si cree mejor otro.
No lo sé.
A lo mejor es el último post en este espacio.
La verdad es que estoy contento con la idea de dejar de ser burócrata del periodismo.
Ni hablar.
Fue un gusto haber estado con ustedes.
Hoy amanecí distinto, pues hacía mucho tiempo que no sentía nada.
Era como un muerto viviente que deambulaba por algún estante de ropa en
el Palacio de Hierro.
Hoy fue distinto: sentí miedo y lloré con una película.
Vaya creo que no estoy tan muerto.
Y eso me hace feliz.
¡Abur!
martes, abril 08, 2008
Todos tenemos algo que esconder
Hace como dos o tres años vi este video. Siempre me ha parecido algo muy original, sobre todo por la letra que representa esa idea del todo está bien y estable en esta sociedad clasemediera de la cual yo formo parte orgullosamente.
Vean la historia (el video) y escuchen la letra. No piensen en "El diablo viste de prada" porque aunque es usado en su soundtrack nada se compara con esta historia tan original llevada por unas botargas de animalitos.
Vean la historia (el video) y escuchen la letra. No piensen en "El diablo viste de prada" porque aunque es usado en su soundtrack nada se compara con esta historia tan original llevada por unas botargas de animalitos.
lunes, abril 07, 2008
domingo, abril 06, 2008
domingo, diciembre 02, 2007
La Corte preciosa (versión para niños)
Había una vez un reino precioso en el que un gobernante había mandado a uno de sus pajecitos a darle un coscorrón a una vieja que se quería sentir juglar, denunciando acciones de pederastia y toda la cosa.
Para este fin —el coscorrón—, el gobernador tenía que quedar bien con un empresario textilero que le hacía los trajes a la medida y que, como buen tejedor de redes de corrupción, le había hecho los mejores trajes a su majestad para su campaña política, pues había donado más de dos mil camisetas con el fin de que el pueblo lo eligiera como su gran soberano.
Además, el empresario le había mandado a confeccionar ese tipo de trajes que sólo los inteligentes pueden ver y que eran admirados por toda la comarca.
La mujer que quería ser juglar fue detenida por un grupo de renegados que actuaban como gorilas cada que eran contratados.
Ellos abusaron y torturaron a la juglar y la remitieron a las mazmorras del castillo, en donde una vieja bruja que sufría de falta de amor y de cariño se prestó a la detención. La vieja bruja fue víctima, incluso, de varios de los guardias que estaban a su mando y ello quedó registrado en los anales de la historia, pero como ella sabía demasiado, el gobernante nunca la pudo correr, pues sabía que la vieja bruja podría sacar a relucir todos los hechizos y la brujería que habían utilizado para detener a cada uno de los juglares del feudo que, con una vieja mandolina, contaban las historias más terribles del reino.
Total que a la mujer que quería ser juglar le dieron una buena calentadita y ella, una vez libre, buscó a los más poderosos de toda la comarca para denunciarlo. El caso llegó a una Corte que era igual de preciosa que el gobernador en turno.
Y todos preciosos determinaron que el gobernador debería seguirlo siendo y a la juglar la remitieron a ser tan sólo una vieja cabrona.
Ah, pero el juicio de la historia es terrible, pues este gobernante cada que pasaban los años se volvía más duro y más prepotente. La impunidad era su fuerza de trabajo. Logró atemorizar a todos sus enemigos y eso lo hizo cada vez más solitario, al grado de que él sabía que sí había confabulado, que su voz era su voz y la de su amigo, el que teje las redes de corrupción.
Por ello, aunque sus corifeos y sus vasallos querían declararlo como Dios, siempre quedó evidenciado como el que mandó los coscorrones a la mujer que quería ser juglar, pues este cuento fue contado de generación en generación hasta nuestros días.
¿Y la Corte preciosa?
Pues la mayor parte de sus ministros, todos ellos enfundados en sus elegantes togas negras —tejidas por el empresario amigo del gobernante, por supuesto— fueron condenados a comer y a tragar todo tipo de comida hasta que quedaron convertidos en cerdos. Ellos aún viven y cada que hablan se les oye chillar cuando deliberan sobre los casos más escandalosos de esta comarca. Su castigo será quedar convertidos en pequeños puerquitos que trabajarán como sirvientes para cada que salga un gobernador precioso.
La Corte preciosa (versión para adultos)
Sí, sin duda.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación perdió su oportunidad histórica y prefirió quedarse como una piara tragando desechos para seguir engordando. Pero ojo: Marín no fue exonerado. Ni la procuradora, ni Pacheco Pulido, ni ninguno de los más de 50 funcionarios de Puebla y Quintana Roo, porque quedó claro que sí se torturó psicológicamente a la periodista. Sí se ordenó que abusaran de ella.
Sí.
La historia y los hechos así lo consignan.
Que la Corte quedó mal parada ante la sociedad, es otra cosa. Que la mayoría de los ministros se prestaron a actos de corrupción es otra, pero el juicio moral e histórico ya se dio.
Marín no resurge de las cenizas ni es un ave fénix, es tan gobernador como desde que fue electo en el 2004 y seguirá mandando en el Congreso del estado y en el Tribunal Superior de Justicia.
Es decir, seguirá el mismo personaje con sus mismas atribuciones metaconstitucionales.
Comprando panistas —que venden adoquín— sentándose con líderes de derecha como Juan José Rodríguez Posada. Saliendo en las páginas de revistas rosas. Y alabado por una prensa preciosa que dice: “Lo que el viento a Juárez”.
Es decir, el juicio de la historia será mayor que el juicio de la Corte preciosa.
No fue exoneración. Simple y sencillamente el caso jurídicamente se fue al archivo de los casos indeseables y desechos tóxicos, es decir, a la basura. Se le dio carpetazo y punto.
¿A poco para los ciudadanos nunca fue la voz?
¿A poco ya todos somos buenos?
¿A poco ya se vale la crítica en este gobierno?
Lo único que se logró es que la Corte cayera en un desprestigio tal, que quedó evidenciada.
Y con ellos las instituciones en el país.
¿O no señor Felipe Calderón de Acción Nacional?
Pero de esto Marín no es culpable. Puebla tiene los gobernantes que se merece. Y esto es lo que eligió y es lo que determinó. Hace un año el Frente Cívico Poblano se sentó en público con Javier López Zavala. La derecha poblana prefirió negociar el ISN y los Premios Oye.
La prensa poblana en su mayoría se volvió adicta al poder en turno y prefirieron callar en la lógica de tener más recursos.
Y de aquí nadie escapó.
Por ello, el gobernador no es tan culpable, pero tampoco es el gran héroe ni mártir. Es tan sólo un gobernador emanado de las filas del PRI y que actúa como los cánones de su partido lo indican.
También los panistas actúan de acuerdo a sus cánones. Y los periodistas ídem.
Sólo que con este episodio, la Corte contribuyó a que cada vez más se pierda la confianza en las instituciones.
Y aquél que diga que la Corte no quedó mal parada, está perdido. Quedó evidenciada y con falta de credibilidad.
Hablando en términos periodísticos: La presunta Corte, presuntamente exoneró al presunto acusado y se presume que los presuntos ministros de este presunto país recibieron presuntos cañonazos millonarios, asegura este presunto columnista.
La Corte preciosa (versión para cine)
¿En qué se diferencian las películas de Scorsese y el escándalo marinista? Se parecen en que en ambas historias siempre ganan los malos, pero se diferencian en que los protagonistas del cineasta son excelentes, los otros se quedan en tipo “B”.
Para este fin —el coscorrón—, el gobernador tenía que quedar bien con un empresario textilero que le hacía los trajes a la medida y que, como buen tejedor de redes de corrupción, le había hecho los mejores trajes a su majestad para su campaña política, pues había donado más de dos mil camisetas con el fin de que el pueblo lo eligiera como su gran soberano.
Además, el empresario le había mandado a confeccionar ese tipo de trajes que sólo los inteligentes pueden ver y que eran admirados por toda la comarca.
La mujer que quería ser juglar fue detenida por un grupo de renegados que actuaban como gorilas cada que eran contratados.
Ellos abusaron y torturaron a la juglar y la remitieron a las mazmorras del castillo, en donde una vieja bruja que sufría de falta de amor y de cariño se prestó a la detención. La vieja bruja fue víctima, incluso, de varios de los guardias que estaban a su mando y ello quedó registrado en los anales de la historia, pero como ella sabía demasiado, el gobernante nunca la pudo correr, pues sabía que la vieja bruja podría sacar a relucir todos los hechizos y la brujería que habían utilizado para detener a cada uno de los juglares del feudo que, con una vieja mandolina, contaban las historias más terribles del reino.
Total que a la mujer que quería ser juglar le dieron una buena calentadita y ella, una vez libre, buscó a los más poderosos de toda la comarca para denunciarlo. El caso llegó a una Corte que era igual de preciosa que el gobernador en turno.
Y todos preciosos determinaron que el gobernador debería seguirlo siendo y a la juglar la remitieron a ser tan sólo una vieja cabrona.
Ah, pero el juicio de la historia es terrible, pues este gobernante cada que pasaban los años se volvía más duro y más prepotente. La impunidad era su fuerza de trabajo. Logró atemorizar a todos sus enemigos y eso lo hizo cada vez más solitario, al grado de que él sabía que sí había confabulado, que su voz era su voz y la de su amigo, el que teje las redes de corrupción.
Por ello, aunque sus corifeos y sus vasallos querían declararlo como Dios, siempre quedó evidenciado como el que mandó los coscorrones a la mujer que quería ser juglar, pues este cuento fue contado de generación en generación hasta nuestros días.
¿Y la Corte preciosa?
Pues la mayor parte de sus ministros, todos ellos enfundados en sus elegantes togas negras —tejidas por el empresario amigo del gobernante, por supuesto— fueron condenados a comer y a tragar todo tipo de comida hasta que quedaron convertidos en cerdos. Ellos aún viven y cada que hablan se les oye chillar cuando deliberan sobre los casos más escandalosos de esta comarca. Su castigo será quedar convertidos en pequeños puerquitos que trabajarán como sirvientes para cada que salga un gobernador precioso.
La Corte preciosa (versión para adultos)
Sí, sin duda.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación perdió su oportunidad histórica y prefirió quedarse como una piara tragando desechos para seguir engordando. Pero ojo: Marín no fue exonerado. Ni la procuradora, ni Pacheco Pulido, ni ninguno de los más de 50 funcionarios de Puebla y Quintana Roo, porque quedó claro que sí se torturó psicológicamente a la periodista. Sí se ordenó que abusaran de ella.
Sí.
La historia y los hechos así lo consignan.
Que la Corte quedó mal parada ante la sociedad, es otra cosa. Que la mayoría de los ministros se prestaron a actos de corrupción es otra, pero el juicio moral e histórico ya se dio.
Marín no resurge de las cenizas ni es un ave fénix, es tan gobernador como desde que fue electo en el 2004 y seguirá mandando en el Congreso del estado y en el Tribunal Superior de Justicia.
Es decir, seguirá el mismo personaje con sus mismas atribuciones metaconstitucionales.
Comprando panistas —que venden adoquín— sentándose con líderes de derecha como Juan José Rodríguez Posada. Saliendo en las páginas de revistas rosas. Y alabado por una prensa preciosa que dice: “Lo que el viento a Juárez”.
Es decir, el juicio de la historia será mayor que el juicio de la Corte preciosa.
No fue exoneración. Simple y sencillamente el caso jurídicamente se fue al archivo de los casos indeseables y desechos tóxicos, es decir, a la basura. Se le dio carpetazo y punto.
¿A poco para los ciudadanos nunca fue la voz?
¿A poco ya todos somos buenos?
¿A poco ya se vale la crítica en este gobierno?
Lo único que se logró es que la Corte cayera en un desprestigio tal, que quedó evidenciada.
Y con ellos las instituciones en el país.
¿O no señor Felipe Calderón de Acción Nacional?
Pero de esto Marín no es culpable. Puebla tiene los gobernantes que se merece. Y esto es lo que eligió y es lo que determinó. Hace un año el Frente Cívico Poblano se sentó en público con Javier López Zavala. La derecha poblana prefirió negociar el ISN y los Premios Oye.
La prensa poblana en su mayoría se volvió adicta al poder en turno y prefirieron callar en la lógica de tener más recursos.
Y de aquí nadie escapó.
Por ello, el gobernador no es tan culpable, pero tampoco es el gran héroe ni mártir. Es tan sólo un gobernador emanado de las filas del PRI y que actúa como los cánones de su partido lo indican.
También los panistas actúan de acuerdo a sus cánones. Y los periodistas ídem.
Sólo que con este episodio, la Corte contribuyó a que cada vez más se pierda la confianza en las instituciones.
Y aquél que diga que la Corte no quedó mal parada, está perdido. Quedó evidenciada y con falta de credibilidad.
Hablando en términos periodísticos: La presunta Corte, presuntamente exoneró al presunto acusado y se presume que los presuntos ministros de este presunto país recibieron presuntos cañonazos millonarios, asegura este presunto columnista.
La Corte preciosa (versión para cine)
¿En qué se diferencian las películas de Scorsese y el escándalo marinista? Se parecen en que en ambas historias siempre ganan los malos, pero se diferencian en que los protagonistas del cineasta son excelentes, los otros se quedan en tipo “B”.
jueves, noviembre 22, 2007
Todo mundo lo sabe
Quién es ese wey que escribe su blog como Registro Federal de Contribuyentes.
Todo mundo lo sabe, ese wey soy yo.
Todo mundo sabe... es la neta del planeta.
Todo mundo lo sabe, ese wey soy yo.
Todo mundo sabe... es la neta del planeta.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

